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Clave para el rejuvenecimiento de la piel

¿Qué es el ácido hialurónico y para qué sirve como tratamiento estético?

Los tratamientos con ácido hialurónico tienen como objetivo hidratar y aportar volumen a la piel, rellenando las arrugas y paliendo los efectos del envejecimiento provoca en el rostro

Foto: Madalina Ghenea en el Festival de Cannes
Madalina Ghenea en el Festival de Cannes

El ácido hialurónico forma parte de tu organismo. Eso es lo primero que debes saber cuando te preguntes sobre sus beneficios. De hecho, al encontrarse en el colágeno que hay en tu piel, supone un elemento esencial para su hidratación y para su capacidad de adaptarse a cualquier alteración que pueda sufrir.

Como bien sabrás, uno de sus usos más comunes son los tratamientos de belleza. Pero, si el cuerpo lo genera, ¿por qué utilizarlo? La respuesta es sencilla: porque según envejecemos, lo vamos perdiendo. Concretamente, a partir de la treintena comienza a disminuir, lo que implica la aparición de las temibles arrugas. Y a los 50 solo queda la mitad de lo que deberíamos tener.

El ácido hialurónico aporta volumen a los labios
El ácido hialurónico aporta volumen a los labios

El ácido hialurónico en estética

Esa pérdida paulatina es lo que ha llevado a su utilización en tratamientos de belleza y rejuvenecimiento de la piel. El objetivo es claro: hidratar la epidermis y mejorar su estado, rellenando las dichosas arrugas y haciendo que luzca más lustrosa. Los métodos son diversos –incluso hay gente que ha introducido la patata azul japonesa en su alimentación porque contiene un alta dosis de ácido hialurónico–. Uno de los más conocidos son las pequeñas inyecciones que se aplican bajo la epidermis, las cuales no comportan ningún riesgo para la salud.

De este modo, el especialista estético introduce una especie de gel biodegradable que contiene el ácido y que es capaz de mezclarse con el de la propia piel. Así se consigue reactivar la zona, aumentando su volumen y eliminando los signos de envejecimiento cutáneo. Eso sí, sus efectos no son permanentes, ya que el cuerpo absorberá la sustancia poco a poco., hasta que desaparece.

En este sentido, has de saber que hay dos tipos de ácido hialurónico: reticulado, cuyas moléculas forman una especie de malla, y no reticulado, en el que las moléculas no se unen entre sí. Como imaginarás, el primero ofrece una mayor densidad y duración –en torno a los nueve meses– que el segundo –unos tres meses–. Claro que no todos los tratamientos pasan por ser “invasivos”. También hay serums con gran concentración de ácido hialurónico (de tipo no reticulado) que se aplican mediante masajes. Dicha aplicación mejora el aspecto de la piel, y aunque el efecto no sea tan rápido como cuando se emplean las inyecciones, el sérum resulta muy útil para un uso diario.

¿Dónde aplicar el ácido hialurónico?

En estética, el ácido hialurónico se utiliza esencialmente en el rostro. A fin de cuentas es donde el envejecimiento se aprecia en mayor medida. Eso sí, dentro de la cara hay lugares en los que resulta mucho más efectivo. Nos referimos a las líneas de expresión, a las arrugas que rodean la boca y las que aparecen en la frente, así como a las odiosas patas de gallo. Además, es muy utilizado para dar volumen y luminosidad a los labios y, claro está, para los pómulos.

El ácido hialurónico no solo se emplea en estética, sino que es clave en algunas aplicaciones médicas

Como apunte final, has de saber que el ácido hialurónico no solo se utiliza en estética, sino que además es muy útil en medicina. Como hemos comentado antes, se trata de un elemento que genera nuestro cuerpo y que además de en la piel, se halla en el líquido sinovial de las articulaciones, ayudándolas a la amortiguación. Por ello, los médicos recurren a él cuando se producen dolencias en rodillas y tobillos, por poner solo un par de ejemplos.

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