Aplicar los activos más potentes de forma progresiva resulta la manera idónea de optimizar tu cutis poco a poco y sin sustos. La clave es mantener la paciencia sin perder la confianza
Pierde las prisas para lograr una tez impoluta. (Valentin Lacoste para Unsplash)
En este contexto, y teniendo en cuenta que el mundo 'beauty' está repleto de términos nuevos, se nos ha colado un concepto que ya es conocido en otros ámbitos más médicos: el microdosing. Si te guías por tu intuición sobre el significado en el entorno cosmético, acertarás. A grandes rasgos, se trata de comenzar a aplicar ciertos productos cosméticos con ingredientes potentes “en dosis bajas, pero lo suficientemente efectivas para que sea poco probable que se produzcan efectos adversos en la piel, como puede ser irritación, descamación o sensibilidad”, apunta Estefanía Nieto, directora de la firma de cuidado Omorovizca.
La paciencia es la clave para un cutis óptimo. (Fleur Kaan para Unsplash)
Ante la pregunta de cuáles son los activos que protagonizan esta tendencia, la Dra. García Millán, especialista en dermatología clínica y estética en Grupo Pedro Jaén, lo tiene claro: además de los ácidos exfoliantes (donde destaca, por ejemplo, el ácido glicólico), se encuentran el clásico retinol y la aplaudida vitamina C.
Una tendencia marcada por el sentido común
Seguro que tu experiencia en el mundo de la belleza te ha demostrado que la constancia se presenta como una gran amiga para lograr los mejores resultados. Incluso resulta más eficaz que los altos porcentajes de activos… La máxima de todos los dermatólogos es que el cosmético más efectivo es el que se utiliza correctamente, con la cantidad y la frecuencia adecuadas. En este punto, Elisabeth San Gregorio, directora técnica de Medik8, añade que no debemos olvidar que “es de sentido común, siempre deberíamos empezar con porcentajes pequeños de estos activos potentes y si nuestra piel lo tolera bien, podemos ir subiéndolos”.
La idea es que siempre deberíamos empezar con porcentajes pequeños de los activos más potentes y aumentarlos si la piel los tolera bien. (Mathilde Langevin para Unsplash)
Con estas premisas, podemos decir que no se trata de una tendencia efímera, sino de un planteamiento que se lleva realizando desde siempre, “pero debe tener su indicación”, reconoce la Dra García Millán. Admite que aunque sobre todo tiene relevancia cuando empezamos a familiarizarnos con un determinado principio activo que no hemos empleado nunca (en estos casos seleccionar dosis bajitas es más beneficioso y seguro), no siempre se debe aumentar la dosis de forma progresiva ya que, en determinados pacientes prefieren continuar “con un % bajo de forma mantenida puesto que los beneficios para su piel radican en utilizar esas dosis bajas”.
Importante: lograr la dosis baja pero efectiva, no es una ciencia exacta... Consulta con tu dermatólogo. (Imaxtree)
Ante la gran cuestión sobre qué es considerado un porcentaje bajo pero efectivo, tenemos que tener presente que no es una ciencia exacta. La dermatóloga señala que las concentraciones estándar son las que más se comercializan y resultan sencillas de encontrar. Un ejemplo son las más altas en retinol, que se sitúan entre el 0,1%- 0,2% y 1%, o en el caso de las ampollas de vitamina C que suelen ser del 2,5%, de 5% o incluso llegar al 15%.
Sin embargo, cada piel es un mundo con sus propias particularidades, por lo que “para que no haya irritación pero sea eficaz, normalmente la dosis mínima depende mucho de cada persona”, señala la Dra. García Millán. Una vez más, una consulta con un experto de la piel será la clave para garantizar el éxito de tu microdosing.