Sombras satinadas, delineado invisible y pestañas postizas dan vida al nuevo maquillaje de la reina Letizia… ¡Soberbio!
La reina Letizia ha convertido el maquillaje en su forma de expresión, ante el minimalismo de sus prendas. A la piel de porcelana se le suman creaciones con sombras de ojos, lápices y lip combos sublimadores del labio
La reina Letizia en la recepción del presidente de Alemania. (Limited Pictures)
Aunque no se trate exactamente del mismo, las pinceladas de color en el rostro de la Reina son tan similares que nos lleva a pensar que ha encontrado su nuevo maquillaje estrella.
A simple vista pueden parecer looks distintos por un sutil cambio: el maquillaje de los labios. ¡Ay el poder de un lip combo! Mientras en el Premio Cerecedo la Reina defendía un maquillaje monocromático, replicando el mismo color burdeos en labios y ojos a base de un labial hidratante de ese color, para recibir al presidente alemán y su esposa, optaba por un tono más similar al de su labio.
La reina Letizia en la recepción del presidente de Alemania. (Limited Pictures)
Pero no es ese el único detalle que merece análisis. Letizia parece haber encontrado una nueva forma de maquillar sus ojos para darles dramatismo y hacer que el verde de su iris haga ‘pop’ sin caer en un look muy artificial. Lo analizamos al detalle.
Al haber optado por recoger el cabello en un voluminoso moño, para darle a la inmensa tiara de Cartier el protagonismo que merecía, en el rostro de la Reina la mirada se convertía en el foco. Para hacer que sus ojos destacaran, su maquilladora optó por la misma estructura de lápiz-sombra que ya utilizó la semana pasada, pero rebajando la carga de pigmento para reducir el dramatismo.
El maquillaje de la reina Letizia en la recepción del presidente de Alemania. (Limited Pictures)
Todo el párpado móvil de la reina Letizia estaba cubierto por una sutil sombra de ojos rosa satinada. En vez de la sombra metalizada del look del Premio Cerecedo, la elección era una sombra de ojos más parecida al tono de piel de la Reina, pero salpicada por sutiles partículas brillantes. El acabado más empolvado de esta sombra rosada matizaba el ojo pero no lo hacía tan llamativo, cediéndole el protagonismo al lápiz de ojos, la varita de Letizia en la última década.
El delineado invisible de la Reina consiste en perfilar el ojo, como si de un delineado en el que se quisiera enmarcar toda la forma del ojo se tratara. Para ello, utiliza un lápiz de ojos cremoso, que se deslice con facilidad y sea maleable, ya que no se quiere un acabado pulido, sino emborronar la línea de las pestañas, tanto superiores como inferiores.
La reina Letizia en la recepción del presidente de Alemania. (Limited Pictures)
La elección del color del lápiz de ojos es clave. Prácticamente en cada evento, Letizia opta por un lápiz de ojos u otro, aunque siempre debe tener un acabado metalizado, pero en sus últimas apariciones, el ganador está siendo el burdeos. Este tono burgundy, con una fuerte carga de rojo, frente al verde de sus ojos, intensifica considerable su color y, para este último maquillaje soberbio, además de ser burdeos, se trataba de un lápiz con una buena carga de brillo glitter.
Para que el maquillaje de la mirada fuera más contundente, también se aplicó lápiz de ojos marrón claro, este sin brillo, en la línea de agua, para oscurecer y entornar la mirada, pero sin que resultara muy marcado.
Detalle del delineado de la reina Letizia en la recepción del presidente de Alemania. (Limited Pictures)
Y llegamos a las pestañas. Tanto la reina Letizia como sus hijas son fieles usuarias de la máscara de pestañas, pero anoche este elemento cobraba más importancia. En vez de una capa de máscara bien distribuida, en los ojos de la Reina se apreciaban varias capas de máscara, tanto en las pestañas superiores como en las inferiores. Pero ahí no quedaba la cosa.
Letizia también llevaba pestañas postizas individuales en la zona exterior del ojo, de modo que no solo aportaran volumen, sino que crearan el efecto óptico de un ojo más almendrado y gatuno. Lo que de normal logramos haciendo un eyeliner con rabillo, se consigue de una forma más imperceptible con pestañas. Si además se trata de pestañas individuales, dos en el caso de la Reina, el resultado es aún más sublime.
El poder de un lip combo acertado
Damos el salto a los labios, donde el cambio es mucho más sencillo de explicar. En ver de un labial hidratante, de un solo color, aplicado en dos capas, al tratarse de una cena de gala, se necesitaba una mayor fijación.
La reina Letizia en la recepción del presidente de Alemania. (Limited Pictures)
La elección de la maquilladora fue perfilar el labio con un lápiz marronáceo, muy similar el color del labio de la Reina y rellenar el interior con una barra de labios también hidratante pero más opaca. El color, entre nude y coral muy claro y parecido al color del labio natural de Letizia, permitía que el labio tomara forma pero no destacara demasiado.
Para terminar, no podíamos dejar pasar el estructural moño que debía soportar la tiara de Cartier, una joya con mucha historia y repleta de diamantes en perlas -antaño fueron esmeraldas- e inspirada en Egipto.
Se precisaba de un moño que no se moviera y pudiera resistir el peso de la tiara sin moverse durante toda la velada. A pesar de que la reina Letizia tiene mucho pelo y de muy buena calidad, se necesitó colocar extensiones del mismo color de su cabello para poder construir la enorme castaña.
La reina Letizia en la recepción del presidente de Alemania. (Limited Pictures)
Todo el pelo se recogía hacia atrás, construyendo un moño que comenzaba en la parte posterior de la cabeza, a la altura de las orejas e iba superponiendo mechones hasta la nuca. Así, también se lograba equilibrio entre la voluminosa tiara y el recogido.
Pieza a pieza, el look beauty de la reina Letizia se convertía en un estilismo redondo, sencillo pero que demuestra su dedicación y la de su equipo antes de cada evento.