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¿Beber sin resaca? Claves para despertarte perfecta después de una noche de juerga

Aunque la ciencia aún no ha logrado encontrar la receta mágica que hará que tus despertares el día después sean buenísimos, sí tiene las claves para reducir los daños colaterales

Foto: ¿Bebiste mucho anoche? Aprende a minimizar tu resaca. (Foto: Wildfox)
¿Bebiste mucho anoche? Aprende a minimizar tu resaca. (Foto: Wildfox)

Se llama Javid Abdelmoneim, es un médico de urgencias inglés y ante los nuevos límites aconsejados por el Gobierno británico en el consumo del alcohol, decidió poner al día todo lo que sabía la medicina sobre esta sustancia y sus efectos en nuestro organismo. Ha volcado su conocimiento en un documental titulado 'The truth about alcohol' ('La verdad sobre el alcohol'), del que destacamos lo que más nos importa a todos el día después de una juerga: ¿qué podría haber hecho para evitar esta resaca?

1. Limita tu ingesta

Empecemos por lo obvio. ¿No quieres resaca? Pues no bebas. Es lo más eficaz y lo más sano. Pero como todos sabemos que no te encuentras en esta situación por tu capacidad para decir que no, lo que el Gobierno británico, la OMS y Javid Abdelmoneim te recomiendan es que no ingieras más de 140 ml de alcohol puro a la semana…, y no vale hacer trampa y bebértelos todos de una vez. Mejor deja un par de días de descanso entre una ingesta de alcohol y otra para que tu hígado sea capaz de metabolizar el alcohol sin problemas. Para que te hagas una idea de qué cantidad de alcohol estamos hablando, un chupito de whisky supone 10 ml de alcohol puro; una copa grande de vino tinto, 30 ml; y una pinta de cerveza, 20.

Y aquí tienes un dato para hacerte pensar si ese chupito merece la pena o no: solo una de cada cinco personas no tienen resaca tras beber alcohol. ¿Cuánto alcohol? Pues el promedio es que un hombre que consuma en una sola ingesta 95 ml de alcohol o una mujer que haga lo mismo con 60 ml alcanza el nivel de alcohol en sangre suficiente como para tener resaca al día siguiente. Ahora saca la calculadora y haz tus propios cálculos.

2.  Vete al gimnasio y gana masa muscular

La sensación de embriaguez depende de la concentración de alcohol en la sangre, y uno de los factores que determinan esta concentración es la cantidad de agua que posee el organismo. Dos personas con una proporción diferente de agua en el cuerpo pueden beber la misma cantidad de alcohol y vivir una noche diferente cada una, una borracha y otra no. Existe un método para que tú no seas la que acaba haciendo el ridículo: tener unos buenos músculos. Hay más agua en los músculos que en la grasa; o sea, que toca trabajar haciendo pesas en el gimnasio.

3. Cena antes de salir

Las mismas enzimas que se encuentran en el hígado dispuestas a metabolizar el alcohol a la velocidad de 10 ml a la hora también se encuentran en el revestimiento de las paredes del estómago, pero para que les dé tiempo a actuar, el estómago tiene que estar lleno de comida. Más fácil, imposible.

4. Escoge una bebida blanca

Algunas bebidas dan peores resacas que otras y la respuesta a esto no solo se encuentra en la cantidad de alcohol puro que contenga esa bebida (aunque sea el primer responsable de la misma), sino también en la cantidad de congéneres que posea. ¿Y qué son los congéneres? Los congéneres son componentes biológicamente activos que contienen muchas bebidas. Se producen junto con el etanol durante la fermentación o en el proceso de envejecimiento de la bebida. Las bebidas con más congéneres dan peores resacas que las que poseen menos congéneres. El vino tinto, el coñac, el ron y el whisky serían, según esta clasificación, los campeones de la resaca. Y las bebidas como el vino blanco, la ginebra y el vodka las que menos.

5. Descubre el poder de la onagra

El profesor Richars Stephens de la Universidad de Keele hizo un curioso experimento: probó dos remedios antirresaca comunes en las islas británicas. A saber, tomarse antes de salir una cápsula con un suplemento de aceite de onagra (rico en un ácido graso antiinflamatorio) o desayunar al día siguiente un delicioso desayuno inglés a base de huevos fritos, salchichas, judías y demás (por aquello de combatir la bajada de glucosa, que es una de las causas de la resaca). El segundo remedio no sirvió de nada. El primero previno la resaca en la mitad de los participantes del experimento, pero el investigador equipara sus buenos resultados a los de tomarse un ibuprofeno el día después del evento. O lo que es mismo, todavía no existe una pildorita mágica contra la resaca.

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