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Del colutorio a la alimentación

La guía definitiva para una higiene dental perfecta

Estos son los 10 puntos clave de unos dientes sin caries y unas encías sanas que te acompañarán toda la vida

Foto: Ashley Graham en el espacio de TRESemme de la NYFW. (Getty)
Ashley Graham en el espacio de TRESemme de la NYFW. (Getty)

La regla general dice que lavarse los dientes tres veces al día ayuda a mantener bajo control la placa bacteriana y, por tanto, las caries, pero el cepillo, la pasta y el colutorio no son suficientes. Hay algunos aspectos más que conviene tener en cuenta. ¿Quieres saber si te lavas bien los dientes? Le hemos preguntado al doctor Pedro Gonzáles-Quijano, experto en estética dental en Face Clinic, y esto es lo que nos ha dicho.

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La correcta higiene dental. (Imaxtree)
La correcta higiene dental. (Imaxtree)


1. Esperar unos 20 minutos tras las comidas

La saliva realiza un efecto tapón, es decir, neutraliza hasta cierto punto el efecto de los ácidos de los alimentos, así que si nos cepillamos inmediatamente después de comer, no damos tiempo a que este proceso se desarrolle.

2. Alimentos con más riesgo de provocar caries

El que un alimento sea más o menos cariogénico depende de algunos factores: la consistencia, porque cuanto más blando es el alimento más se adhiere a la superficie dental; el tamaño de las partículas: a menor tamaño será mucho más difícil eliminarlas; la frecuencia: es mejor no comer entre horas y concentrarse en las comidas principales que requieren masticar más, y un aumento de la producción de saliva, que facilita la limpieza de residuos.

¿Los alimentos más dañinos? Golosinas, refrescos carbonatados, zumos ricos en azúcar, patatas fritas y snacks. El vino, el té y el café, por su parte, tiñen el esmalte poco a poco.

El café tiñe poco a poco el esmalte de tus dientes. (Unsplash)
El café tiñe poco a poco el esmalte de tus dientes. (Unsplash)


3. No hay cepillo ideal, pero el eléctrico gana

Como tienen un cabezal rotatorio, eliminan más placa dental; acceden a zonas a las que los manuales no llegan; algunos modelos controlan la presión que se ejerce sobre los dientes y encías para evitar irritaciones y desgaste del esmalte. Además, muchos estudios demuestran que los usuarios de cepillos eléctricos dedican entre un 20% y un 40% más de tiempo al cepillado, y eso es también una ventaja.

4. El dentífrico perfecto tampoco existe

La mejor pasta será aquella que se adapte a las necesidades de cada cual. En caso de que haya una patología en dientes o encías, nadie como el odontólogo para recomendarte una específica que trate el problema.

Cepillos de dientes, hay uno para ti. (Unsplash)
Cepillos de dientes, hay uno para ti. (Unsplash)

5. Las pastas blanqueadoras no funcionan

No eliminan las manchas internas del diente porque no penetran en el esmalte, pero pueden remover algunas manchitas superficiales y, desde luego, funcionan después de un blanqueamiento para conservar los dientes blancos durante más tiempo.

6. ¿Cuánta pasta debemos usar?

El tamaño de un guisante: utilizar más no aporta nada y, en el caso de los niños, hay que tener cuidado y vigilar para que no se la traguen.

7. ¿Colutorio? Siempre, por favor

No sustituyen a la pasta dental, la complementan. Hay que utilizar siempre el adecuado a las necesidades de cada cual. Una vez más, el odontólogo es el más indicado para recomendar el colutorio perfecto.

Dientes, cuídalos. (Unsplash)
Dientes, cuídalos. (Unsplash)


8. Mejor los cepillos interproximales que la seda

Hay cepillitos de todos los diámetros posibles que se adaptan a todos los espacios interdentales, especialmente en la zonas de molares y premolares. Son fáciles de usar y muy eficaces para retirar los restos de alimentos que hayan quedado en estos espacios después del cepillado. La seda es más problemática porque, si se usa mal, puede provocar lesiones en las encías y facilitar la aparición de bacterias patógenas.

9. Un irrigador dental después del cepillado

El cepillado remueve los mayores depósitos de placa y restos de comida, y deja el terreno preparado para que el irrigador elimine los últimos restos que hayan podido quedar. ¿Cómo hacerlo? Hay que dirigir la boquilla del irrigador a lo largo del contorno dental, con la boca cerrada, como si usásemos una pajita, insistiendo en los espacios interdentales.

10. No comer después del cepillado nocturno

Al dormir, movemos menos la lengua, los labios y las mejillas, de manera que la producción de saliva disminuye. Teniendo en cuenta que la lengua y la saliva son las encargadas de limpiar la boca de forma natural, el cepillado nocturno es fundamental para evitar que los restos de alimentos estén en contacto con los dientes durante 8 horas al menos y reducir así las posibilidades de desarrollar caries o patologías en las encías.

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