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Mascarillas faciales, el remedio que cambia tu piel en segundos

Se ha escrito de las mascarillas hasta hartarte de información. Pero hay curiosidades que todavía desconoces y que aquí te revelamos

Foto: De noche su acción mejorará tu cutis de forma más eficiente (Imagen: Imaxtree)
De noche su acción mejorará tu cutis de forma más eficiente (Imagen: Imaxtree)

A diferencia de las cremas, las mascarillas contienen altísimas concentraciones de principios activos, lo que las hace trabajar en tiempo récord, de una forma casi instantánea. Además, no solo actúan en la capa superficial de la piel, sino que también tienen efecto en la epidermis más profunda. En general, aportan hidratación, limpieza y luminosidad, y otras propiedades más específicas como efecto antiedad o corrector.

Ayudan a que los demás cosméticos sean más efectivos. Por un lado, si antes de tu rutina diaria de cuidado de la piel incluyes el uso de una mascarilla reguladora, limpiadora y purificante, potenciarás el efecto del resto de los cosméticos más que si la aplicas después porque la piel estará más receptiva y libre de impurezas. Y por otro lado, la mascarilla actúa como un tratamiento potenciador.

Sus beneficios crecen si abrimos los poros

Tan importante como aplicar las mascarillas es preparar la piel antes para maximizar los resultados. “Hay que aplicarla con la piel limpia. Lo ideal es eliminar impurezas, grasa y restos de maquillaje con una leche limpiadora y luego realizar una exfoliación mecánica que arrastre todas las impurezas. Así eliminamos las células muertas de la capa córnea y facilitamos la absorción de los principios activos”, aconseja Manuel Rozalén, director de Bionike España.

La frecuencia, según la humedad y la piel

De hecho, en ambientes secos se aconsejan mascarillas hidratantes, nutritivas y protectoras de la polución. Mientras que en ambientes húmedos se recomiendan más refrescantes, reguladoras y oxigenantes, “ya que la humedad desequilibra la regulación natural de sebo”, asegura Moneo Sola.

En cuanto al tipo de piel, “las grasas deben apostar por fórmulas seborreguladoras y astringentes, de limpieza profunda y textura ligera, y que contengan arcillas y carbón activo. Las pieles secas tienen un buen aliado en las nutritivas, regeneradoras, revitalizantes y que aportan luminosidad. Y en las texturas más ricas, con activos como la manteca de karité y el aceite de argán. Y, por último, las pieles sensibles son amigas de las fórmulas calmantes y emolientes, y a ser posible con activos 100% orgánicos”, aconseja Moneo Sola.

El momento ideal, a partir de las 21 horas

A partir de esa hora, la piel entra en un proceso de regeneración celular. La piel trabaja al máximo, se encuentra relajada, digiere mucho mejor los ingredientes que le aportamos y se emplea a conciencia para favorecer la renovación celular. “De ahí que por la noche interesen las fórmulas nutritivas, más concentradas que las hidratantes, y las que tratan tu piel específicamente según tu principal problema: arrugas, manchas, deshidratación, acné, sensibilidad… “, apunta Rozalén. “Al utilizarla una o dos veces a la semana, según el caso, asegura de una forma mucho más rápida la asimilación de todos los activos que le suministramos semanalmente”, asegura Alba Moneo Sola, responsable del Departamento Técnico de Laboratorios Cosmética Armonía. Es como si le dieras un empujón a todo tu ritual cosmético.

Tipo de piel, estación del año y beneficios

Aparte de elegir según tu tipo de piel (algo que ya te hemos contado en el apartado 4) y el problema que más te preocupa (sequedad, arrugas, acné, falta de luminosidad, poros dilatados o flacidez), entra en juego la estación del año. “En otoño e invierno la piel está más seca por el frío, el viento y la calefacción, y se desestructura el manto hidrolipídico. Es el momento de aportarle hidratación y nutrición. En primavera la piel está más reactiva, sensible y puede presentar rojeces, toca calmarla y reequilibrarla. Y en verano hay que reforzarla con mascarillas refrescantes cargadas de antioxidantes para luchar contra el fotoenvejecimiento”, aconseja Moneo Sola.

El vocablo 'máscara' viene del árabe 'majara'

Este término se considera sinónimo de antifaz o careta. “Representa cualquier figura con un rostro humano o animal, real o imaginario, incluidos seres mitológicos, que se coloca sobre la cara una careta o antifaz para no ser reconocido”, describe Manuel Rozalén.

A las 21 horas es lo ideal.
A las 21 horas es lo ideal.

•​ ¡Detoxificar! Se ha convertido en uno de los mantras imprescindibles del organismo y de la piel con cada cambio de estación. Consiste en liberar a esta de todas las toxinas que la envejecen y dañan el ADN celular. Lo consigues con mascarillas en gel que no necesitan enjuague y actúan durante toda la noche desintoxicando e hidratando. Defence Mask Instant Hydra de Bionike (9,90 €).

•​ El elemento que mejor combate los 'malos humos' de la ciudad es el oxígeno. De ahí que las microburbujas de oxígeno sean el nuevo aliado para conseguir una limpieza profunda, detoxificar, devolver la luminosidad a los rostros fatigados y apagados, y retardar la aparición de los signos de la edad. Bubbly Mousse de Camaleon (12,90 €).

•​ Tu piel apagada, opaca y fatigada está pidiendo pista para las vacaciones, pero todavía queda un poquito… No desesperes, hay mascarillas superrefrescantes en gel que aportan frescura a la piel, mejoran su textura y recuperan la luminosidad en 10 minutos. Dragon Fruit Brightening Superfruit Mask de Origins (25 €).

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