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Palabra de dermatólogo

¿Sabes por qué hacer deporte es el mejor tratamiento para la piel?

La actividad física es buena absolutamente para todo, también para la salud y belleza de la piel

Foto: El deporte es bueno para la piel y lo dice la ciencia. (Imagen de campaña de Oysho)
El deporte es bueno para la piel y lo dice la ciencia. (Imagen de campaña de Oysho)

El deporte es el mejor aliado de la salud física y mental, eso es algo que a estas alturas a nadie se le ocurre poner en duda. Cualquiera que lo practique regularmente sabe que sus niveles de estrés han descendido, que duerme mejor, que tiene el cuerpo más definido, las articulaciones más fuertes y el peso controlado.

Pero quedaba por descubrir la nueva –¿y será la última?– ventaja de sudar la camiseta: resulta que practicar una actividad física también es un increíble y eficaz tratamiento de belleza. Desde la Clínica Dermatológica Internacional de Madrid, nos cuentan todo lo que entrenar puede hacer por tu piel y también algunos inconvenientes que hay que tener en cuenta.

Imagen de campaña de Oysho.
Imagen de campaña de Oysho.


El deporte estimula la circulación sanguínea

Sí, y al activarla, lleva más oxígeno cargado de nutrientes a las células de la piel. Ese enrojecimiento de la cara cuando estamos corriendo indica que está poniéndose las botas de todas esas sustancias que necesita y que le llegan al por mayor. ¿El problema? Los expertos de la Clínica Dermatológica Internacional advierten: “Por un lado, el consumo de oxígeno fortalece la piel y la hace más luminosa, pero (¿por qué siempre hay un pero?) eleva también la producción de radicales libres, esas sustancias tan vinculadas al proceso de envejecimiento”.

De hecho, si conocéis a alguien que entrena demasiado seguro que os habéis dado cuenta de que tiene un aspecto más avejentado de lo que le corresponde por edad. ¿Alguna solución? “Sí. Una alimentación rica en antioxidantes –frutas y verduras básicamente- ayuda al organismo a combatir los radicales libres.

Imagen de campaña de Oysho Yoga.
Imagen de campaña de Oysho Yoga.

¿Deberíamos estar encantadas de sudar?

Pues sí y no. “La piel está cubierta por un manto protector que se compone de la grasa que segregan las glándulas sebáceas y de la secreción sudoral, que evita la evaporación y la pérdida excesiva de agua. Cuando entrenamos, las glándulas sudoríparas se dilatan, lo que favorece la eliminación de toxinas e impurezas, luego podemos decir que tiene un efecto exfoliante absolutamente natural”.

¿Pero? “El sudor elimina ese manto protector y reseca la piel, lo mismo que ocurre cuando nos duchamos muy a menudo”. ¿Hay esperanza? Claro. Hidratar la piel para compensar desde fuera lo que va a perder durante el entrenamiento.

¿Todas las pieles reaccionan igual?

“No. El aumento de temperatura que provoca el esfuerzo hace que los vasos sanguíneos se dilaten y esto puede empeorar ciertos problemas de la piel, como la rosácea, por ejemplo, haciendo más evidentes las rojeces. La sudoración tampoco les sienta muy bien a quienes padecen dermatitis atópica porque les cuesta mucho conservar el equilibrio del manto protector y el sudor lo altera y reseca la piel”.

Imagen de campaña de Victoria's Secret.
Imagen de campaña de Victoria's Secret.

Y dicho esto, los expertos advierten: que entrenar lleve más nutrientes a la piel y tenga un efecto depurativo no quiere decir que podamos saltarnos la rutina de cuidados. E insisten en lo imprescindible de la protección solar –en invierno y verano– cuando se practican deportes outdoor.

Belleza

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