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Teresa Bueno Dorado, farmacéutica: "Los hongos medicinales tienen un impacto directo sobre la piel, cabello y envejecimiento”
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Teresa Bueno Dorado, farmacéutica: "Los hongos medicinales tienen un impacto directo sobre la piel, cabello y envejecimiento”

No prometen efectos inmediatos ni resultados espectaculares en días, pero sí una acción sostenida que ayuda al organismo a responder mejor al desgaste diario, dos expertas nos ayudan a conocerlos mejor

Foto: (Foto de Alina Vilchenko)
(Foto de Alina Vilchenko)

Durante años, la belleza ha buscado soluciones rápidas en texturas, activos tópicos y fórmulas cada vez más sofisticadas. Pero en paralelo, casi en silencio, ha ido creciendo otra conversación: la de todo aquello que influye en la piel antes incluso de que una crema entre en contacto con ella. Estrés, inflamación, descanso, inmunidad, metabolismo celular. Y, en ese terreno menos visible, los hongos medicinales han empezado a ganar protagonismo.

No es una moda estética ni un guiño exótico. Cada vez más marcas de nutricosmética y bienestar los incorporan a sus fórmulas porque algo se repite en consulta: cuando el cuerpo funciona mejor, la piel lo delata. Más luz, menos reactividad, un aspecto menos cansado. Lo que antes se atribuía solo a genética o rutina cosmética empieza a entenderse también como una consecuencia del equilibrio interno.

placeholder Modulan el estrés, mejoran el equilibrio mental (Cottonbro para Pexels)
Modulan el estrés, mejoran el equilibrio mental (Cottonbro para Pexels)

“Durante muchos años, los hongos medicinales han sido pilares fundamentales de la medicina tradicional oriental. En la actualidad, se confirma lo que antes se pensaba: algunos actúan como inmunomoduladores del estrés y la energía, como también tienen un impacto directo sobre la piel, cabello y envejecimiento”, explica la farmacéutica Teresa Bueno Dorado.

Esa conexión entre bienestar interno y aspecto externo es la que ha colocado a estos hongos en el radar beauty. No como sustitutos de la cosmética, sino como un complemento que trabaja desde otro lugar.

Belleza que se sostiene desde dentro

Uno de los factores que más envejece la piel no se ve en el espejo: el estrés mantenido. No solo altera el estado de ánimo, también modifica procesos hormonales y celulares que terminan reflejándose en la epidermis.

“El estrés crónico eleva los niveles de cortisol, altera el sueño, aumenta la inflamación y acelera el envejecimiento cutáneo”, señala Teresa Bueno Dorado.

Aquí es donde entran en juego los llamados adaptógenos, una categoría en la que se incluyen varios hongos medicinales. No prometen efectos inmediatos ni resultados espectaculares en días, pero sí una acción sostenida que ayuda al organismo a responder mejor al desgaste diario.

placeholder La nutricosmética complementa la dieta (Pexels Ready Made)
La nutricosmética complementa la dieta (Pexels Ready Made)

“Estos adaptógenos naturales actúan de forma silenciosa, modulando el estrés, apoyando la salud mental, optimizando la energía celular y protegiendo frente al daño oxidativo que acelera el envejecimiento”, añade Bueno Dorado. “Y es ahí donde conectan con la belleza: una piel más luminosa, un cuerpo menos inflamado y una mente más calma”.

La idea no es nueva, pero sí cada vez más respaldada por estudios: una piel que envejece bien suele ser el reflejo de sistemas internos que funcionan de forma eficiente.

Qué son y qué no son los hongos medicinales

Aunque comparten nombre con los que usamos en la cocina, su papel va más allá del valor nutricional. Los hongos medicinales se caracterizan por una alta concentración de compuestos bioactivos con potencial terapéutico.

“Los hongos medicinales son especies muy concretas que, además de su valor nutricional, contienen compuestos bioactivos —como β-glucanos, triterpenos o antioxidantes— que han sido estudiados por su influencia en distintos sistemas del organismo”, explica la farmacéutica Marta Masí.

