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Piel contra el frío: las mejores armas para ganar la batalla

Durante el invierno, la continua exposición a las bajas temperaturas, al viento y a la calefacción nos juega muy malas pasadas. Cuando el frío aumenta, la piel se reseca.

Foto: Piel contra el frío: las mejores armas para ganar la batalla

Durante el invierno, la continua exposición a las bajas temperaturas, al viento y a la calefacción nos juega muy malas pasadas. Cuando el frío aumenta, la humedad disminuye y nuestra piel es la que más sufre sus consecuencias. La sequedad, la tirantez, la irritación, la descamación y las rojeces se pueden evitar si se toman las medidas necesarias. ¿Y cómo lo hacemos? ¿Nos encerramos en casa, apagamos los radiadores y tiramos de manta hasta que llegue la primavera? No, no hace falta que imites a Cameron Díaz en la película The Holiday y te metas en la cama abrigada hasta los dientes. Como todavía tienes tiempo, mejor cambia pequeñas costumbres en tu vida diaria, renueva tu neceser y ponle al mal tiempo buena cara.

• La calefacción. Ideal para caldear el ambiente, también es bastante nociva para la piel ya que el aire caliente la reseca considerablemente. Mantenla siempre a un máximo de 20-22 grados y hazte con un humidificador (a un nivel de entre el 30 y el 50% y cambia el agua frecuentemente) que aumente la humedad del ambiente y, por lo tanto, te ayude a hidratarla. Tampoco uses bolsas de calor de forma continuada, ni permanezcas sentado al lado de la estufa ni de la chimenea durante largos periodos de tiempo. 

• La ropa. Internamente, nuestro cuerpo funciona a unos 36 grados aproximadamente. Si no te abrigas adecuadamente, cuando aprieta el frío, la temperatura corporal baja de forma progresiva hasta que la piel se resiente. Así que no te de apuro salir a la calle como si fueras el Yeti. Invierte en un buen set de protección invernal: guantes de punto o de cuero, bufanda y gorro, orejeras, camiseta térmica y forro polar más abrigo o cazadora. Mejor muchas capas que te puedas poner y quitar a placer para poder regular tu termostato según cambien las circunstancias que te rodean.

• El neceser. Cuanto más frío hace, más se seca la piel. Sensible, seca, mixta o grasa. Sea cual sea tu caso seguro que necesitas texturas mucho más untuosas de las que utilizas habitualmente. Protección, nutrición e hidratación serán tus máximas pero usa la intuición y la cabeza. 

• Limpia tu piel, pero no te pases. Los jabones demasiado fuertes hacen que pierda la grasa y el agua que la mantienen hidratada. Controla el uso del grifo de la caliente (disminuye la cantidad de grasa natural de la piel), toma duchas tibias o templadas de menos de 10 minutos de duración, sécate ligeramente y ponte la hidratante corporal justo después. Son buenas las que contienen avena, manteca de karité o aceites de almendras y coco. Ponte crema también otra vez por la noche. Durante el sueño, sube la temperatura corporal y penetra mejor. En manos y pies multiplica sus efectos durmiendo con guantes y calcetines de algodón.

• Ahora también hay que exfoliarse. Al hacerlo eliminas las células muertas, ayudas a que tu piel se revitalice y absorba los productos con mayor eficacia. Pero ojo, es mejor utilizar un producto en gel para no irritarla. Hazlo sobre el rostro ya mojado y con movimientos circulares.

• Si vas a salir protege bien tu piel contra el viento, pero también contra el sol. Elige una hidratante adecuada y no te olvides del bálsamo para los labios, ambos con factor de protección. Hidrátate las zonas más expuestas (cara, cuello y manos) cuantas veces consideres necesario. Las texturas untuosas son mejores para las pieles normales o secas. Para las sensibles, mejor cremas libres de lanolina y perfume. También existen lociones ligeras con fórmulas concentradas que penetran profundamente, para nutrir desde el interior, ideales para el tipo graso. 

• El pelo también sufre: Se vuelve opaco y pierde volumen y brillo. Lávatelo cada tres días como mucho. Y aplícate un pre-champú justo antes de hacerlo. El lavado diario, los secadores y las planchas lo resecan y quiebran mucho. 

• Y por último, repetimos: bebe el agua suficiente y haz deporte. No vayas sólo del trabajo a casa y viceversa porque te puedan la pereza y el frío. De 20 a 30 minutos de ejercicio aeróbico, tres veces a la semana, mejora bastante la apariencia y el tono de la piel.

En la foto: Gel de ducha sin jabón, sin alcohol, sin colorante y sin parabenes de La Roche Posay: 8,30 €. Avène emulsión corporal Cold Cream: emulsión suave y fluida especial para pieles muy secas. 18,60 €. Endocare Day SPF 30. Regenerador hidratante con protección para todo tipo de pieles. 25,85 €. Honest Body Oil: aceite corporal orgánico de The Honest Company. Con jojoba, oliva, camomila y caléndula. 9,95 $. www.honest.com y www.amazon.com. Mascarilla hidratante intensa enriquecida con aceie de Argán, de Moroccanoil. 33,5 €. YSL Top Secrets Gommage: exfoliante natural sin grano para el rostro. 51 €. All About Lips: loción hidratante para los labios y su contorno, de Clinique. 28 €. Reparador de manos con Agua de Rosa Damascena, Q10, Nutgrass y SPF15, de Carla Bulgaria Roses Beauty. 19 €.

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