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La retaguardia gana terreno a los escotes: el tamaño (del trasero) sí importa

El tamaño del trasero ha aumentado a lo largo de la última década. Bailes como el 'twerking' y celebrities como Kim Kardashian están detrás de la tendencia.

Foto: La retaguardia gana terreno a los escotes: el tamaño (del trasero) sí importa

Una ratio se ha colado en el cambiante mundo de la belleza: 0,7. Este enigmático número responde a la cifra resultante de dividir las medidas de una cintura estrecha y una generosa cadera. Es decir, hace referencia al tamaño del trasero, la última obsesión que está revolucionando los cánones estéticos. Mientras que en los 80 y los 90 los escotes exuberantes eran la máxima de la belleza (con el consiguiente furor por los aumentos mamarios con sello quirúrgico), en la última década la atención se ha centrado en lo que los franceses llaman 'derrière'.

Pero la tendencia no solo impone una retaguardia de mayor tamaño. "Las mujeres quieren un trasero mejor definido, con curvas perfectamente moldeadas. No se trata solo de hacerlo más grande, sino de darle una nueva forma", matiza el cirujano Constantino Mendieta, de Miami, que nos comenta que el 80% de las operaciones que realiza se basan en aumentar el volumen de los glúteos y en mejorar su silueta. Sin duda, el furor del twerking, ese baile que hace de la parte de atrás el motor de cada movimiento, así como el éxito de Kim Kardashian, Nicki Minaj o Jen Selter, cuyo férreo trasero la ha convertido en la reina de Instagram, han contribuido a que el tamaño importe.

Fotograma de 'Drácula', de Bram Stoker
Fotograma de 'Drácula', de Bram Stoker

En la era victoriana, la pieza clave de la moda femenina era la crinolina, que en 1860 se aplana por delante y por los lados para dar mayor volumen al trasero. Un buen ejemplo de esta prenda lo encontramos en la película Drácula, de Bram Stoker, en la que sus protagonistas femeninas presumen de hiperbólicas formas gracias a la diseñadora de vestuario, Eiko Ishioka, que apuesta por voluminosos miriñaques.

¿Existe un momento definido en el que las mujeres comenzaran a fijarse en los traserosnbsp;El cirujano especialista en aumento de glúteos cree que sí. Lo sitúa en los Premios Grammy del año 2000, cuando Jennifer Lopez presumió de curvas enfundada en un vestido transparente de Versace. Ese fue, según él, el punto en el que el tabú de los culos desapareció. Años más tarde, Beyoncé, como líder de las Destiny´s Child, introdujo el término bootylicius, un juego de palabras entre booty (culo) y delicious (delicioso). La cantante triunfa hoy con su single Partition, en el que vuelve a presumir de retaguardia: "The man ain't ever seen a booty like this" ("El hombre nunca ha visto un culo como este"). Por si fuera poco, la obsesión por la perfección de esta parte del cuerpo alcanzó dimensiones palaciegas. El trasero de Pippa Middleton, embutido en un diseño de Alexander McQueen en la boda del príncipe Carlos, fue la gota que colmó el vaso de la fiebre booty.

Jennifer Lopez de Versace
Jennifer Lopez de Versace

El doctor Mendieta, que da charlas por todo el mundo sobre el particular, nos explica cómo esta 'bootymanía' ha alcanzado su consulta: "Practico entre 3 y 4 operaciones al día 3 veces a la semana. Noté el boom hace unos 8 años. En realidad, hemos evolucionado no solo en aspectos como la talla que piden las pacientes, sino también respecto a la forma. Estas operaciones se han convertido en un arte que hace necesario esculpir el cuerpo humano".

Por su parte, el doctor Jorge Planas, cirujano plástico y director médico de Clínica Planas, nos habla de la evolución de esta tendencia en nuestro país: "Hemos observado una mayor afluencia de pacientes que solicitan aumento de volumen glúteo en nuestra consulta. Años atrás, era un limitado grupo los que pedían esta intervención. La motivación principal era una importante hipotrofia del área glútea o alguna secuela postraumática. Hoy en día, muchos pacientes, independientemente de tener un volumen glúteo adecuado, desean realzar un poco más las redondeces de su figura".

Cara Delevingne practica 'twerking' en el backstage de Chanel (Foto: Instagram)
Cara Delevingne practica 'twerking' en el backstage de Chanel (Foto: Instagram)

¿Qué técnicas existen para aumentar el volumen de los glúteos? "Depende, en primer lugar, de la estructura corporal de la paciente, de sus depósitos de grasa corporal, y, por último, de sus preferencias. Una paciente que tenga un volumen adecuado y solo quiera realzar un poco su proyección y redondeces, puede beneficiarse con un injerto de su propia grasa (técnica de Coleman), logrando así modelar y aumentar sus glúteos. En el caso de pacientes que quieran aumentar mucho su área glútea y no tengan depósitos de grasa corporal suficientes, recomendamos la utilización de prótesis glúteas. Dependiendo del caso, podrían ser redondas o anatómicas. Debemos comentar que siempre tratamos el área glútea como un todo, valorando su entorno, es decir flancos (cintura), cadera y trocánteres (cartucheras), y si es necesario realizamos una remodelación con liposucción para realzar aún más el área que nos ocupa", aclara el doctor Jorge Planas.

Kim Kardashian y su poderosa retaguardia (Foto: I.C)
Kim Kardashian y su poderosa retaguardia (Foto: I.C)

Le preguntamos al doctor Mendieta si piensa que el trasero de Kim Kardashian es carne de quirófano. "Esta es una pregunta complicada. En algunas imágenes, parece que se hubiera operado, pero en otras no. Desde luego, si lo ha hecho ha conseguido un trabajo muy natural", afirma. Real o falso, el trasero de Kim Kardashian está ahora asegurado por 21 millones de dólares. Jennifer Lopez, por cierto, ya lo había hecho años antes por seis millones más. 

Tener el culo perfecto no es barato. El precio de las intervenciones es elevado, así como las sesiones de entrenamiento de los gurús en la materia. David Kirsch, el responsable de los esculturales cuerpos de modelos de Victoria´s Secret o Sports Illustrated, fue apodado por Karolina Kurkova como "el maestro del culo". Este no solo ha aprovechado el título para sacar su propio libro, The Butt Book, sino que sus sesiones de entrenamiento personal cuestan 500 dólares. Aunque dicen que el tipo de trasero deseado depende de tu raza (las latinas prefieren la silueta de corazón; las caucásicas, la silueta de Jessica Biel y las afroamericanas, las voluminosas formas de Nicki Minaj), lo que está claro es que el furor por la mujer bootylicious está revolucionando los cánones estéticos.

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