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Sam Visser, maquillador: "En los ojos se trata de respetar el orden: mate para estructura, oscuro para profundidad, brillo para luz"
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Sam Visser, maquillador: "En los ojos se trata de respetar el orden: mate para estructura, oscuro para profundidad, brillo para luz"

El artista en el que confían personajes como las Kardashian, Rihanna o Sabrina Carpenter nos ha dado unos trucos para maquillar la mirada

Foto: Saint Laurent (Launchmetrics Spotlight)
Saint Laurent (Launchmetrics Spotlight)

Hay vocaciones que empiezan en una escuela y otras, mucho antes, en el baño de casa. En el caso de Sam Visser, uno de los maquilladores más solicitados del panorama, desde las Kardashian, hasta Rihanna o Sabrina Carpenter requieren sus pinceles.

Su pasión empezó viendo a su madre y a su abuela maquillarse cada mañana antes de salir a trabajar. Ese momento, aparentemente rutinario, fue suficiente para que entendiera que el maquillaje no era solo estética. A partir de ahí, la curiosidad fue creciendo sola y hoy es el maquillador oficial global de YSL Beauté.

Más allá de la técnica, hay una idea que atraviesa todo su discurso: el maquillaje debe hacerte sentir mejor. Él mismo lo resume en algo muy sencillo: "A veces basta con un toque de corrector iluminador Touche Éclat bajo los ojos para cambiar la cara, y el ánimo, de un día complicado". Esa conexión entre gesto cotidiano y resultado visible es la misma que observaba de niño frente al espejo de su casa.

Esa filosofía se entiende muy bien cuando explica cómo maquillar correctamente los ojos con una paleta. En una demostración con la Couture Mini Clutch de YSL Beauty nos dejó varios trucos claros que cualquiera puede aplicar en casa:

Un tutorial pro

La piel de la modelo ya estaba preparada: base uniforme, cejas trabajadas, corrector bien integrado. Para Visser, el ojo nunca empieza “en crudo”; necesita un lienzo equilibrado alrededor.

  • El primer paso es siempre un tono mate. Escogió un rosado y lo utilizó como sombra de transición. Este gesto es clave: en lugar de concentrarlo solo en el párpado móvil, lo difuminó hacia arriba y ligeramente hacia el exterior, buscando un efecto de elevación. Extender la sombra en dirección a la cola de la ceja crea un lifting visual muy sutil, sin necesidad de delineados duros. Su regla es clara: los brillos se reservan para el final.
  • Después trabajó el contraste. Con un tono más oscuro, un marrón oliva, definió la cuenca y reforzó la esquina externa. Aquí el truco no es añadir mucho producto de golpe, sino colocarlo en el punto exacto y difuminar con paciencia. La profundidad se construye poco a poco. Esta sombra más intensa es la que da forma al ojo y evita que el look brillante quede plano.
  • El tercer paso es el shimmer. En este caso, tonos verdes luminosos aplicados con brocha plana, aunque también admite que los dedos funcionan muy bien con texturas metálicas. Uno de sus recursos favoritos es: "humedecer ligeramente la sombra antes de aplicarla. Así el acabado se intensifica y el brillo se vuelve más compacto, casi como pequeñas partículas de luz concentrada. La aplicación se hace presionando el producto en el centro del párpado móvil, no arrastrándolo, para mantener la intensidad", explica el experto.
  • El punto de luz en el lagrimal es breve pero estratégico. Un tono claro en esa zona abre la mirada de inmediato y equilibra la oscuridad del extremo exterior. No hace falta exagerar; un toque preciso es suficiente.
  • La máscara de pestañas siempre va al final. Visser utiliza Lash Clash y explica que prefiere aplicar la máscara después de las sombras para evitar que caigan restos de brillo sobre pestañas ya maquilladas. Además, destaca que esta fórmula mantiene la curvatura y el efecto lifting durante horas, casi como si fuera resistente al agua, aunque no lo sea técnicamente. Pudimos observar como aplicaba más de 25 capas y la máscara no creaba grumos en las pestañas ni las apelmazaba.

Una historia construida

Sam ha abierto su corazón con todo lo acontecido desde que llegaron las referencias: el Hollywood clásico, las actrices perfectamente iluminadas, los maquilladores que construían iconos con brochas y polvos compactos. Visser absorbió esa tradición y la trasladó a su propio lenguaje, mucho más actual, pero con el mismo respeto por la estructura del rostro y por la importancia de la piel.

Con 17 años dejó su ciudad natal y se mudó a Los Ángeles. Rodearse de fotógrafos, modelos y estilistas aceleró todo. Empezó a publicar sus trabajos en Instagram cuando la plataforma todavía permitía crecer de forma orgánica, y ahí comenzaron a llegar los primeros contactos importantes. Casi sin darse cuenta, estaba maquillando a celebridades que viven permanentemente bajo focos y cámaras de altísima definición.

Hoy comentaba en Madrid que: "el maquillaje seguirá moviéndose hacia el terreno artístico. Las redes sociales han creado una conversación constante entre profesionales y usuarios, y eso obliga a las marcas a innovar en texturas y tecnología. Productos más ligeros, más cómodos y con acabados más impactantes".

Ha demostrado que un buen maquillaje empieza mucho antes de abrir la paleta.

Hay vocaciones que empiezan en una escuela y otras, mucho antes, en el baño de casa. En el caso de Sam Visser, uno de los maquilladores más solicitados del panorama, desde las Kardashian, hasta Rihanna o Sabrina Carpenter requieren sus pinceles.

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