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Dos animales de gimnasio se enfrentan al pilates, el secreto para una vida sexual plena

Acudo junto al director de 'Vanitatis', Nacho Gay, a una clase de pilates en el centro Way Pilates. ¿Cómo se enfrentan dos animales de gimnasio a una sesión de pilates? ¿Lo haremos nuestro?

Foto: Dos animales de gimnasio se enfrentan al pilates, el secreto para una vida sexual plena

Acudimos a Way Pilates, situado en pleno barrio de Salamanca, dispuestos a probar la disciplina que moldea y estiliza la silueta de modelos como Miranda Kerr y Alessandra Ambrossio. En este centro han practicado pilates Carmen Lomana y Luis del Olmo, que siempre acude a Way Pilates cuando visita la ciudad. Nuestra profesora, Taña, nos cuenta que esta disciplina mejora las relaciones sexuales. Ni siquiera nos hemos sentado sobre el Reformer y ya ha captado nuestra atención. "Pilates activa el suelo pélvico y el músculo pubocoxigeo (es como una hamaca que da soporte a los órganos pélvicos, donde se encuentran los testículos y el ano). Provoca la liberación de la serotonina, que es una sustancia que se libera cuando practicas actividad física, aportándonos una sensación de bienestar".

Yo he practicado pilates en suelo y en máquina (su nombre es Reformer) durante dos años, por lo que estoy familiarizada con conceptos como power house, el que hoy los adeptos del fitness conocen como core. Para el resto de los mortales, estamos hablamos de la zona que rodea al ombligo y que, bajo mi opinión, es fundamental trabajar para hacer abdominales sin dañar nuestro cuello. Trabajar el power house es fundamental para los amantes de las pesas (como Nacho), pues es la fórmula invalible para evitar lesiones.

Al ser nuestra clase de iniciación, Taña nos explica cómo respirar correctamente. Solo llevamos algunos minutos en el centro y Nacho, director de Vanitatis, ya se encuentra la primera sorpresa: ¿tenemos que APRENDER a respirar? "Una de las finalidades principales de Pilates al desarrollar su método fue limpiar el torrente sanguíneo a través de la oxigenación y aumentar la eficacia de la asimilación del oxigeno y de la capacidad respiratoria. Para ello es absolutamente necesario respirar correctamente y llevar un ritmo de inspiraciones y espiraciones completas adecuado durante la ejecución de los ejercicios, ya que así se conseguirá expulsar el aire viciado del organismo y reabastecerlo de aire fresco. Una buena respiración ayuda a controlar los movimientos y facilita la estabilización y la movilización de la columna vertebral y las extremidades", nos cuenta Taña.

Imagen: Way Pilates
Imagen: Way Pilates
Segunda lección que creíamos dominar (y que suspendimos al instante): aprender a sentarnos bien. Sobre el Restformer, la profesora nos enseña que la clave para sentarnos rectos reside en poner las manos bajo los isquiones (segunda cara de sorpresa de Nacho en 3,2,1…), localizados en la parte inferior de la pelvis, junto con el ilión y el pubis. Las mujeres suelen tender a bascular la pelvis hacia delante (retroversión), por lo que nos apoyamos sobre la parte posterior de los isquiones. La culpable es la costumbre que tenemos (¡malditas pin-ups!) de sacar pecho. Los hombres son más propensos a bascular la pelvis hacia atrás (anteversión). A medida que avanzamos, descubrimos que en pilates cada movimiento no solo es importante, sino que cuesta. Al levantar los brazos tendemos a subir los hombros, y aprendemos a mantenerlos perfectamente alineados. A partir de ahí, podemos subirlos y bajarlos como si tuviéramos unos hilos que tiraran de ellos. Aprendemos a ser conscientes de nuestras escápulas, que deslizamos hacia abajo y hacia arriba.

Procedemos a realizar un footwork decúbito supino. Tumbados en la Restformer, apoyamos los metatarsos (“la zona que sufre por culpa de las tacones”, puntualiza la profesora) en la barra con las piernas en un ángulo de 90 grados y movemos la plataforma hacia atrás al inhalar, estirando totalmente las piernas. Al exhalar, volvemos a la posición inicial asegurándonos de que la máquina no llega a su tope (si ocurre, lo sabremos al oír un pequeño golpe). La clave es hacer los movimientos de forma fluida.

Repetimos el ejercicio apoyando diferentes partes de los pies y procedemos a trabajar los brazos. Al agarrar las correas y elevarlas hasta formar un ángulo recto entre brazos y piernas, la profesora señala cómo Nacho las agarra como alguien acostumbrado a hacer pesas, es decir: sujetándolas con el puño cerrado. La clave está, en realidad, en pasar la mano por la correa con los dedos perfectamente estirados. De esta forma, la agarramos al poner el dedo gordo a un lado de la correa y el resto de los dedos al otro. El puño no está en ningún momento cerrado. Bajamos las correas hasta la altura de la cadera, de forma paralela al suelo. Tras repetir este movimiento, situamos las manos a la altura de las caderas y movemos los brazos hacia afuera (a medida que los abrimos, movemos el Reformer hacia atrás) y hacia dentro.

Imagen: Way Pilates
Imagen: Way Pilates
Para finalizar, pasamos al plano de la bidepestación en la wounded chair. Colocamos la espinilla de forma paralela a nuestro cuerpo e inclinamos el tronco sobre esta, con los brazos hacia delante. Los hombres, con menor flexibilidad que las mujeres habitualmente, encuentran este estiramiento algo complicado. Al terminar la clase, pregunto a Nacho Gay sus impresiones. “Con pilates he conseguido trabajar los músculos mucho mejor que con algunos ejercicios con los que levanto mucho peso. Lo que me ha parecido más complicado es tener que mantener la postura, estar pendiente de la respiración, ser consciente del power house…”, explica el director de Vanitatis. Le pregunto si repetiría experiencia. “Sin duda, para mejorar mi higiene postural. Noto que voy más recto tras la clase, por lo que si lo incorporase a mi rutina, lograría una postura perfecta. Y así, de paso, parecerá que estoy más fuerte”, bromea. Pregunto a Taña con qué otras disciplinas es conveniente combinar pilates. "Con running, bicicleta, natación (ejercicio aeróbico)... Si lo que se pretende es perder peso, hay que combinar el ejercicio aeróbico con el anaeróbico para incrementar la musculatura".

Al día siguiente, Nacho confiesa tener agujetas. “He trabajado músculos que desconocía que exisitían”. La sorpresa viene cuando este animal de gimnasio afirma que va a incorporar pilates en su entrenamiento. “Lo he hablado con mi entrenador personal y me ha asegurado que el pilates es la única disciplina que sería capaz de completar mi rutina y endurecer mis músculos”.

Parecía imposible que un fan de las pesas y del bodypump cayera en las redes del pilates, el sistema de acondicionamiento físico donde se trabaja el cuerpo desde la musculatura más profunda hasta la más periférica. Con tan solo una clase, lo ha hecho. 

Imagen: Carmen Lomana en Way Pilates
Imagen: Carmen Lomana en Way Pilates

 

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