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Además del sueño

Cómo sobrevivir al cambio de hora y a sus consecuencias en nuestro cuerpo

Regresa el cambio horario y no solo toca atrasar una hora los relojes, sino que hay que cuidar al cuerpo para lo que se le viene encima… ¿Sufre la piel?

Foto: Toca cambiar la hora... y poner a punto tu piel. (Unsplash)
Toca cambiar la hora... y poner a punto tu piel. (Unsplash)

Cambiar las manecillas del reloj -para aquellos que aún consultan los relojes de cuerda- viene seguido de varias rutinas que adaptar de cara al nuevo horario, en esta ocasión, de invierno. La teoría dice que, al haber menos horas de luz, estas se aprovechan más atrasando una hora los relojes. Así que, cuando el lunes suene tu alarma a las 7:00 de la mañana, en realidad tu cuerpo sentirá que se está despertando a las 8:00. Puedes pensar que es una alegría y que dormirás más, pero hay que prestar atención a todos los mensajes que el cuerpo nos manda.

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Evidentemente, si incluso notamos el 'jet lag' después de un viaje a las Islas Canarias, cuando trasladamos todo nuestro día una hora arriba, una hora abajo, las consecuencias no tardan en reflejarse en nuestro rostro. Y no, las ojeras no son los efectos más visibles.

Te levantarás a las 7 y serán las 6.  (Unsplash)
Te levantarás a las 7 y serán las 6. (Unsplash)

El cambio de la luz solar afecta a la producción de la melatonina, encargada de hacer que nuestro cuerpo tenga sueño, retrasando la aparición de las ganas de dormir. Así que, primera consecuencia del cambio de hora: cuando te vayas sentirás que te estás yendo a dormir una hora más tarde por lo que andarás toda la noche con sensación de sueño.

Si a las reglamentarias 8 horas de sueño, que muy pocos cumplen, les sumamos una hora que somnolencia hasta abrazar la cama y que a la mañana siguiente nuestro cuerpo se despertará por inercia a su hora habitual, el cuerpo no descansará lo mismo y las consecuencias se reflejarán en nuestro rostro... Aunque habrás empezado la jornada ganándole una hora al día. Esta alteración en el sueño puede, en casos muy extremos, afectar al ritmo cardíaco.

“Dormimos una hora más, pero nuestro organismo sufre un 'jet lag' del que, según algunos estudios, tarda entre dos y tres días en recuperarse" apunta Laura Izquierdo, química, facialista y co-fundadora de Izba Nature.

Consecuencias del cambio de hora. (Unsplash)
Consecuencias del cambio de hora. (Unsplash)

¿Menos bella?

La mayoría de las consecuencias negativas del cambio de hora están relacionadas con la alteración del sueño. Mientras dormimos, el ritmo de nuestro cuerpo es diferente, de ahí que muchos tratamientos vengan con el indicativo de 'nocturno'. Las vitaminas y propiedades de nuestros cuidados estéticos penetran con una mayor efectividad cuando nuestro cuerpo está dormido.

Así que cuando no descansamos lo suficiente, el cuerpo no termina de cumplir con sus funciones de renovación celular y vemos la piel menos hidratada y tersa. "Dormimos peor durante los primeros días y la falta de sueño tiene un impacto negativo en la piel, ya que provoca deshidratación y falta de elasticidad, dos requisitos fundamentales para tener una piel sana” apunta Pedro Catalá, farmacéutico, cosmetólogo y fundador de Twelve Beauty.

Con la llegada del invierno la piel cambia sus necesidades según explica Laura Izquierdo, "los días pasan a ser más cortos, con lo que la piel se expone a menos horas de luz solar y a menos rayos UV. Estos son importantes para activar la Vitamina D, y su falta provoca que el organismo y la piel pierdan capacidad para activar los mecanismos que requiere el buen funcionamiento de la misma”.

