Los remedios clave para luchar contra la amnesia glútea: pon a punto tu culo a tiempo con expertos
Lo interesante es que todo esto ya no se plantea como algo puntual. La tendencia es otra: entender que los glúteos, como el resto del cuerpo, necesitan rutina, no milagros. Y que, si los has tenido “apagados” meses, no se van a encender en una semana
Poner el culo a punto antes del verano ya no va solo de hacer sentadillas a última hora. De hecho, muchas veces el punto de partida es bastante más básico, y bastante más cotidiano: pasamos demasiado tiempo sentadas. Y eso, aunque no se note a simple vista, tiene consecuencias directas en los glúteos. Es una combinación bastante lógica: activar el músculo (bien), cuidar la piel (en serio) y, si hace falta, apoyarse en tecnología que ayude a mejorar lo que el ejercicio no termina de resolver.
De un tiempo a esta parte estamos oyendo cada vez más dos conceptos: la “amnesia glútea” o, en versión más pop, Netflix bum. Es, básicamente, que el músculo se “apaga” por falta de uso. Cuando esto ocurre, se pierde tono, definición y, además, otros músculos empiezan a compensar, generando tensión o incluso dolor. Traducido: no es solo que el culo se caiga, es que deja de trabajar como debería.
A partir de ahí, todo lo demás viene en cadena. La piel se vuelve más irregular, aparecen granitos o pequeñas manchas y la textura pierde calidad. No ayuda que sea una zona olvidada durante meses, oculta bajo capas de ropa y sometida a fricción constante, sudor o depilaciones agresivas .
Primero: activar (de verdad) el glúteo
Aquí es donde el gimnasio deja de ser opcional. Según la visión de los expertos de David Lloyd Clubs, el entrenamiento de fuerza se ha consolidado como una pieza clave dentro del bienestar actual, no solo por estética sino por salud y funcionalidad.
¿Los básicos que recomiendan los entrenadores? "Los de siempre, pero bien hechos: sentadillas, hip thrust, peso muerto y zancadas. Son los que realmente activan el glúteo mayor y medio. Y aquí viene lo importante: no vale con “hacerlos”, hay que ejecutarlos con intención", explican.
En línea con esta filosofía, desde estos clubs insisten en que "el entrenamiento eficaz no es el más intenso, sino el más adaptado al cuerpo y constante en el tiempo. El objetivo no es solo tonificar, sino mejorar la función muscular y prevenir ese “apagón” del glúteo que provoca el sedentarismo".
Segundo: tratar la piel (porque también importa)
Una vez que el músculo está en marcha, la piel necesita su propio plan. Y aquí es donde entran tratamientos más específicos que van más allá de la crema rápida antes de salir de casa.
Uno de los más llamativos ahora mismo es el Hydrabody Booty Treatment, una especie de “facial” para los glúteos de la firma Hydrafacial que trabaja en varias fases: limpieza profunda, exfoliación química, extracción de impurezas e hidratación intensiva con ácido hialurónico y péptidos . A esto se suman luces LED para tratar desde el acné hasta la flacidez.
El objetivo no es tanto reducir volumen como mejorar la calidad de la piel: textura más uniforme, más hidratación y un aspecto más liso y firme. Según explican desde Hydrafacial, este tipo de protocolos acelera la renovación cutánea sin irritar, algo clave en una zona tan sensible .
Tercero: remodelar (cuando el ejercicio no llega)
Para quienes buscan un paso más, sobre todo en casos de celulitis o grasa localizada, están apareciendo tecnologías que juegan en otra liga. Es el caso de Ocarine®, un dispositivo de termodinámica avanzada que actúa directamente sobre el tejido adiposo combinando presión, calor y movimiento.
¿Traducción? Rompe depósitos de grasa, mejora la circulación y estimula la producción de colágeno, lo que se traduce en una piel más firme y un contorno más definido . Todo en una sola sesión y sin cirugía.
Además, este tipo de tratamientos suele combinarse con técnicas de drenaje como Drenovate, que trabajan a nivel más profundo, mejorando la oxigenación de los tejidos y el retorno linfático . Es decir, no solo se ve mejor, sino que el tejido funciona mejor.
Cuarto: constancia (y algo de sentido común)
Por muy tentador que sea pensar en soluciones rápidas, hay algo que se repite en todas las notas: sin constancia no hay resultado. De hecho, muchas de estas innovaciones, desde los cosmetotextiles hasta los tratamientos en cabina, parten de una idea bastante sencilla: el problema no es el producto, es que no lo usamos lo suficiente.
Y aquí vuelve a entrar el enfoque actual del fitness: menos obsesión por el impacto inmediato y más por integrar hábitos sostenibles. Desde David Lloyd lo resumen bien al hablar de bienestar como estilo de vida completo, donde entrenamiento, recuperación y cuidado personal forman parte de lo mismo.
Pueden cambiar bastante más de lo que parece si empiezas por lo básico y lo haces bien.
Poner el culo a punto antes del verano ya no va solo de hacer sentadillas a última hora. De hecho, muchas veces el punto de partida es bastante más básico, y bastante más cotidiano: pasamos demasiado tiempo sentadas. Y eso, aunque no se note a simple vista, tiene consecuencias directas en los glúteos. Es una combinación bastante lógica: activar el músculo (bien), cuidar la piel (en serio) y, si hace falta, apoyarse en tecnología que ayude a mejorar lo que el ejercicio no termina de resolver.