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Rita Ora y Sofia Vergara ya han congelado sus óvulos: ¿seguirías su ejemplo?

La cantante tiene 27 años, quiere ser madre, pero no ahora, y por eso ha decidido vitrificar sus propios óvulos. Una solución cada vez más común entre las celebrities. Te lo contamos todo

Foto: Campaña de Baby Gap.
Campaña de Baby Gap.

Sofia Vergara, Eva Longoria, Paula Vázquez, Jennifer Aniston y, más recientemente, Rita Ora comparten algo: todas han pasado por una clínica de fertilidad para vitrificar sus óvulos. Hasta que estas celebs han empezado a hablar, esta técnica se asociaba a las pacientes jóvenes de cáncer que necesitaban recurrir a ella para preservar la fertilidad que el tratamiento de quimio y radioterapia les iba a arrebatar. Pero cada vez más mujeres jóvenes y sanas deciden congelar sus propios óvulos, simplemente, para tener la tranquilidad de que cuando decidan en el futuro ser madres podrán hacerlo. ¿Quieres saber más?

Cuanto antes, mejor

¿Recuerdas a esas famosas que tienen hijos en plena madurez y confiesan que han acudido a una clínica de fertilidad para conseguirlo? Bueno, pues lo que no sueles leer en esas entrevistas es que, para conseguir ser madres, cerca del 40% de ellas tuvo que recurrir a óvulos de donante porque ya habían cumplido 40 años cuando lo decidieron. La razón es biológica: la edad de máxima fertilidad de la mujer está en torno a los 25 años. A partir de los 35 la cosa empieza a declinar. A los 40 cae en picado. Y tras soplar 40 velas..., bueno, pues se suele acabar en una de esas consultas y recurriendo a una donante.

Rita Ora en una foto reciente de su Instagram.
Rita Ora en una foto reciente de su Instagram.

Con estas matemáticas a la vista, los expertos lo tienen claro. ¿Cuándo es el mejor momento para vitrificar los óvulos? Cuanto antes. ¿Por qué? Porque el peor óvulo de una mujer de 20 años es mejor que el mejor óvulo de una mujer de 40. Además, según los últimos estudios, el uso de estos ovocitos más jóvenes reduce el riesgo de abortos y el de alteraciones cromosónicas en el bebé. Y las tasas de embarazo que se consiguen con ellos son, al menos, similares a las logradas con ovocitos frescos y con ovocitos de donante: el 80%. Conclusión: no, Rita no se ha precipitado al congelar óvulos con tan solo 27 años.

¿En qué consiste?

La vitrificación de óvulos es una técnica de crioconservación que mantiene los óvulos congelados en nitrógeno líquido a muy baja temperatura (-196 grados centígrados para ser exactos). De esta manera los óvulos conservan todas las propiedades que tenían en el momento de su extracción hasta que los necesites. A saber, son jovenzuelos fortachones con mayores posibilidades de dejarte embarazada y de proveerte de un niño sano. El proceso para que esos óvulos lleguen hasta su letargo helado implica un par de momentos incómodos.

En la clínica que elijas, tras un estudio de fertilidad que incluye el recuento de tu material genético – los óvulos – y su calidad reproductiva, se te proporciona un tratamiento de estimulación ovárica (el objetivo es conseguir el mayor número de óvulos en una sola extracción, al menos ocho o diez) que hay que administrar mediante inyecciones subcutáneas. Durante este periodo de pinchazos y hormonas que dura de ocho a diez días te tocará visitar a menudo la clínica para decidir el momento adecuado para la extracción de los óvulos. Dicha extracción se realiza bajo sedación y tarda unos 10-20 minutos. Y a partir de ese momento, los biólogos del laboratorio se encargan de vitrificar los óvulos y de introducirlos en los contenedores de nitrógeno líquido donde se quedarán hasta que los necesites. La edad ideal para someterse a una vitrificación de óvulos es a partir de los 20 años y no tiene demasiado sentido hacerlo pasados los 35 (aunque se haga).

¿Qué pasa después?

Pues que te toca pasar por caja para abonar los 3.000 € del tratamiento y los 250 € anuales que suelen cobrar las clínicas de reproducción asistida por mantener tus óvulos congelados a buen recaudo. Si, años más tarde, llegado el momento de la verdad, te quedas embarazada de forma natural, cabe la posibilidad de que los puedas donar para otras parejas después de un exhaustivo examen que indique que eres apta para ello. Pero si necesitas echar mano de tu material congelado, prepárate para pagar otros 2.000 euros, aproximadamente, por la fecundación in vitro.

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