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¿Qué es el 'microdosing' cosmético?
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¿Qué es el 'microdosing' cosmético?

Aplicar los activos más potentes de forma progresiva resulta la manera idónea de optimizar tu cutis poco a poco y sin sustos. La clave es mantener la paciencia sin perder la confianza

Foto: Pierde las prisas para lograr una tez impoluta. (Valentin Lacoste para Unsplash)
Pierde las prisas para lograr una tez impoluta. (Valentin Lacoste para Unsplash)

La vida (casi) pospandemia nos ha dejado secuelas en diferentes áreas como la social, la sanitaria (consecuencias en nuestra salud mental) o, por qué no decirlo, a nivel cosmético. La piel ha sido una de las grandes damnificadas, ya que hemos visto como el extra de exposición a la luz azul de las pantallas (reconoce que durante el confinamiento tuviste una sobredosis de tablet-smartphone-ordenador) ha provocado la aparición de infinidad de imperfecciones y manchas faciales, mientras que el uso impuesto de las mascarillas trajo consigo la aparición de sarpullidos y erupciones cutáneas culpa de, por ejemplo, el acné (no olvidemos que nos regaló conceptos como el maskné) o las dermatitis.

placeholder Tras la pandemia, las manchas en la piel son más populares que nunca. ¡No te escondas! (Constantin Panagopoulos para Unsplash)
Tras la pandemia, las manchas en la piel son más populares que nunca. ¡No te escondas! (Constantin Panagopoulos para Unsplash)

El resultado es que en el último año hemos sido testigos de cómo las referencias encargadas en renovar la piel, como los ácidos exfoliantes, han ido ganando popularidad al mismo ritmo que el retinol se ha colado en la mayoría de las rutinas de belleza cotidianas. Uno de los puntos en común que comparten esos activos es que pueden provocar irritaciones, o incluso sensibilizar, a algunos cutis si no se traza una pauta de aplicación correcta a cada caso.

En este contexto, y teniendo en cuenta que el mundo 'beauty' está repleto de términos nuevos, se nos ha colado un concepto que ya es conocido en otros ámbitos más médicos: el microdosing. Si te guías por tu intuición sobre el significado en el entorno cosmético, acertarás. A grandes rasgos, se trata de comenzar a aplicar ciertos productos cosméticos con ingredientes potentes “en dosis bajas, pero lo suficientemente efectivas para que sea poco probable que se produzcan efectos adversos en la piel, como puede ser irritación, descamación o sensibilidad”, apunta Estefanía Nieto, directora de la firma de cuidado Omorovizca.

placeholder La paciencia es la clave para un cutis óptimo. (Fleur Kaan para Unsplash)
La paciencia es la clave para un cutis óptimo. (Fleur Kaan para Unsplash)

Ante la pregunta de cuáles son los activos que protagonizan esta tendencia, la Dra. García Millán, especialista en dermatología clínica y estética en Grupo Pedro Jaén, lo tiene claro: además de los ácidos exfoliantes (donde destaca, por ejemplo, el ácido glicólico), se encuentran el clásico retinol y la aplaudida vitamina C.

Una tendencia marcada por el sentido común

Seguro que tu experiencia en el mundo de la belleza te ha demostrado que la constancia se presenta como una gran amiga para lograr los mejores resultados. Incluso resulta más eficaz que los altos porcentajes de activos… La máxima de todos los dermatólogos es que el cosmético más efectivo es el que se utiliza correctamente, con la cantidad y la frecuencia adecuadas. En este punto, Elisabeth San Gregorio, directora técnica de Medik8, añade que no debemos olvidar que “es de sentido común, siempre deberíamos empezar con porcentajes pequeños de estos activos potentes y si nuestra piel lo tolera bien, podemos ir subiéndolos”.

placeholder La idea es que siempre deberíamos empezar con porcentajes pequeños de los activos más potentes y aumentarlos si la piel los tolera bien. (Mathilde Langevin para Unsplash)
La idea es que siempre deberíamos empezar con porcentajes pequeños de los activos más potentes y aumentarlos si la piel los tolera bien. (Mathilde Langevin para Unsplash)

