Gracie Abrams está consolidando una doble identidad: la de cantautora de referencia dentro del pop íntimo y la de figura emergente en el circuito de la moda internacional.
Nominada al GRAMMY®, la artista acaba de protagonizar una de las actuaciones más destacadas del año en el Red Rocks Amphitheatre de Colorado, dentro del ciclo Apple Music Live, donde ofreció un concierto de tono cinematográfico y atmósfera introspectiva. En conversación con Zane Lowe para el podcast de la misma compañía con la que ha realizado el show, Abrams reflexionó sobre esa etapa de su carrera: “Por los tiempos en los que vivimos, se nota de forma muy evidente cuando hay una luz verdadera, y eso fue lo que hizo que esta gira fuera tan transformadora”.
Gracie en el show de Chanel (Getty Images)
Esa búsqueda de autenticidad no se limita a su música. También define su forma de vestir como en otras artistas como Olivia Dean. Su estilo combina referencias clásicas con una sensibilidad actual, moviéndose entre el minimalismo y el romanticismo sin caer en el artificio. En sus últimas apariciones, Abrams ha mostrado una evolución hacia una elegancia sencilla pero muy pensada, con una predilección por los tejidos naturales, las líneas limpias y los detalles que aportan textura o carácter.
En el desfile de Chanel en París, apareció con un vestido blanco de tirantes finos y falda de volantes, un diseño de aire noventero que sintetiza bien su imagen pública: discreta, fresca y con un punto melancólico. En cambio, sobre el escenario, opta por piezas más expresivas, como el conjunto de punto burdeos con flores aplicadas, que combina comodidad y teatralidad sin perder coherencia estética. Su guardarropa oscila entre la dulzura y la estructura, con una paleta dominada por blancos, rojos apagados, grises y negros, tonos que también reflejan las tensiones emocionales que aborda en su álbum 'The Secret of Us'.
Gracie Abrams (Getty Images)
A diferencia de muchas artistas que construyen una imagen ultra producida, la de Gracie parece surgir desde dentro. En la alfombra roja, se ha apuntado al lujo silencioso: piezas de corte clásico, tejidos con carácter, accesorios mínimos. Todo pensado para no robar protagonismo a su música, pero sí para amplificarla.
Gracie Abrams (Getty Images)
Abrams, que ha colaborado estrechamente con Aaron Dessner (The National) y que cita a artistas como Phoebe Bridgers entre sus referentes, mantiene esa misma coherencia entre sonido y estilo. Sus looks recientes —como el vestido crema con velo integrado o el conjunto de punto gris con lazo negro— consolidan una imagen reconocible: la de una artista que prefiere la sutileza al exceso y que entiende la moda como una extensión natural de su narrativa personal.
Mientras prepara nueva música tras el cierre de su gira, la cantante ha dejado claro en su conversación que vive un momento de transición: “Estoy empezando a desacelerar físicamente, y eso está ayudando a asimilar todo lo que ha ocurrido”. Esa pausa también parece reflejarse en su estética: más depurada, más consciente, más madura.
Gracie Abrams está consolidando una doble identidad: la de cantautora de referencia dentro del pop íntimo y la de figura emergente en el circuito de la moda internacional.