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Primer bronceado: cuatro reglas de oro

Prepárate para tomar el sol como mandan los dermatólogos. No te olvides ni un momento de tu piel. Y presta atención a tus manchas y lunares.

Foto: Primer bronceado: cuatro reglas de oro

No es por ser aguafiestas, pero ahora que el sol empieza a picar lo suficiente para coger moreno no está de más recordar lo nocivo que resulta tomarlo en exceso. De hecho, entre 500 y 600 personas fallecen al año en nuestro país a causa de un melanoma, una enfermedad por la que que "nadie debería morir", como decía ya en 1985 el médico A. Bernard Ackerman. Y es que el cáncer de piel se puede ver y detectar desde sus fases más precoces. Es frecuente que evolucione a partir de un lunar. ¿No crees que merece la pena que, antes de preocuparte del bronceado, le prestes más atención a tus manchas y lunares? Te decimos cómo.

1. AUTOEXPLORA TUS LUNARES

La principal causa de melanoma, además de las quemaduras solares, son los lunares atípicos. Tener más de 50 ya es un factor de riesgo. Merece la pena que les prestes más atención. "Hay que fijarse especialmente en las manchas que han cambiado de tamaño, color o forma, son diferentes al resto, asimétricas, tienen un tacto áspero, varios colores, son mayores de 5 mm, pican, sangran, tienen una superficie brillante o parecen una herida pero no cicatrizan", aconseja el dermatólogo Ángel Pizarro, jefe de la Unidad de Prevención y Diagnóstico Precoz de Melanoma, de la Clínica Dermatológica Internacional (Madrid, tel. 914 44 97 97).

Todo esto se resume en la regla del ABCDE: Asimetría, Bordes irregulares, diferentes Colores, Diámetro mayor de 6 mm y hay Evolución en su crecimiento. Importante: no te olvides de mirar en labios, orejas, cuero cabelludo, parte interna del brazo y axila, debajo de las mamas, la nuca, las plantas de manos y pies, y entre los dedos. Además, deberías hacerte un autocontrol fotográfico. ¿Cómo? No te agobies, es sencillo, se trata de hacerse fotos desnuda. "Consiste en hacerse una foto de todo el cuerpo, por delante y por detrás, y mirarla cada 3 ó 4 meses en busca de algún cambio, mancha sospechosa, lunar nuevo… ", detalla el doctor Pizarro.

2. VISITA AL DERMATÓLOGO

Debería ser una cita obligada en tu calendario, como lo es el ginecólogo o el dentista. Además, no todas las manchas sospechosas aparecen en zonas expuestas al sol, en zonas visibles o son tan fáciles de detectar por los profanos. Siempre es mejor prevenir que curar. "Cogido a tiempo el melanoma se cura en el 95% de los casos", asegura el dermatólogo.

El médico te hará una completa historia clínica, teniendo en cuenta tu fototipo, tus hábitos de exposición solar, tus antecedentes de quemadura solar y tus antecedentes familiares de melanoma. Y te hará una completa exploración física, que incluya una visualización de los lunares, tanto a simple vista como con dermatoscopia manual. "Un microoscopio manual que amplifica la imagen -lleva lentes de aumento-, lo que permite ver estructuras anatómicas de la epidermis o la dermis papilar que no son visibles a simple vista", detalla el experto. Estás de suerte, porque precisamente esta semana -del 12 al 16 de mayo-, tiene lugar la Campaña de Prevención de Cáncer de Piel 'Euromelanoma', que promueve la Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV) y puedes hacerte un examen gratuito. Llama al tel. 915 43 45 35.

3. HAZTE UNA DERMATOSCOPIA DIGITAL

En caso de sospecha -lunares o manchas que son feos, muchos lunares y cuándo son atípicos-, el dermatólogo te recomendará una dermatoscopia digital. Es cuando el dermatoscopio se acopla a un sistema informático que permite el control digital de las lesiones pigmentarias. Para que lo entiendas, se van observando y al mismo tiempo haciendo fotografías y estas se guardan digitalmente para su posterior comparación con el paso de los meses -cada 9 o 12 meses si no hay riesgo y cada 6 meses cuando el riesgo es alto-. Así es más fácil observar cambios y novedades.

"La dermatoscopia digital permite a los facultativos ir un paso por delante del melanoma. Además, nos aporta mayor seguridad, evitando extirpaciones y cicatrices innecesarias", asegura el doctor Pizarro. Este experto suele trabajar con unas 30 imágenes panorámicas por paciente y otras 50 o 60 de dermatoscopia de lunares individuales. Aunque la media está en 12 lunares archivados por paciente. Precio: alrededor de 300 €.

4. FOTOPROTÉGETE A DIARIO

La primera estrategia para la prevención del melanoma pasa por evitar las quemaduras solares, "especialmente durante la infancia y la juventud, ya que el cáncer de piel sale 30 años después de sufrir la quemadura solar", asegura el dermatólogo Pedro Jaén, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Ramón y Cajal. ¿Cómo? No se trata de evitar el sol -lo necesitamos para sintetizar vitamina D-, pero sí la quemadura solar. Regla número 1: nada de lámparas de rayos UVA, está demostrado que producen cáncer de piel. Regla número 2: fotoprotección solar a diario. "Un SPF 20 para una piel mediterránea sería suficiente como protección diaria los meses de menor radiación solar -otoño e invierno-, eso sí renovándola cada 4 horas", aconseja el dr. Jaén.

Y en primavera y verano debes ir a máximos: SPF 30 ó 50 y renovar la aplicación cada dos horas, y siempre que nos bañemos o sudemos. "El problema viene en primavera y verano, cuando el sol es más dañino, las exposiciones prolongadas y exponemos más piel. El 21 de abril el sol tiene la misma inclinación que el 21 de agosto. Es decir, el 21 de abril te quemas igual que el 21 de agosto", revela el dermatólogo. Además, nos aplicamos una cantidad insuficiente de crema. Lo idóneo son 2 mg/cm2, lo que equivale a 200 gr, vamos un bote entero de una sentada para poder cubrir todo el cuerpo. Seamos realistas, nadie va a hacer eso, así que lo mejor es no bajar el listón de 30 ó 50.

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