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Las uñas de Anne Hathaway: una francesa reinventada con el rouge de siempre
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MANICURAS DE PRIMAVERA

Las uñas de Anne Hathaway: una francesa reinventada con el rouge de siempre

Pero si hay que quedarse con algo de este look, son las uñas. Porque son ese pequeño detalle que, sin hacer ruido, termina siendo determinante

Foto: Anne Hathaway (Gtres)
Anne Hathaway (Gtres)

En las giras promocionales suele pasar lo de siempre: miramos el vestido, comentamos el look, hacemos zoom mental en el conjunto… y listo. Como nos pasó hace unos días. Pero con 'The Devil Wears Prada 2', que llega en un par de semanas y tiene a medio internet pendiente, hay que detenerse más y prestar atención. Y no, no es solo moda. Es belleza. Y bastante bien pensada.

Anne Hathaway lo dejó claro en sus apariciones en Ciudad de México junto a Meryl Streep. Sí, el vestido rojo de lentejuelas es un espectáculo: corto, estructurado, con ese punto dramático que encaja perfectamente con el universo de la película. Botas altas, brillo, actitud… todo en su sitio. Pero lo interesante no estaba ahí, ya lo hablamos.

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Está en las uñas.

Porque mientras todo el mundo mira el vestido, ella lleva una manicura que es casi un guiño privado para quien se fija. Una micro-French, la francesa de toda la vida, pero en versión ultra fina, que cambia el blanco clásico por un rojo intenso. Y claro, no es casual. Ese rojo conecta directamente con el imaginario de la peli: poder, sofisticación, ese punto afilado que siempre ha tenido el personaje.

La gracia está en que las uñas son cortas, muy limpias, nada exageradas. No hay dibujos, no hay volumen, no hay fantasía. Solo una línea roja finísima en la punta que, cuando mueve las manos o coge el micrófono, capta la luz. Es discreta, pero una vez la ves, ya no puedes dejar de verla.

placeholder Las uñas de Anne (Cortesía)
Las uñas de Anne (Cortesía)

La manicura la firma Sara Roomer, y aquí hay algo importante: esto es tendencia total. La francesa ha vuelto, sí, pero ya no se lleva como antes. Ahora se juega con el color, con el grosor, con el contraste. Y esta versión en rojo es de las que mejor funcionan porque mezcla lo clásico con algo más actual sin volverse complicada.

Además, todo el beauty está muy bien hilado. El maquillaje también tiraba al rojo en los labios, con ese acabado potente pero nada plano, y eso hace que todo tenga sentido. No es “me pongo un vestido rojo y ya”. Es un conjunto pensado, donde labios y uñas hablan el mismo idioma.

El pelo, en cambio, baja el volumen. Largo, suelto, pulido, con raya en medio. Sin complicarse. Y eso fue clave, porque cuando llevas lentejuelas, labios rojos y uñas rojas, necesitas algo que equilibre. Si no, se te va de las manos.

Lo bueno de esta manicura es que no se queda en la alfombra roja. Es de esas ideas que puedes copiar sin problema. No necesitas uñas larguísimas ni ir a algo exagerado. De hecho, funciona mejor en corto. Solo hace falta un rojo bonito y alguien que tenga buen pulso (o paciencia) para hacer la línea fina.

Y también dice bastante de hacia dónde va la belleza ahora mismo. Menos decoración absurda y más detalles con intención. Menos “mírame” y más “si te fijas, lo ves”. Que al final es lo que hace que algo funcione de verdad.

En las giras promocionales suele pasar lo de siempre: miramos el vestido, comentamos el look, hacemos zoom mental en el conjunto… y listo. Como nos pasó hace unos días. Pero con 'The Devil Wears Prada 2', que llega en un par de semanas y tiene a medio internet pendiente, hay que detenerse más y prestar atención. Y no, no es solo moda. Es belleza. Y bastante bien pensada.

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