Cycle syncing o cómo cuidar la piel y el cuerpo durante la menstruación
Una guía para conocernos mejor y potenciar nuestro bienestar, tanto físico como estético en estos días del mes
“Chicas, os recuerdo que durante la menstruación estáis más fuertes”. La frase, dicha por una profesora de gimnasio mientras animaba a su clase, parecía contradictoria en ese momento. Pero cada vez más estudios y expertas en salud femenina confirman que el ciclo menstrual no es un freno, sino una guía para conocernos mejor y potenciar nuestro bienestar, tanto físico como estético.
Hablar abiertamente de la menstruación ya no es tabú. Y con esta apertura, ha llegado una nueva forma de cuidarnos: adaptar la rutina de belleza y ejercicio a las fases del ciclo. Lo llaman cycle syncing, y aunque la ciencia sigue estudiando sus beneficios, cada vez somos más las mujeres que aprendemos a escucharnos y a fluir con nuestro cuerpo en vez de ir contra él.
La piel también tiene ciclo
Durante la menstruación, la bajada de estrógenos y progesterona puede provocar piel más apagada, deshidratada e incluso sensible. En estos días lo ideal es priorizar la hidratación y la calma. Busca activos como el ácido hialurónico, el pantenol o la niacinamida. Evita exfoliaciones agresivas o tratamientos abrasivos: tu piel necesita que la mimen, no que la desafíen.
Los expertos recomiendan optar por productos suaves y nutritivos durante esta fase. También sugieren introducir mascarillas calmantes y usar limpiadores no astringentes. Nada de resecar la piel para “combatir granos”: en estos días, menos es más.
¿Granos justo antes? Cosmética premenstrual al rescate
Si lo que te preocupan son los brotes premenstruales, estás en buena compañía. En la fase lútea (los días antes de la menstruación), los niveles de progesterona y testosterona aumentan y pueden estimular la producción de sebo, lo que se traduce en esos molestos granitos.
La solución no es “secarlos” a toda costa, sino introducir activos que regulen la grasa y calmen la inflamación, como el ácido salicílico, el zinc o la centella asiática. Una buena rutina en esta fase puede prevenir el brote o al menos reducir su intensidad.
Cuerpo en movimiento
El ejercicio no solo es seguro durante la menstruación, sino que puede ser una gran herramienta para aliviar molestias y mejorar el ánimo. Un análisis reciente basado en el Apple Women’s Health Study, llevado a cabo por investigadores de Harvard, que recopiló datos de más de 110.000 mujeres entre 18 y 50 años, concluyó que las participantes entrenaban casi la misma cantidad durante toda su menstruación (21 minutos al día en la fase folicular frente a 20,9 en la lútea). Es decir, la regla no es excusa para dejar de moverse.
Los expertos de Harvard aseguraban: "El ejercicio tiene un impacto positivo en la salud hormonal. No solo puede mejorar aspectos clave como el estado de ánimo o los niveles de energía a corto plazo, sino que cualquier tipo de actividad física regular también puede reducir el riesgo de problemas de salud a largo plazo. Como médico, lo que les digo a mis pacientes es que lo más importante es encontrar una rutina de ejercicio agradable y constante que funcione para cada persona, de modo que sea pueda proporcionar los beneficios de una rutina deportiva de forma sostenible a lo largo de toda su vida".
Además, muchas mujeres reportaron menos dolor y mejor humor gracias al ejercicio. Actividades como caminar, montar en bici, correr, hacer yoga o bailar (las más registradas por las participantes del estudio) no solo son efectivas: también son placenteras.
¿Qué disciplinas elegir?
Según el mismo estudio de Apple Women’s Health Study, la clave está en escuchar el cuerpo y adaptar la intensidad. Durante la menstruación, puede apetecer más un ejercicio moderado que potencie la movilidad y la conexión cuerpo-mente. Por eso, disciplinas como el yoga, el pilates, la natación suave o incluso una caminata larga son opciones estrella.
En la fase folicular (después de la menstruación), muchas mujeres reportan un aumento de energía, por lo que es buen momento para entrenamientos de fuerza o cardio más exigentes. Y si no te apetece nada, también está bien: descansar es otra forma de cuidarse.
Cada fase del ciclo menstrual tiene sus retos y oportunidades. Conocer cómo afecta a nuestra piel y energía no solo mejora nuestras rutinas de belleza y deporte, sino que también fomenta una relación más amable con nuestro cuerpo. Porque sí, podemos estar más fuertes durante la regla. Y sí, cuidarnos también implica respetar nuestros ritmos.
Así que la próxima vez que veas venir la menstruación, no pienses en esconderte bajo la manta con un bote de helado (aunque tampoco está mal). Piensa en cómo vas a mimar tu piel, mover tu cuerpo y reconectar contigo. Porque menstruar no es una debilidad: es parte de lo que nos hace poderosas.
“Chicas, os recuerdo que durante la menstruación estáis más fuertes”. La frase, dicha por una profesora de gimnasio mientras animaba a su clase, parecía contradictoria en ese momento. Pero cada vez más estudios y expertas en salud femenina confirman que el ciclo menstrual no es un freno, sino una guía para conocernos mejor y potenciar nuestro bienestar, tanto físico como estético.