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Los diez pecados capitales que cometes en el gimnasio

Hacer deporte no es fácil. Hacerlo bien es aún más complicado. Pero, no sufras, hemos pedido su opinión a un experto para que no vuelvas a fallar

Foto: Si vas al gimnasio, hazlo bien. (Foto: Victoria's Secret)
Si vas al gimnasio, hazlo bien. (Foto: Victoria's Secret)

La chica fitness es el único animal de gimnasio que tropieza una y otra vez con la misma piedra. A veces, a la hora de planificar nuestras sesiones de gym, nos dejamos llevar más por la intuición y los mitos acerca del ejercicio que por la realidad. Para que jamás vuelvas a cometer errores de novata, haz caso a estos consejos del director de salud de Zagros Sport La Moraleja, Miguel Ángel Rodríguez.

1. Si no acabas con agujetas, lo que estás haciendo no va a funcionar

¿Eres de las que opina que hay machacarse hasta el mismísimo umbral del dolor? Grave error, las agujetas aparecen como consecuencia de la fricción mecánica durante el movimiento. Si ni logramos adaptarnos al mismo, se produce inflamación e incluso microrroturas musculares en las zonas responsables de dicho movimiento en concreto. Y sí, la inflamación y las microrroturas no son agradables. “El ejercicio ideal es aquel que no llega a producir un dolor intenso posterior a su realización, es decir, debemos evitar las agujetas. Si estas son intensas, son un síntoma claro de que hemos realizado un ejercicio demasiado intenso para el momento actual. La adaptación progresiva debe ser el principio que rija nuestro entrenamiento. El ejercicio debe dejarnos sensación de cansancio, quizás un poco de tensión muscular posterior, pero nunca agujetas intensas”, explica Miguel Ángel Rodríguez.

2. Para adelgazar, hay que ir al gimnasio todos los días

Es una idea muy popular, falsa en su planteamiento... pero con matices. Para perder peso hay que llevar una alimentación equilibrada. Y, a partir de ahí, existen numerosas formas de pautar el entrenamiento. “Una de ellas, y muy efectiva, sería el entrenar la mayoría de los días, pero en sesiones de duración nunca mayores de 45 minutos de duración”, explica el experto, que además nos recomienda que si pensamos acudir todos los días al gimnasio, necesitamos que un profesional cualificado programe el entrenamiento de manera que, entre otras cosas, pueda pautar la recuperación entre sesiones adaptándolas a nuestras cualidades físicas. Lo que nunca se puede hacer es entrenar todos los días a alta intensidad.

3. Si hago pesas, acabaré pareciendo un chico

Totalmente falso. Los brazos de Madonna solo los tiene Madonna y no los vas a conseguir por acercarte a esas pesitas de 500 g. Todos los cuerpos, hombres y mujeres, desarrollan músculo con el entrenamiento de fuerza, pero para llegar a parecer una culturista se necesitan, además de muchas horas de entrenamiento, un estricto control dietético y, en algunos casos, ayudas suplementarias. La experiencia nos dice que, con un correcto entrenamiento de fuerza, el desarrollo muscular se produce de manera equilibrada y respetando la propia estética corporal. Cada cuerpo es único, diferente y siempre bonito.

4. Es mejor no comer antes de ir al gimnasio

Ir con el estómago vacío es mala idea. Pero ir con el estómago atiborrado también, especialmente si nuestro atracón está protagonizado por azúcares simples y un codillo. Lo mejor es dejar de comer al menos una o dos horas antes de ir a entrenar, pero si eso no es posible, lo más adecuado sería comer algo que permita entrenar (nueces, semillas, un poco de fruta) y esperar a después de entrenar para comer (como mucho una hora después, o te va a dar algo).

5. Siempre salgo corriendo del gimnasio y no me da tiempo a estirar

No es que te vayas a lesionar por ello, pero no lo conviertas en costumbre y acuérdate, en cuanto tengas un momento y estés relajada, de realizar esos estiramientos porque favorecen la recuperación entre sesiones y el balance músculo-esquelético. “De hecho, el mejor momento para estirar no es justo después del entrenamiento, sino cuando ya se han relajado todos los sistemas”, explica el experto. Lo que sí es aconsejable, por mucha prisa que tengas, es realizar un estiramiento muy ligero posejercicio que te ayude a relajar.

6. No me gusta complicarme la vida, por lo que siempre uso las mismas máquinas

Un poquito de cinta, un poquito de elíptica... y para casa. Error. El entrenamiento, para que produzca mejoras significativas, consiste precisamente en complicarse la vida. Así que si lo que haces ya lo dominas y te resulta fácil, busca otros retos, huye de la rutina. Esta es la mejor manera de asegurar el éxito en el entrenamiento.

7. Prefiero invertir en unas mallas que en unas zapatillas para ir al gimnasio

Aquí sí hay que ponerse serios. No es que tengas que hacer un desembolso a la altura de Usain Bolt, pero al pie hay que protegerlo empleando una zapatilla adaptada a la actividad que vayamos a realizar. Si vamos a hacer un entrenamiento de fuerza, debe ser más plana y flexible que si vamos a realizar una clase de alto impacto, en la que la amortiguación tendrá un papel más importante. Pero siempre es mejor llevar una buena zapatilla al gimnasio.

8. Para perder peso, lo mejor es hacer aeróbico

Terminantemente falso. “Los estudios demuestran que el entrenamiento de fuerza, combinado con entrenamiento aeróbico (mejor en intensidades altas), ayuda más en la pérdida de peso que el ejercicio aeróbico por sí solo”, afirma Miguel Ángel Rodríguez. Vamos, que si eres de las que solo pedalea en el gimnasio, reduce el tiempo de pedaleo a la mitad y utiliza el tiempo sobrante para hacer sentadillas, push-ups, dominadas, tablas...

9. Se puede aprovechar que estás en la bici estática para leer mensajes o hablar por el móvil

Puedes intentarlo, pero habrá que ver cómo estás haciendo el ejercicio y si está sirviendo para algo. “Si el ejercicio que estás realizando es de baja intensidad porque estás calentando o realizas una sesión de recuperación, no pasa nada. Pero si estás en una sesión de entrenamiento de verdad, te va a ser muy difícil hablar y mucho más responder mensajes”, asegura el experto. El teléfono nos va a distraer y nos va a hacer reducir la intensidad del entrenamiento, por lo que mejor dejarlo en la taquilla durante 30-60 minutos.

10. Más vale gimnasio molón que gimnasio de barrio

Pues depende. Si tienes el alma fit de una campeona olímpica, tantas máquinas de última generación y cafetería de zumos detox te compensarán. Pero si ir al gimnasio ya te supone un dolor de corazón, déjate de novedades y ve a lo cercano y seguro. No lo decimos nosotros, lo dice el Colegio Estadounidense de Medicina Deportiva, que afirma que la continuidad depende mucho de si el gimnasio está cerca de nuestros lugares habituales.

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