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Face slapping o abofetearse para que las cremas se absorban mejor: ¿funciona?
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Face slapping o abofetearse para que las cremas se absorban mejor: ¿funciona?

Dicen en TikTok que darse tortas en la cara mejora la penetración cosmética y promueve la producción de colágeno. ¿Nos lo creemos? A ver qué dicen los expertos

Foto: Las autobofetadas, supuestamente, lograrían mayor eficacia cosmética. (Unsplash/Rubén Ramírez)
Las autobofetadas, supuestamente, lograrían mayor eficacia cosmética. (Unsplash/Rubén Ramírez)

Como lo lees. Nada de suaves golpecitos: verdaderas tortas hasta que, dicen en la red creadora de tendencias virales, “ya no sientas nada, porque se mejora la absorción de los productos y se estimula la producción de colágeno”.

Se llama face slapping, y nos recuerda a cómo se aplicaban los hombres el aftershave en la publicidad de los 80 y 90 con aquellas maniobras de todo menos delicadas. ¿Será que darse bofetadas al ponerse una crema es la manera de sacarle el máximo provecho y no nos hemos enterado todavía?

¿Se absorbe más y mejor?

Natividad Lorenzo, experta en estética, cree que “las bofetadas no ayudan a que una crema penetre. Los golpecitos controlados y bien aplicados sí provocan una hiperemia, es decir, mejoran el riego sanguíneo y la oxigenación de la zona. Las expertas siempre hemos defendido la importancia del masaje a la hora de aplicar la cosmética, sobre todo el sérum. Pero no a base de bofetadas ni de golpes intensos como a veces se ve en TikTok.

Para Sonia Ferrero, cosmetóloga y biotecnóloga de Byoode, los productos no penetran más solo por cómo se aplican, sino por cómo son las fórmulas, que vehiculizan los activos para que lleguen a las diferentes capas de piel. “Esa es la verdadera clave. Dar tortas en la piel no tiene por qué mejorar, en absoluto, la absorción de un cosmético”. A todo esto le añadimos que al dar golpes rotundos en la piel generamos aire, y esto puede evaporar parte del cosmético antes de que llegue a su objetivo.

Un extra de colágeno

Otro de los supuestos beneficios del face slapping es que podría aumentar la producción de colágeno y elastina gracias a tanto golpe. Es decir, haría que la piel 'despertara' y se pusiera a trabajar a base de empujones.

Pero Natividad Lorenzo tampoco está de acuerdo. “Es cierto que el propio calor que aporta el contacto con las manos provoca una dilatación y esto podría ayudar a la penetración del producto siempre que este contenga moléculas muy pequeñas”, pero no el producido por golpes en la piel, ya que, citando a la experta, “se pueden romper pequeñas venitas, crear telangiectasias (arañas vasculares) o petequias (pequeños puntos rojos o morados que se forman en la piel por sangrado). En la cara todo se tiene que hacer con maniobras delicadas”.

Queda aceptado que para que la piel se regenere mejor hay que ayudarla, y para ello a veces los especialistas provocan 'traumas' que motivan la producción celular y esa formación de colágeno: ahí están los rodillos de agujas o microneedling o la mesoterapia facial, cuya parte del éxito, más allá del cóctel de vitaminas, es la mera punción.

placeholder El face slapping podría alterar estructuras profundas. (Unsplash/Oladimeji Odunsi)
El face slapping podría alterar estructuras profundas. (Unsplash/Oladimeji Odunsi)

Pero estos procedimientos médico estéticos, además de tener una base científica sólida, tratan la piel en sus diferentes capas. El face slapping puede afectar a la musculatura del rostro y acabar siendo perjudicial a largo plazo, considera Elisabeth San Gregorio, de Medik8. Si además tu piel es sensible, o sufre de rosácea o cuperosis, existe el riesgo de que la patología empeore. No es casualidad que la técnica se pusiera de moda en Asia, donde las pieles son más resistentes, gruesas y ricas en colágeno.

Y no, no es kobido

Hay quien puede confundir el face slapping con la técnica milenaria de masaje facial japonés por aquello de la energía que implican ambos procedimientos. Pero, aunque tienen que ver algo en la forma (y solo en apariencia), nada en el fondo ni en el resultado final. Kobido trabaja la musculatura con diferentes movimientos con las manos, desde estiramientos hasta presiones en puntos concretos, y con herramientas como los rodillos de jade.

“Este tipo de masaje trata la piel y el músculo como un personal trainer, reafirmando con técnicas muy estudiadas y definidas para las que hay que formarse bien, mientras que el face slapping produce un impacto directo en la piel”, opina Bella Hurtado, directora técnica de la firma coreana Boutijour.

placeholder La forma de aplicar una crema depende de la piel y la zona. (Unsplash/Milada Vigoreva)
La forma de aplicar una crema depende de la piel y la zona. (Unsplash/Milada Vigoreva)

El masaje, personalizado

No existen unas maniobras únicas a la hora de tratar el rostro; sin embargo, ninguna tiene que ser agresiva. Según Natividad Lorenzo, el masaje ideal para aplicar un producto dependerá de la zona facial en la que se esté trabajando.

placeholder El rodillo de jade, bien dirigido, aumenta la firmeza. (Unsplash/John Vivas)
El rodillo de jade, bien dirigido, aumenta la firmeza. (Unsplash/John Vivas)

“Las maniobras perfectas son las que se adaptan a la zona, el producto y el tipo de piel. Y pueden incluir pequeños toques con las yemas de los dedos, alisados suaves, círculos, etc. Sin duda, ayudan a la efectividad del cosmético, mejoran la circulación y tienen muchos beneficios. Las minibofetadas, en cambio, pueden aportar más perjuicios que beneficios”, sentencia.

Desde Omorovicza proponen una alternativa a la técnica viral: el rodillo de jade o la piedra gua sha. Al no ser porosos, permiten aprovechar toda la dosis de producto y, con los movimientos oportunos, fomentar la firmeza y la estimulación de colágeno, así como energizar el tejido.

Como lo lees. Nada de suaves golpecitos: verdaderas tortas hasta que, dicen en la red creadora de tendencias virales, “ya no sientas nada, porque se mejora la absorción de los productos y se estimula la producción de colágeno”.

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