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El tema de las ojeras viene aparte porque, frente a la creencia popular de que estas aparecen por la falta del sueño, según la AEDV (Academia Española de Dermatología y Venereología), los factores más habituales son los genéticos, las enfermedades renales, el hipotiroidismo, una mala alimentación o la presencia de toxinas en nuestro organismo como el alcohol o el tabaco. Borramos la falta de sueño de la ecuación.

info@imaxtree.com
info@imaxtree.com

Pero además de la piel, el cabello también sufre el cambio de hora y de estación. Siempre hemos relacionado la caía estacional con el otoño, "está comprobado que el estado anágeno se da coincidiendo con el invierno y que el telógeno se aprecia a finales del verano y principios del otoño. Por tanto, más que afirmar que el cabello se cae más en otoño, habría que decir que, simplemente, crece menos durante esta época del año" informan desde Svenson.

Y si lo estabas pensando, sí, el cambio de hora puede afecta un poco más a esta reacción capilar tal y cómo relata Adolfo Remartínez, Creador de Nuggela & Sulé -uno de los champús más vendidos de Amazon- : “con la llegada del otoño y el cambio horario los días son más cortos, la exposición solar se reduce y hay menos horas de luz. Nuestro organismo detecta este cambio a través de nuestros ojos, y entiende que no necesita protegerse tan enérgicamente como en verano, cuando la radiación solar es más intensa. Se inicia así un proceso de renovación capilar durante el cual el pelo se cae más e incluso sentiremos que es más fino”.

Para actuar frente a este debilitamiento del cabello, la clave muchas veces está en la alimentación según nos explica Adolfo Remartínez, "es el momento de nutrir y fortalecer el cabello desde dentro con suplementos alimenticios a base de minerales como el zinc o el hierro, vitaminas -especialmente las del grupo B- y nutrientes como la quinoa, la levadura de cerveza o la cebolla, buenos aliados para aportar todos los nutrientes implicados en la creación de cabello”, concluye.

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Controla la ansiedad y el estrés

Los primeros días tras el cambio de hora, la irritabilidad se convierte en la tónica habitual de la sociedad. No, no estás sola, eres más susceptible porque tus horarios se han visto trastocados y tu cuerpo tarda en coger el ritmo. El estrés es, junto a la radiación solar y la contaminación, la principal causa de envejecimiento de la piel. El estrés aumenta la presencia de los radicales libres que no dejan que las células cumplan con su función, lo que afecta, entre otras cosas, a la pérdida de luminosidad y el aumento de las arrugas.

Los cambios de hora también repercuten en tu piel. (Unsplash)
Los cambios de hora también repercuten en tu piel. (Unsplash)


A tener en cuenta

Como otras curiosidades, en la web de Sanitas encontramos conclusiones tan curiosas como que, por ejemplo, con el cambio de hora de primavera se produce un leve aumento de infartos de miocardio, hecho que se reduce con el cambio de hora de otoño. Otro daño colateral de esta modificación de la cifra de suicidios y de accidentes de tráfico, que aumentan en los días inmediatamente posteriores al cambio de hora de primavera.

Sin duda, se trata de datos sorprendentes que pueden estar relacionados con el hecho de tener que madrugar una hora y ver cómo anochece antes, aunque esta sensación solo dura los primeros días ya que, conforme se acerca el solsticio de verano, las horas de sol van en aumento.

Plántale cara al cambio de hora

Unsplash
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Para sobrevivir al cambio de hora y adaptarte lo mejor posible al nuevo horario, es importante que, precisamente mantengas tu rutina. Acuéstate a la hora a la que lo haces a diario. Una buena forma de lograr que el cuerpo tenga sueño a la hora que deseas es mantener una rutina de ejercicio para "cansarlo" y así conciliar el sueño con mayor facilidad. El ejercicio aumenta los niveles de serotonina, encargada de regular el sueño y el estado de ánimo.

Por último, evita cenas pesada e incluye alimentos que contengan melatonina como avena, tomate o nueces, capaces de estimular el sueño. ¡Y nada de siesta!

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