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Orgánica, ecológica y efectiva: ¿te atreves a probar la nueva cosmética del futuro?

Primero fue la comida y ahora son las cremas. Se trata de cuidarse más y de paso cuidar el medio ambiente. Maquillarse en comunión con la naturaleza. Toda una forma de vida

Foto: No solo la comida es cada vez mas healthy, también la cosmética.
No solo la comida es cada vez mas healthy, también la cosmética.

El auge de la comida healthy ha sido el primer paso para llevar una vida más saludable y más respetuosa con el medio ambiente. Cada vez más personas no se fijan únicamente en lo que ingieren, sino que también ponen el foco de atención en lo que se ponen. Y esta tendencia ha irrumpido con fuerza en la cosmética. Desde 2015 el mercado de cosmética natural está creciendo anualmente entre un 5 y un 10%. Y no es flor de un día, es una nueva forma de cuidarse que ha llegado para quedarse. “No se trata de una moda que pasará. Lo hemos visto en la alimentación y ahora lo estamos viendo en la cosmética. Cada vez somos más conscientes de las enfermedades derivadas del empleo de ingredientes tóxicos y cada vez contamos con más alternativas saludables”, asegura Santiago Bolívar, director comercial de la firma de cosmética natural y vegana Scens.

Orgánico, bio, ecológico, natural….

Muchos son los términos que se emplean para este tipo de cosmética y es importante saber qué significan para distinguir de lo que es puramente un reclamo publicitario de lo que funciona realmente. Por ejemplo, no te dejes impresionar por los que los cosméticos que anuncian que no han sido testados con animales. ¿Por qué? Pues porque ningún producto puede ser testado con animales en Europa. Únicamente en el mercado asiático sigue siendo posible esta práctica. Así que es una frase un poco de Perogrullo. En general, los términos orgánica, bio o eco suelen significar lo mismo: sus ingredientes han sido elaborados sin pesticidas ni ingredientes modificados genéticamente y el proceso de recolección es respetuoso con el medio ambiente. Este tipo de productos son de origen vegetal, pero pueden encontrarse algunos derivados de seres vivos como la leche o la miel. Sin embargo, los cosméticos veganos no pueden contener ningún producto que no sea vegetal.

Buscando resultados

Hasta hace unos años, la cosmética natural se asociaba con cuidados casi ancestrales y tenía mucho que ver con la aromaterapia y con beneficios relacionados con el relax o con la paz espiritual. Pero esto está cambiando, pues además de ser respetuosos con el medio ambiente, el usuario busca resultados. Y quiere que estos sean comparables con los que le procura la cosmética convencional. “La efectividad debe de ser la clave y es posible con productos de origen vegetal. En nuestra marca, por ejemplo, apostamos por poner una gran cantidad de ingrediente de primera calidad. Y así se notan los resultados”, explica Steven Bullon, director de comunicación de Scens. Esta marca, por ejemplo, tiene una línea de tratamientos en cabina y esa es una prueba de fuego para la cosmética natural. Cuando alguien apoquina por hacer un tratamiento en cabina, espera ver los resultados, más allá de la filosofía que representen los productos que se emplean.

Aplicación práctica

Muchas veces se relaciona la cosmética natural con tratamientos prolongados que requieren tiempo. Sin embargo, la tendencia de futuro es hacer que estos tratamientos sean lo más prácticos y sencillos posibles. “La cosmética natural se está modernizando. En muchas ocasiones oímos que son necesarios diez minutos de cuidado personal. Pero, seamos sinceros, ¿cuántas personas dedican cada mañana ese tiempo a su cuidado? Muy pocas. Por eso, el futuro es crear productos que tengan varias funciones. Por ejemplo: el contorno de ojos. Yo no creo que alguien pueda aplicarse un productos para las bolsas y otro para las arrugas. Lo ideal es ofrecer un producto que sea efectivo para todos los problemas relacionados con los ojos”, explica Bolivar. Las nuevas tendencias de cosmética natural apuestan por menos productos para facilitar el cuidado diario. Y, también, porque estos sean unisex y no se clasifiquen por edades. Una piel de una persona de 20 años que practica mucho deporte al aire libre puede requerir una hidratación extra, aunque no tenga arrugas.

Texturas absorbentes

Otro de los sambenitos que pende sobre la cosmética natural es que en muchos casos están realizados con texturas aceitosas que procuran olores y sensaciones relajantes, pero que cuestan que sean absorbidos por la piel. Esto se debe a que muchos de ellos, por ejemplo, emplean cera de abeja, que es muy grasa. “En muchos casos esto no es práctico. La piel acaba expulsando parte del producto. Y si vas, por ejemplo, al gimnasio, acabas sintiéndote pegajoso. Pero existen ingredientes naturales que no provocan este efecto y que consiguen, además, que el producto se absorba totalmente”, asegura Bolívar.

El futuro

Las grandes marcas de cosmética ya están apostando por crear líneas de cosmética natural. Asimismo, pequeñas marcas están ganando prestigio en este campo. Desde Scens comentan que creen que en un futuro la tendencia serán los productos ToxicFree. “Es posible que de aquí a unos años se introduzcan algunos procesos que consigan que las moléculas sean más estables. Esto puede parecer artificial, pero el resultado final sería natural”, apunta Bolívar. Es más que posible que de aquí unos años las cosmética natural no sea la excepción, sino la norma y que las principales innovaciones sean a la vez sostenibles con el medio ambiente.

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