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La diferencia, insiste, no está solo en lo que aportan, sino en cómo interactúan con el cuerpo. “Los hongos comunes nutren; los medicinales acompañan al organismo, ayudando a mantener el equilibrio interno. Y ese equilibrio, inevitablemente, se refleja hacia fuera, en aspectos como la piel, la luminosidad y el aspecto general”.

De ahí su encaje natural en la nutricosmética, un terreno cada vez más explorado por quienes buscan una belleza menos dependiente de lo inmediato.

Reishi, shiitake, cordyceps: por qué suenan tanto

No todos los hongos medicinales actúan igual. Cada especie tiene un perfil específico, lo que permite combinarlos según el objetivo.

“El reishi es conocido por su acción adaptógena, especialmente relacionada con la gestión del estrés”, explica Marta Masí. Un punto clave si se tiene en cuenta que el estrés es uno de los grandes aceleradores del envejecimiento cutáneo.

El shiitake, más familiar en la cocina, destaca en su versión medicinal por su riqueza en β-glucanos y antioxidantes. “Han sido estudiados por su papel en la salud celular y el sistema inmunológico, dos pilares fundamentales para una piel más resistente, uniforme y vital”.

placeholder Han sido estudiados por su papel en la salud celular y el sistema inmunológico (Gina Sell para Unsplash)
Han sido estudiados por su papel en la salud celular y el sistema inmunológico (Gina Sell para Unsplash)

El cordyceps, por su parte, se asocia tradicionalmente a la energía. “Cuando el metabolismo energético funciona de forma equilibrada, se nota no solo en el rendimiento físico y mental, sino también en el tono, el aspecto descansado y la calidad de la piel”, añade Masí.

Combinados con criterio, estos hongos actúan como un soporte global que va más allá de un beneficio aislado.

Inmunidad, inflamación y envejecimiento

Aunque a menudo se habla de ellos como “refuerzos” del sistema inmune, las expertas prefieren matizar.

“Más que activar las defensas, los hongos medicinales ayudan a modular la respuesta inmunitaria, favoreciendo un funcionamiento más equilibrado y eficiente”, explica Marta Masí.

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Los β-glucanos interactúan con el sistema inmune innato y contribuyen a gestionar mejor la inflamación y el daño oxidativo, dos procesos directamente implicados en el envejecimiento celular y cutáneo. Desde un enfoque beauty, cuidar la inmunidad es también una forma de cuidar la piel.

Cómo tomarlos y qué tener en cuenta

Hoy se comercializan en cápsulas, comprimidos o polvo. “Desde el punto de vista farmacéutico, aconsejo cápsulas o comprimidos, ya que te aseguran una dosis justa y aumentan la adherencia al tratamiento sin rituales complejos”, recomienda Teresa Bueno Dorado.

El perfil de seguridad es generalmente favorable si están bien formulados, aunque pueden aparecer molestias digestivas leves. En cuanto a duración, se suelen recomendar ciclos de entre 8 y 12 semanas, con descansos.

Eso sí, conviene consultar antes si se toman anticoagulantes, antihipertensivos o hipoglucemiantes.

¿Un punto de partida beauty? Para Bueno Dorado, el chaga destaca: “Tiene el mayor poder antioxidante del grupo y es rico en polifenoles y betagluclucanos que ayudan a combatir el estrés oxidativo, el mayor responsable del envejecimiento de nuestro cuerpo”.

Más allá del suplemento concreto, ambas coinciden en una idea: los hongos medicinales no sustituyen hábitos saludables, pero pueden convertirse en aliados discretos en momentos de estrés, falta de descanso o exigencia sostenida. Porque, al final, la belleza que mejor envejece suele ser la que se construye desde dentro.

Durante años, la belleza ha buscado soluciones rápidas en texturas, activos tópicos y fórmulas cada vez más sofisticadas. Pero en paralelo, casi en silencio, ha ido creciendo otra conversación: la de todo aquello que influye en la piel antes incluso de que una crema entre en contacto con ella. Estrés, inflamación, descanso, inmunidad, metabolismo celular. Y, en ese terreno menos visible, los hongos medicinales han empezado a ganar protagonismo.

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