Con estas premisas, podemos decir que no se trata de una tendencia efímera, sino de un planteamiento que se lleva realizando desde siempre, “pero debe tener su indicación”, reconoce la Dra García Millán. Admite que aunque sobre todo tiene relevancia cuando empezamos a familiarizarnos con un determinado principio activo que no hemos empleado nunca (en estos casos seleccionar dosis bajitas es más beneficioso y seguro), no siempre se debe aumentar la dosis de forma progresiva ya que, en determinados pacientes prefieren continuar “con un % bajo de forma mantenida puesto que los beneficios para su piel radican en utilizar esas dosis bajas”.

Una cuestión de paciencia

En un mundo donde priman las prisas, a veces se nos olvida el sentido común y, sobre todo, la paciencia… Los profesionales diferencian entre los consumidores disciplinados que no se saltan su rutina diaria y los que ansían resultados inmediatos, carecen de la calma necesaria para confiar en sus fórmulas de cuidado y darles el tiempo necesario para ver sus efectos. Pero es que tampoco podemos olvidar que la piel requiere de cierto tiempo para mostrar una mejora real. A pesar de que la Dra. García Millán afirma que “normalmente para ver los resultados de las dosis más bajas de estos activos se necesitan un par de semanas”, Estefanía Nieto sostiene que lo habitual es precisar entre 4 o 5 semanas, cantidad que se dilata hasta un par de semanas más en algunos usuarios que superan los 50 años y en función del principio activo analizado.

placeholder Recuerda que la piel necesita tiempo para mostrar los resultados. (Kate Kozyrka para Unsplash)
Recuerda que la piel necesita tiempo para mostrar los resultados. (Kate Kozyrka para Unsplash)

Así, recuerda que hay principios activos como los alfa y betahidroxiácidos que aportan ciertos beneficios inmediatos (añaden un plus de luminosidad mientras mejoran la textura y las imperfecciones), a la vez que ofrecen ventajas acumulativas que se aprecian tras unas cuatro semanas de uso, como puede ser una reducción de las líneas de expresión.

Entonces, ¿cuáles son la dosis adecuadas?

placeholder Importante: lograr la dosis baja pero efectiva, no es una ciencia exacta... Consulta con tu dermatólogo. (Imaxtree)
Importante: lograr la dosis baja pero efectiva, no es una ciencia exacta... Consulta con tu dermatólogo. (Imaxtree)

Ante la gran cuestión sobre qué es considerado un porcentaje bajo pero efectivo, tenemos que tener presente que no es una ciencia exacta. La dermatóloga señala que las concentraciones estándar son las que más se comercializan y resultan sencillas de encontrar. Un ejemplo son las más altas en retinol, que se sitúan entre el 0,1%- 0,2% y 1%, o en el caso de las ampollas de vitamina C que suelen ser del 2,5%, de 5% o incluso llegar al 15%.

Sin embargo, cada piel es un mundo con sus propias particularidades, por lo que “para que no haya irritación pero sea eficaz, normalmente la dosis mínima depende mucho de cada persona”, señala la Dra. García Millán. Una vez más, una consulta con un experto de la piel será la clave para garantizar el éxito de tu microdosing.

La vida (casi) pospandemia nos ha dejado secuelas en diferentes áreas como la social, la sanitaria (consecuencias en nuestra salud mental) o, por qué no decirlo, a nivel cosmético. La piel ha sido una de las grandes damnificadas, ya que hemos visto como el extra de exposición a la luz azul de las pantallas (reconoce que durante el confinamiento tuviste una sobredosis de tablet-smartphone-ordenador) ha provocado la aparición de infinidad de imperfecciones y manchas faciales, mientras que el uso impuesto de las mascarillas trajo consigo la aparición de sarpullidos y erupciones cutáneas culpa de, por ejemplo, el acné (no olvidemos que nos regaló conceptos como el maskné) o las dermatitis.

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