Nervios. Este viernes voy a la peluquería y ya sé que, si me lees por primera vez, quizá pienses que exagero. Pero quienes me conocen saben que llevo veinte años siendo fiel a un ritual casi litúrgico: solo me dejo caer por el salón en marzo y octubre. Mi peluquera —Mel, que es una santa con tijeras— ha decidido espaciar aún más mis visitas para que mi rubio parezca más natural. Tan natural que, este otoño, mis canas han empezado a sentirse protagonistas. No hay nada que dé más vértigo que ver a tu propio mechón canoso saludar a tus amigos antes que tú.
Ir a la peluquería en diciembre tiene algo solemne, un aura “señora preparando la Navidad” que aún no acabo de gestionar, pero aquí estamos. La esperanza es que mi estilista consiga borrar esas hebras de un gris inoportuno y, de paso, rejuvenecerme un poquito. Lo necesito: la semana que viene tengo una boda especial. Muy especial. De esas que justifican probar veinte sérums, cambiar de perfume y hacerte un detox emocional con una mascarilla coreana.
Quizá por eso, esta semana me he autoimpuesto una misión: probar algunos de los productos de belleza que tenía sobre la mesa desde hace un tiempo. Esos que me guiñaban el ojo cada mañana mientras yo repetía que no tenía tiempo. Pues bien: ahora sí. Si el pelo va a ser un acontecimiento, que la piel y el maquillaje acompañen.
Aquí va mi selección y mis primeras impresiones:
Mascarilla capilar Fino
La mítica mascarilla japonesa que todo el mundo trajo de su viaje… menos yo. Aquello fue un error grave que el destino —llamémosle Eduardo Senante— ha querido corregir, como si mi arrepentimiento la hubiese invocado.
Fino
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Su textura rica cubre el pelo sin apelmazarlo y deja un brillo de anuncio gracias a su mezcla de aminoácidos y activos reparadores. Si tu melena está triste, esto es terapia capilar intensiva con efecto “acabé de salir del onsen”.
L’Huile Restauratrice & Nourrissante – Neuraé
Un aceite capilar sensorial que trata la piel… y también el ánimo. Su mezcla de aceites nutritivos trabaja sobre el cutis para nutrir y proporcionar confort.
Neurae
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Lo más interesante es la dimensión aromática: está formulado para aportar bienestar emocional, con un aroma elegante que convierte el gesto de aplicar unas gotas en un ritual. Ideal para pieles apagadas o días en los que necesitas suavidad dentro y fuera.
Dailism Smudge Stop Mascara de Heimish
Una máscara de pestañas coreana que promete no moverse ni con lágrimas, ni con sudor, ni con dramas románticos de diciembre. Lo sorprendente es lo ligera que es: no deja grumos, define cada pestaña y alarga sin ese efecto acartonado de otras fórmulas de larga duración.
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El cepillo estrecho permite llegar a cada ángulo —muy útil si tus pestañas son tan rebeldes como las mías— y el acabado permanece impecable hasta que decides retirarla.
Relief Cream de Dr. Althea
Una crema calmante que podría ser recetada a cualquiera que haya sobrevivido a calefacciones imposibles, frío, estrés y falta de sueño. Su textura gel-crema se funde al instante y baja la inflamación como si pulsaras un botón de “reset”.
Dr. Althea
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Perfecta para pieles sensibles o irritadas, aporta hidratación profunda sin dejar brillo. Ideal como paso final nocturno o como capa de confort antes del maquillaje. Es ese producto que no promete milagros… pero alivia de verdad.
Centella Asiatica Calming Mask – Beauty of Joseon
La clásica mascarilla coreana que actúa como diplomática internacional entre tu piel y tu estado de ánimo. Reduce rojeces, baja la temperatura cutánea y deja la cara con ese acabado jugoso que los coreanos llevan décadas perfeccionando.
Beauty of Joseon
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La esencia está muy bien equilibrada: ni pegajosa ni líquida, y la piel la absorbe como si hubiera estado esperando justo esos ingredientes. Ideal para noches en las que necesitas parecer más zen de lo que realmente estás.
The Serum Base – Pentagram
Pentagram propone crear tu propio sérum como quien prepara un cóctel personalizado. La base es un híbrido inteligente: hidrata, equilibra y deja la piel lista para recibir hasta tres activos distintos sin comprometer la textura.
Pentagram
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Lo mejor es cómo se absorbe: rápido, limpio, sin residuos, dejando un acabado fresco que funciona tanto solo como combinado. Si buscas controlar tu tratamiento sin complicarte con diez frascos distintos, esta es la columna vertebral que estabas esperando.
Miu Miu – L’Eau de Muguet (Eau de Parfum)
Un perfume que captura esa sensación de frescura limpia que asociamos con sábanas recién planchadas, pero con un giro floral luminoso gracias al muguet. Es juvenil sin ser adolescente, elegante sin ser severo. Perfecto para quienes aman los aromas suaves pero con personalidad propia.
Miu Miu
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En piel dura más de lo esperado y deja un rastro optimista que acompaña sin invadir. Ideal para quienes quieren oler “a ellas mismas, pero mejor”.
Makeup by Mario – Master Mattes Long-Wear Cream Eyeshadow
Mario no falla: esta sombra de ojos en crema es la prueba. Ligera como una bruma, pigmentada como un profesional del backstage y fácil de difuminar incluso si tienes prisa o poca maña.
Make Up by Mario
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El acabado mate es sofisticado, perfecto para dar profundidad sin marcar textura. Ideal como base para looks más intensos o sola para un efecto “me desperté así” pero con intención. Además, una vez seca, no se mueve en todo el día.
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Nervios. Este viernes voy a la peluquería y ya sé que, si me lees por primera vez, quizá pienses que exagero. Pero quienes me conocen saben que llevo veinte años siendo fiel a un ritual casi litúrgico: solo me dejo caer por el salón en marzo y octubre. Mi peluquera —Mel, que es una santa con tijeras— ha decidido espaciar aún más mis visitas para que mi rubio parezca más natural. Tan natural que, este otoño, mis canas han empezado a sentirse protagonistas. No hay nada que dé más vértigo que ver a tu propio mechón canoso saludar a tus amigos antes que tú.