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Desmontamos ocho mitos sobre lo que engorda y adelgaza

Nos creemos cualquier cosa con tal de adelgazar. Y hay demasiados mitos populares por desmontar. ¿Qué es verdadero y qué falso? Te lo decimos.

Foto: Desmontamos ocho mitos sobre lo que engorda y adelgaza

Nos creemos cualquier cosa con tal de adelgazar. Y es que hay instauradas determinadas creencias y falsos mitos populares que ya va siendo hora de desmontar. Te ayudamos a desenmascarar algunos para que no vuelvas a 'picar'. ¿Verdadero o falso? Te lo decimos. 

1. EL AGUA AYUDA A ELIMINAR GRASA: ¡FALSO!

El agua no tiene la capacidad de eliminar las grasas que nos sobran por la orina, así, sin más. Si así fuera los cirujanos, médicos estéticos, dermatólogos y esteticistas de este país se quedarían en paro. Ahora bien, beber agua en ayunas es una buena forma de activar el metabolismo, y "si mantienes el organismo en constante hidratación lo ayudas a eliminar las toxinas acumuladas", asegura el nutricionista Manuel Jiménez Ucero (Grup Policlínic, Barcelona y alrededores, tel. 902 026 821). Además, debes evitar el agua demasiado fría en las comidas porque "solidifica las grasas y aceites, alarga el proceso digestivo y favorece el abombamiento abdominal", añade el experto. 

2. LOS HIDRATOS DE CARBONO ENGORDAN: DEPENDE

De su índice glucémico (IG). Si este es alto se elevan los niveles de azúcar en sangre y el excedente se transforma en grasa de reserva. "Para controlar el peso conviene dar preferencia a los alimentos de bajo índice glucémico -almidones y féculas- y reducir los de alto IG  -miel, zumos, pan blanco, dulces, frutas dulces y alcohol-", aconseja el nutricionista. Y es mejor tomarlos en las horas de mayor actividad del metabolismo: desayuno, comida y, como mucho, hasta media tarde. 

3. LAS PROTEÍNAS ADELGAZAN: NO EXACTAMENTE

Lo que sí hacen es calmar tu apetito y hacer que aguantes más tiempo sin comer. La presencia de proteínas, agua y fibra en los alimentos es lo que provoca una mayor sensación de saciedad. "Se retarda el vaciado gástrico y se goza de la impresión de tener el estómago lleno durante más tiempo. Además, si se aumenta su consumo y a la vez se reduce el de carbohidratos y grasas, se favorece la combustión de la grasa retenida", cuenta el experto. Apuesta por la proteína vegetal, más rica en fibra saciante: frijoles rojos, lentejas, garbanzos, judías, soja y guisantes. 

4. LA FRUTA DESPUÉS DE COMER ENGORDA: ¡CIERTO!

"Las frutas tomadas después de la comida suman sus azúcares de absorción rápida y favorecen la transformación de éstos en grasa -por la subida de insulina-. Sin embargo, antes de las comidas tienen un efecto saciante -por su alto contenido en agua y fibra- y ayudan a controlar el apetito. También son excelentes tentempiés de media mañana y tarde", según el Dr. Jiménez Ucero. Si son cítricas, acuosas o ácidas contienen menos azúcares: kiwi, mango, manzana, naranja, pera, fresones, piña, melón y sandía.

5. LO LIGHT ADELGAZA: ¡FALSO! 

Los alimentos light tienen aproximadamente un 30% menos de calorías que los normales; por tanto, aportan menos energía. "Son útiles en dietas de adelgazamiento, usados en la cantidad justa, pero no adelgazan por sí mismos", advierte el nutricionista. Y se deben tomar con prudencia. 

6. PICAR ENTRE HORAS ENGORDA: DEPENDE 

“Lo que consideramos picar entre horas no tiene por qué engordar, siempre y cuando se elijan alimentos adecuados -puñadito de nueces, lácteo desnatado, pieza de fruta, 2 o 3 galletas integrales, pan tostado integral con queso fresco, loncha de pavo o pollo-, y la cantidad no sea excesiva. Eso sí, el picoteo debería integrarse en las 5 ingestas diarias que hay que hacer. Para evitar el exceso de insulina en sangre y los picos de ésta, que son los que nos van a engordar", recuerda el médico. 

7. LAS VITAMINAS ENGORDAN: ¡FALSO!

Las vitaminas y los minerales son nutrientes acalóricos, es decir, no aportan calorías. Lo que pasa es que al producir un mejor estado de salud pueden inducir mayor apetito, pero no existe relación directa entre vitaminas y aumento de peso. "Una dieta equilibrada y suficiente cubre las necesidades de vitaminas y minerales de una persona sana", asegura el nutricionista. 

8. SI NO CENAS, ADELGAZAS MUCHO: ¡FALSO!

Saltarse la cena puede provocar ansiedad por comer y hacerlo en grandes cantidades en la siguiente ingesta. Además, "por la noche tenemos la insulina y la leptina altas -hormonas que controlan el hambre y la saciedad-, por el estrés del día, la falta de ejercicio y el desequilibrio alimentario -largos períodos sin comer-, así que si no cenamos, estos marcadores guardan grasa toda la noche”, advierte el doctor. 

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