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la guía definitiva

Bálsamos: ¿sabes cómo se utilizan y por qué son imprescindibles (también) en invierno?

Heredados de la Grecia Clásica, la cosmética los rescató con gusto y revolucionó sus fórmulas y amplió sus funciones. Ahora no podrás pasar el invierno sin ellos

Foto: Los bálsamos van a animar tu vida beauty. (Gabriel Matula para Unsplash)
Los bálsamos van a animar tu vida beauty. (Gabriel Matula para Unsplash)

Untuosos, casi sólidos, ricos en agentes hidratantes, los bálsamos viven momentos de gloria porque se adaptan como un guante a las necesidades de la piel. Te contamos cómo sacarles todo el partido.

Y es que la palabra bálsamo no nos suena ni mucho menos a concepto nuevo. Nada más lejos de la realidad, nos lleva inmediatamente a un mundo antiguo: a los ungüentos medicinales que los gimnastas de la Grecia clásica usaban para relajar sus músculos, a las boticas de hace décadas, al carácter 'curalotodo' de estas pomadas casi sólidas que servían para cicatrizar heridas (también las del alma), calmar dolores o mejorar catarros. Se elaboraban a partir de las resinas aromáticas de algunos árboles responsables del color amarillento oscuro y de su textura espesa.

Pon un bálsamo en tu neceser. (Christin Hume para Unsplash)
Pon un bálsamo en tu neceser. (Christin Hume para Unsplash)

La cosmética los rescató con gusto y, sin abandonar su carácter medicinal, revolucionó sus fórmulas y amplió sus funciones. Los bálsamos actuales son altamente hidratantes, lo que los hace imprescindibles también en invierno, cuando la piel del rostro sufre las consecuencias del frío y la del cuerpo malvive bajo capas de ropa; incorporan decenas de ingredientes que tratan cualquier problema de la piel y, formulados con extractos y notas olfativas maravillosas, son capaces de devolvernos la calma o ponernos las pilas.

Sin embargo, y salvo en el caso de los bálsamos labiales que tan familiares nos resultan, no sabemos muy bien qué hacer con ellos. Abres la tapa, contemplas casi con reverencia esa superficie sólida y misteriosa y te preguntas: ¿por dónde empiezo? ¿No tiene una textura demasiado untuosa? ¿No me dejará la piel grasienta? ¿No hará que me salgan granos? No, no y no.

Tres claves

  • Sin miedo. Aunque de entrada su textura casi sólida y su riqueza en aceites te haga desconfiar, cualquier tipo de piel puede utilizarlos. Solo hay que elegir el adecuado a tu problema.
  • Cómo utilizarlos. Sencillo: no tienes más que calentar una pequeñísima cantidad entre las yemas de los dedos hasta que se derrita y puedes extenderlo sobre la piel o los labios, mientras disfrutas de los olores que el bálsamo desprende.
  • Dónde conservarlos. Mejor en un lugar fresco, que no altere su textura sólida. El calor los derrite y aunque no altera la fórmula ni su eficacia, te perderías la atmósfera que los bálsamos desprenden: sentir cómo se derrite entre los dedos y oler el aroma de los aceites esenciales.

Energía para la piel del cuerpo

Inspirado en el jardín de las Hespérides, la fórmula de este bálsamo corporal tonificante gira en torno a la naranja de Catania (Sicilia) enriquecida con tierra volcánica del Etna, clementinas, limones, jengibre y aceites de sésamo y moringa. Dura muchísimo, tiene un olor espectacular y es tan hidratante que olvidarás lo que es la piel seca. De Diptyque (55 €).

Sabor a menta en los labios

Se convertirá en uno de los fijos de tu neceser del bolso. La menta da un toque de frescor que despeja la nariz y calma instantáneamente los labios resecos y agrietados. Bálsamo labial de menta, de Matarrania (12,50 €).

Mascarilla de labios

Con Buttermask for Lips dormirás con sabor a coco y mango silvestre en los labios. Se utiliza siempre de forma preventiva para mejorar la hidratación y la flexibilidad y mantenerlos en forma, pero notarás toda su eficacia si tienes los labios cuarteados y resecos. De Kiehl’s (25 €).

Estará donde lo necesites

Es un todoterreno del que no te podrás separar. Mantequilla de neroli, cacao y karité reparan la piel dañada, el aceite de argán nutre, la jojoba retiene la humedad, la caléndula y la manzanilla calman las irritaciones. Bálsamo multiusos, de Alex Carro (25 €).

Utilízalo en lugar de un perfume

Este bálsamo hidratante para rostro y cuerpo de Hermès es un lujo para los sentidos. Huele a uno de los grandes clásicos de la firma, Voyage. Tiene una textura tan ligera que se puede utilizar también en la cara y su envase provoca el impulso de dejarlo todo y viajar (59 €).

Para el contorno de los ojos

Este bálsamo con aceite de avellanas y uvas reafirma la piel y minimiza las ojeras. La camomila, la lavanda y el hamamelis son antiinflamatorios mientras que el enebro estimula la circulación y evita la retención de líquidos. Y además tiene un delicioso olor a petit grain. Bálsamo de ojos, de The Lab Room (28 €).

Nutre de noche las pieles sensibles

Los aceites de esta fórmula (oliva, almendra, borraja y linaza) han sido tratados para que los piel los absorba de forma casi inmediata y alimenten la piel profundamente durante el sueño. Contiene principios para aliviar los signos de sensibilidad. Evercalm Overnight Recovery Balm, de Ren (44 €).

Una fórmula ligera para todos las pieles

Los signos de flacidez, deshidratación y falta de luz provocados por estrés o agresiones externas mejoran con este bálsamo de textura ligera libre de parabenes, minerales y colorantes. Baume de Nuit Revitalisant Decléor (38 €).

Bálsamos también para el alma

Como Be Happy, a base de extractos naturales y aceites esenciales terapéuticos. Si estás estresada, aplica una pequeña cantidad en la parte interna de la muñecas y aspira su aroma relajante. De Scentered (18 €).

Belleza
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