Así camufla Charlène su 'complicado' flequillo: la princesa de los mil peinados
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Así camufla Charlène su 'complicado' flequillo: la princesa de los mil peinados

El baby bang más arriesgado de Mónaco ha puesto en jaque a la sudafricana, que ahora tiene que inventarse nuevos peinados para controlar su flequillo

Foto: Así camufla Charlène su 'complicado' flequillo: la princesa de los mil peinados
Así camufla Charlène su 'complicado' flequillo: la princesa de los mil peinados

A todas nos ha pasado eso de salir de la peluquería pensando: “Esto no era lo que yo quería”, sentimiento que suele venir seguido de una tarde de lágrimas y una elaborada estrategia para: a) Solucionarlo. b) Camuflarlo.

Algo así ha debido de ocurrirle a Charlène de Mónaco, aunque ella ha pasado por alguna etapa más. Cuando se decidió por hacerse el baby bang -el flequillo más complicado de llevar, un corte recto y casi a tazón, varios centímetros por encima de las cejas-, la princesa se presentó triunfante para inaugurar la primera etapa del Tour de Francia.

Charlène Wittstock, en Niza este fin de semana. (Cordon Press)
Charlène Wittstock, en Niza este fin de semana. (Cordon Press)

Su look muy rockero y atrevido, con biker de cuero en un potente amarillo y una mascarilla con el mensaje 'Why so serious?' escrito a modo de grafiti, Charlène consiguió quedarse con todo el mundo. Probablemente en la historia de la realeza jamás nadie había sido tan atrevido. Incluso su guiño eligiendo el amarillo en homenaje al maillot amarillo de la gran vuelta pasó desapercibido.

Sin embargo, las dulces mieles del éxito le duraron poco. Ni siquiera la realeza es capaz de librarse del efecto ‘día después de la peluquería’, cuando tú misma te lavas el pelo e intentas acomodarlo como lo hicieron los profesionales… Pero la realidad nada tiene que ver ese peinado de estrella.

Charlène de Monaco y su flequillo anterior al baby bang. (Reuters)
Charlène de Monaco y su flequillo anterior al baby bang. (Reuters)

Si bien es cierto que la sudafricana lleva mucho tiempo jugueteando con los flequillos -incluso podemos ver su primer y tímido intento de baby bang, días previos al del Tour de Francia-, este flequillo es mucho más rebelde que el resto. De entrada, el corte de pelo de Charlène solo tiene una forma de peinarse para conseguir el éxito: liso. A no ser que tu cabello sea tan lacio que no necesites más que cepillarlo para que quede como una tabla, para llevar bien el baby bang tendrás que dominar la plancha o el binomio secador-cepillo redondo.

Parece que nada de lo contado anteriormente es un punto fuerte en la esposa de Alberto II. Aunque, a diferencia de nosotras, la princesa cuenta con un equipo de estilistas -a los cuales a lo mejor debería plantearse si despedir-, domar su nuevo flequillo está siendo algo complicado… Llegamos así a su último look, el flequillo tupé.

Imágenes del último evento de la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco. (Facebook)
Imágenes del último evento de la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco. (Facebook)

Recuperado de la temporada 2006-2007, una forma de controlar un flequillo recto y que toma bastante cabello, como es el caso de Charlène, es recogerlo hacia atrás. La laca y las horquillas son imprescindibles y queda a tu elección si quieres hacerte un pequeño tupé para ser la más rockera o si prefieres dejarlo repeinado y lleno de laca con el efecto mojado.

Charlène y el flequillo

Si algo hay que reconocer, es que en los últimos meses Charlène de Mónaco ha intentado modificar su look día tras día. En vez de crear un look signature y recurrir a él siempre, la exnadadora prefiere probar cosas nuevas.

De sus intentos por dulcificar su anguloso rostro, tenemos que rescatar su recogido trenzado a un lado, que no es otra cosa que un truco para controlar el flequillo en los días de viento.

Charlène de Mónaco, con mascarilla y recogido trenzado. (Reuters)
Charlène de Mónaco, con mascarilla y recogido trenzado. (Reuters)

Hasta ahora el flequillo de Charlène había pasado por dos longitudes. Primero fue lo suficientemente largo como para llegar a la barbilla y recoger todo el rostro. Con este tipo de flequillo, podía llevar tiaras y hacerse moños sin tener que recurrir a litros de laca.

Pero la princesa de Mónaco continuó reduciendo el largo de su flequillo hasta llevar un Bardot, sin duda uno de los más favorecedores y que tenía el poder de encajar a la perfección con sus facciones y lograr el ansiado efecto dulcificador. Pero Charlène quiso seguir experimentando y cortando la longitud del flequillo, llegando al baby bang, previo paso de su versión más larga y versátil.

Charlène de Mónaco, en una imagen de archivo. (EFE)
Charlène de Mónaco, en una imagen de archivo. (EFE)

Damas y caballeros, estén preparados porque el nuevo flequillo de Charlène promete venir acompañado de peinados especiales para camuflarlo, de lo más originales.

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