ARRUGAS TECNOLÓGICAS

¿Los selfies son malos para tu piel? La luz azul del móvil podría envejecerte

Resulta que la luminosidad que emite tu smartphone no solo te hace perder sueño, también podría ser mala para tu rostro. Hemos hablado con un experto para que nos lo explique

Foto: ¿Nos envejecen los selfies? (Foto: campaña publicitaria de Dolce and Gabbana)
¿Nos envejecen los selfies? (Foto: campaña publicitaria de Dolce and Gabbana)

¿Tanto selfie está perjudicando a tu rostro? Eso nos hemos preguntado después de saber que alguna firma ha lanzado productos para protegernos de las radiaciones que emiten los dispositivos, conocidas como rayos HEV (High-Energy Visible). Sobre esta luz azul se ha llegado a decir que es aún más perjudicial que los rayos UVA y UVB. Incluso el periódico británico 'Daily Mail' publicó el caso de una joven bloguera muy aficionada a las autofotos con daños en la piel por este motivo.

Acudimos a los expertos de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) para conocer mejor los HEV y sus efectos adversos, especialmente en la cara y el cuello, las zonas más expuestas a ellos. Como comprobaréis, como casi siempre en salud, todo es cuestión de cantidad y de no abusar, como ya decía el médico y alquimista Paracelso: “No hay veneno, sino dosis”. El doctor Jose Manuel Carrascosa Carrillo resuelve nuestras dudas.

Pregunta: Algunos dermatólogos han afirmado que este tipo de luz es aún más perjudicial para la piel que los rayos UVA y UVB. ¿Es verdad?

Respuesta: La luz azul forma parte del espectro de la luz visible y, como la luz ultravioleta, consiste en ondas electromagnéticas que forman parte de la luz solar. En sí ni la luz azul ni la radiación UVA o UVB son necesariamente perjudiciales, ya que sin ellas no existiría la vida que conocemos en la Tierra. Todo depende de la dosis de cada una de ellas que llega a nuestro organismo.

P: ¿Se ha detectado un incremento de las dolencias producidas por los HEV?

R: Por el momento no existe, hasta donde tengo conocimiento, ningún trabajo publicado en una revista dermatológica de prestigio en la que se hayan descrito lesiones cutáneas en individuos expuestos a luz azul procedente de dispositivos electrónicos.

P: ¿Qué efectos nocivos produce este tipo de luz?

R: La exposición continuada a dosis altas de High-Energy Visible (HEV) se ha relacionado con trastornos del ritmo del sueño, daño de la retina, degeneración macular e incluso incidencia de enfermedades como neoplasias y diabetes, relacionadas con la alteración del ritmo de la melatonina, no siempre con fundamento científico firme. Sin embargo, la evidencia en cuanto a su participación en lesiones cutáneas es más teórica que probada en el momento actual. El problema es que la división entre luz azul y ultravioleta es progresiva, de manera que parte de la luz azul (en particular será así cuanto más violeta sea) se encontrará cerca de la radiación UVA de onda larga y, por lo tanto, podría tener efectos parecidos a aquella: generación de radicales libres del oxígeno, deterioro de la función de los fibroblastos –que generan la matriz dérmica– y, potencialmente, participación en el cáncer de piel. Sin embargo, como indicaba previamente, la dosis y el tiempo de exposición son importantes a la hora de determinar los efectos biológicos reales.

P: ¿Qué precauciones habría que tomar para minimizar los riesgos?

R: En el momento actual no tenemos ningún estudio que indique qué cantidad de luz azul pasa a tener efectos perjudiciales en la piel, por lo que hay que ser muy prudente y honesto en los consejos. En la medida de lo posible, teniendo en cuenta que otros espectros de luz visible, por su menor energía, pueden ser menos energéticos y, por lo tanto, menos perjudiciales para la piel, modificar el color en aquellos dispositivos que nos lo permiten. Algunos smartphones y tabletas cambian, de hecho, de forma automática el color de fondo a partir de cierta hora de la tarde, en principio para interferir menos con el ritmo del sueño.

P: ¿Qué tratamientos deberían aplicarse para reparar la piel?

R: Puede ser precipitado y alarmista proponer tratamientos preventivos o terapéuticos frente a la luz azul. Es cierto que algunas marcas cosméticas ya hablan de esta posibilidad, pero el tiempo dirá en qué medida esto es más una estrategia comercial o una necesidad real. En cualquier caso, por analogía a lo que proponemos en el caso del daño por UVA, mediado en gran medida por radicales libres, aquellas tecnologías que por vía tópica u oral minimicen el daño asociado a aquellos – por ejemplo, a través de antioxidantes- podrían desempeñar algún papel en esta estrategia.

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