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Peelings y exfoliantes, la vía más rápida para conseguir una piel luminosa

Una media hora, una vez por semana, es lo que necesitas para cuidar tu piel a fondo. Y esos cuidados extra incluyen como primer paso una

Foto: Backstage Armani Privé
Backstage Armani Privé
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Una media hora, una vez por semana, es lo que necesitas para cuidar tu piel a fondo. Y esos cuidados extra incluyen como primer paso una buena exfoliación. No hay excusas.

¿Por qué usarlos?

  1. Los exfoliantes limpian en profundidad y retiran las células muertas e impurezas de la piel del rostro o cuerpo. La piel queda suave, luminosa y hasta rejuvenecida.
  2. Al retirar las células muertas permitimos que la regeneración cutánea funcione correctamente.
  3. Aparte de estos beneficios conseguiremos otros, como la activación del torrente sanguíneo, drenar y  eliminar las impurezas o toxinas, como la celulitis, en el caso de los exfoliantes corporales. Después de una exfoliación corporal podemos aplicar un productor reductor o anti-celulítico y aumentaremos su efectividad.
  4. Si tienes un tono cetrino la exfoliación te permitirá aclarar la piel e ir unificándola en el caso de manchas muy superficiales.
  5. Si tu piel es grasa eliminarás el exceso de sebo.
  6. Para la piel seca también es valida la exfoliación ya que promueve la retención de agua de la piel y estará más hidratada.

¿Cuándo hacerlo?

Las pieles grasas, aunque sean jóvenes deben exfoliarse una o dos veces por semana. Y, si ya has pasado la treintena, es casi una obligación cada 7 o 10 días. Si tienes la piel sensible, al menos una vez al mes. No seas perezosa, cuando veas los resultados te harás adicta. Tras la exfoliación es recomendable aprovechar que la piel esta limpia y receptiva para completar el tratamiento con una mascarilla hidratante, reafirmante o de luminosidad.

¿Qué exfoliante conviene usar?

Gommage: son los más habituales para el cuepo. Ideales para aplicar en la ducha con la piel húmeda. Es una textura de micro gránulos que van “rascando” la superficie de la piel llevándose por delante las células muertas.

Exfoliantes mecánicos: perfectos para el rostro. Se aplican como una mascarilla que se deja actuar unos minutos y después se masajea con movimientos circulares usando una esponja o los dedos. Se aclaran con agua y no suelen irritar la piel.

Exfoliantes enzimáticos: indicados para las pieles sensibles. Es una mascarilla sin grano que se deja secar en la piel y después se retira con agua sin necesidad de frotar. Son muy suaves. Limpian en profundidad sin “arañar”. 

Exfoliantes químicos: el que necesitan las pieles envejecidas ya que actúan en profundidad y suavizan las arrugas ya que eliminan la capa más superficial del rostro. Siempre debe realizarlos un especialista bajo supervisión médica. Los meses posteriores quedará totalmente prohibido el sol.

Nuestras abuelas hacían exfoliantes caseros con limón, sal de mar, miel y azúcar pero por suerte hoy en día existen muchos productos que exfolian la piel en profundidad y de manera más efectiva. Aunque se siguen usando los ingredientes de siempre, ahora se les añaden algas, ácido glicólico, semillas, arcillas  o extractos minerales.

Para el cuerpo con base tradicional: The Body Shop los tiene con todos los olores imaginables  pero el de cacao acabará con las pieles secas y querrás comértelo. Rub Rub Rub de Lush es un gel que exfolia con sal de mar y limón. Para el cuerpo y para el pelo.

Para las pieles sensibles: 365 Soft Scrub de Germaine de Capuccini con textura cremosa para usar a modo de jabón limpiador.  O mascarilla de arcilla blanca procedente de comercio justo de Kielh's

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