Midorexia: los 50 como excusa para hacer lo que quieras, como Madonna o Robin Wright. Noticias de Belleza

Midorexia: los 50 como excusa para hacer lo que quieras, como Madonna o Robin Wright

El nuevo término define a las mujeres que con 50 años se enfundan en unos pantalones de cuero que no se atrevieron a ponerse cuando tenían 20. Y prefieren la aventura al spa

Foto: Madonna, un ejemplo de mujer a quien nadie dicta las normas.
Madonna, un ejemplo de mujer a quien nadie dicta las normas.

Durante siglos, el final de la época reproductiva de la mujer se asociaba a su asexualización. La cuarentona o la cincuentona debía permanecer en los aledaños del deseo y en el patio trasero de la diversión, porque era lo que se esperaba que hiciera 'a cierta edad'. En cambio, a los hombres les estaba permitido tener su crisis de los 40. Sus canas resultaban atractivas y sus locuras eran vistas con cierta condescendencia. Que si se compraba un descapotable, que si ligaba con jovenzuelas… es que el pobre está en la crisis de los 40 y necesita quemar los últimos cartuchos de su juventud tardía. Mientras, las féminas miraban cómo pasaba el tiempo desde su casa, encorsetadas dócilmente en su atuendo de 'mujer madura'. Pues eso se ha acabado. Ha llegado la midorexia, dispuesta a demostrar que se tenga la edad que se tenga, una mujer puede hacer lo que el pida el cuerpo.

¿Midorexia?

El nombre lo acuñó la periodista británica Shane Watson, que hizo un juego de palabras con 'middle age' (mediana edad). Para ella, midorexia define el deseo de vivir acorde con lo que tu cuerpo y tu mente te dice, independientemente de la edad que tengas y de lo que se espera que hagas. Si tienes unas piernas bonitas y te apetece lucirlas, ¿qué importa cuál sea la fecha de nacimiento? Esta tendencia viene a romper los tabús que durante años les han susurrado a las mujeres: “Señora, se le ha pasado el arroz para hacer estas cosas”. Y a apartar ese temor, que se cierne sobre cualquier mortal, de hacer el ridículo.

¿Ser bella por obligación?

Pese a que la midorexia parece un paso adelante para las mujeres, Shane Watson también advierte que es un arma de doble filo. En tiempos revueltos y reivindicativos para el feminismo, es fácil caer en la obligatoriedad de ser bella para ser aceptada o tener éxito. La midorexia se mueve entre las pantanosas aguas de la apariencia y la libertad personal. Embutirse en un vestido que empieza tarde y acaba pronto tanto puede servir para que una se sienta bien consigo misma como para que perciba que es necesario hacerlo para agradar a los demás. Este es el eterno escollo del feminismo y, tal vez, la buena noticia es que la espinosa cuestión (jugar a ser un objeto sexual o disfrutar mostrándose como una quiere) ya no tiene fecha de caducidad.

Celebrities sin edad

Para que cualquier tendencia llegue a las simples mortales, tiene antes que pasar por el mundo celebrity. Y son las famosas 'entradas en años' las que han abanderado que las minifaldas no son solo para veintiañeras. Madonna (59), Jennifer Aniston (49). Catherine Zeta-Jones (48), Demi Moore (55) o Cindy Crawford (52) han demostrado que se puede ser sexy (y mucho) pasada la 'mediana edad'. Seguramente, la pionera en estas lides es Sophia Loren (83), que en más de una ocasión ha sido criticada por su tendencia a lucir escotes y vestidos de vértigo.

El caso de Robin Wright

Desde el papel cuché nos han llegado muchos ejemplos. Pero la demostración de que este movimiento no es flor de un día o de unas cuantas famosas, es el calado que está teniendo en la industria audiovisual. Durante lustros, las actrices se quejaron de que pasada cierta edad, sólo les ofrecían papeles de madre, de abuela o de suegra. No había en las películas o en la series protagonistas con patas de gallo. Eso también ha cambiado. Por citar dos ejemplos, tenemos a una estupendísima Robin Wright, en 'House of Cards', demostrando que se puede ser sexy y poderosa a los 51. Giliam Anderson (49) hace lo propio en la serie 'The Fall'. Más allá de que ambas tienen una belleza incontestable que no oculta su edad, son percibidas socialmente dentro de la trama como 'mujeres fatales', cuyo poder de seducción está fuera de toda duda.

¿Un spa? No, ¡deporte de aventura!

Pero ser una midoréxica no supone, únicamente, robarle los leggings a tu hija. Lo más interesante (y quizá lo que pasa más desapercibido) de esta tendencia es que reivindica la libertad de hacer lo que a una le plazca. Tu edad te indica que socialmente te toca ya hacer un curso de pilates, pero tu cuerpo te pide una de artes marciales. ¿Qué haría una midoréxica? Pues dar patadas y puñetazos como si no hubiera un mañana. Se espera, por ejemplo, que a una mujer que ha rebasado la cuarentena, le encanten los viajes a spas o a tranquilas ciudades con abolengo. Pues ahí llegan las midoréxicas, que deciden practicar deportes de aventuras o hacer las mochileras. La midorexia pretende que el enunciado de 'los 50 son los nuevos 30', vaya más allá de la frase y que ninguna mujer se sienta ridícula haciendo algo que alguien ha decidido que no es propio de su edad.

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