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Look vacacional sin quemaduras

Mejillas de esquiadora, el maquillaje natural que sustituirá a tu bronceador

Sonrojadas, que no sonrosadas. Llevar las mejillas con un intenso color que simule una ligera quemadura solar donde aplicamos el rubor es la nueva forma de colorear el rostro, también en invierno

Foto: Las mejillas muy pigmentadas tomaron el desfile de Aigner. (Imaxtree)
Las mejillas muy pigmentadas tomaron el desfile de Aigner. (Imaxtree)

Ahora conseguir que tu maquillaje diga 'he estado de vacaciones en la nieve' es lo único que te salvará de un look aburrido. Las mejillas más enrojecidas, sin caer en el efecto Heidi pero sí logrando que parezcan ligeramente quemadas por el sol, son una de esas tendencias que, tímidamente, se van colando en nuestros mejores ‘look books’.

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Que quieres un maquillaje efecto cara lavada pero te parece demasiado soso ya que no hay ningún rasgo que destacar, pues no hay problema: toma un buen rubor anaranjado, fucsia o rojo, muy pero que muy intenso, y paséalo por tus mejillas mientras hiperpigmenta tu rostro…

Llegados a un momento estacional en el que mantener el bronceado playero es insostenible, necesitamos una alternativa real al favorecedor moreno que viste nuestras mejillas y sube varios tonos el color de nuestra piel.

Si eres una de las personas afortunadas que viene con moreno de serie o tienes agendada alguna escapadita a un destino soleado, puede que las 'mejillas ligeramente quemadas' no supongan una necesidad en tu rostro, pero para el resto de la población que agradece tener color en las mejillas para desterrar el tono mortecino de su piel, este maquillaje puede ser el aliado más rápido y eficaz del maquillaje ‘buena cara’ edición invierno.

Para lograr un maquillaje que sea favorecedor y no caer en un look propio del carnaval, hay que cuidar tantos los productos como la aplicación y las zonas en las que aplicar el color. Los tintes de mejillas, los rubores en crema e incluso algunas barras de labios son infalibles ya que permiten ir subiendo el tono poco a poco y dejan la piel con una sensación más agradable y menos pesada.

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¿Qué zona es la 'quemada'?

Esta es la principal diferencia entre un rubor normal y unas 'mejillas de esquiadora', ya que el colorete aquí no solo debe recorrer las manzanas de las mejillas, debe extenderse hacia afuera, aunque se haga especial hincapié -y aplicación de color- en el centro del rostro. Como habrás podido observar, la nariz también debe 'sonrojarse' y es que cuando vamos a la playa o a la nieve o cuando estamos tomando algo en una terraza, el sol incide en nuestra nariz, enrojeciendo nuestro tabique. Así que con este maquillaje hay que lograr lo mismo, que la nariz parezca ligeramente enrojecida, con ayuda del rubor, eso sí.

Para aplicar este tipo de coloretes es necesario mancharse las manos. En el caso de los rubores en crema, solo hay que tomar el producto con las yemas de los dedos y extenderlo con pequeños toquecitos, para asegurarnos de que quede difuminado y no se pueda delimitar a simple vista dónde empieza a haber 'enrojecimiento'.

Si utilizamos una barra de labios, se puede tomar el producto con las yemas de los dedos o directamente dar pequeños toquecitos con el labial directamente sobre mejillas y nariz y luego difuminarlo con los dedos, igual que haríamos con un tinte de labios y mejillas. La única diferencia es que la barra de labios no requiere tanta rapidez como el tinte.

La otra opción es utilizar un rubor en polvo, que, aunque más rápido, también requiere de mayor precisión. Hay que aplicar la cantidad precisa de producto y difuminar sin añadir más color, hasta que notemos que la piel nos pide más colorete.

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Y es que el difuminado es el encargado de aportar esa naturalidad al 'maquillaje efecto quemado'. Si el color se delimita solo a una zona, terminaremos con las mismas mejillas redondas de Heidi. Básicamente eso es lo que ocurría cuando de pequeñas jugábamos a maquillarnos, agarrábamos el moflete y lo llenábamos con alegría de color. El resultado era muy bucólico pero artificial; nos convertíamos en muñecas de porcelana.

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Hablemos de color

Elegir el color de rubor adecuado dependerá del tono de nuestra piel. Solo tienes que recordar de qué color se torna la tuya cuando se quema y buscar esa misma tonalidad en el colorete. Los rubores anaranjados crearán una 'piel quemada' más ligera y natural, ideal para las pieles más morenas. Los rosas, siempre en sus tonalidades más fucsias, sirven tanto para las pieles claras como para las oscuras, la clave es la cantidad de producto y su pigmentación. Y los rojos, trabajados y difuminados, se convierten en rosados.

Asian style

La otra versión de este maquillaje es la que se ha popularizado en Asia. A la zona de habitual incidencia del sol se le suma el contorno de los ojos. Donde habitualmente aparecen nuestras queridas ojeras y bolsas, en países como Corea, se aplica el rubor rosado en vez del clásico corrector. El resultado es similar al 'maquillaje de enferma' que se viralizó hace varios años; sin embargo, y por extraño que parezca, el resultado es favorecedor, rozando incluso con lo infantil.

El maquillaje efecto 'quemada por la nieve' comienza a postularse como la alternativa más realista al bronceado; eso sí, solo es apto para las estaciones más frías en las que ligar bronce es algo más complicado… ¿Cuánto tiempo tardaremos en incluir esta técnica en nuestras rutinas de maquillaje habituales?

Belleza
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