Zoe Saldaña y Demi Moore demuestran que los 45+ son el principio de una nueva etapa en la belleza
Los tiempos están cambiando y los referentes en belleza son mujeres con experiencia como estas dos actrices
Hubo un momento, no hace tanto, en el que cumplir 45 equivalía, a nivel publicitario, a volverse casi invisible. Las grandes campañas de belleza hablaban sobre todo de juventud: pieles lisas, melenas largas, cuerpos intactos. La madurez quedaba confinada a líneas muy concretas. Ahora, ese relato ha dado un giro. Y no precisamente discreto.
Vivimos un momento dorado, en el que las marcas de belleza buscan algo más que caras conocidas, busca referentes que sirvan como ejemplos para las generaciones jóvenes y también para las mujeres maduras.
En esta línea Lancôme suma dos nuevos nombres a su lista de embajadoras globales: Zoe Saldaña y Demi Moore. Y no son fichajes casuales.
Zoe viene de encadenar uno de los años más potentes de su carrera, encaja bastante bien en ese perfil que ahora interesa: mujeres con recorrido, discurso propio y una imagen que no parezca construida únicamente para la campaña.
Saldaña no llega solo como imagen. Llega en un momento muy concreto. En 2025 ganó el Oscar a Mejor Actriz de Reparto por su papel en 'Emilia Pérez', un reconocimiento que se suma a una trayectoria que, en términos de industria, es difícil de igualar: es la actriz con mayor recaudación en la historia del cine gracias a títulos como 'Avatar, Avatar: La forma del agua' o 'Vengadores: Endgame'. A eso se suma su faceta como productora, con su propia compañía, Cinestar Pictures, fundada junto a sus hermanas, y proyectos recientes como la tercera temporada de 'Lioness'.
Todo esto construye un perfil que va más allá del típico rostro de campaña. Y ahí es donde Lancôme está poniendo el foco. La marca lleva tiempo afinando su discurso hacia una idea de belleza menos rígida, más conectada con lo que llaman “optimismo sin miedo” y una feminidad que no necesita ser perfecta para resultar aspiracional.
En palabras de la propia actriz, su relación con la firma va por ahí: “Para mí, Lancôme siempre ha representado una visión de la belleza honesta y profundamente humana. Y eso es algo que conecta con quién soy: como mujer, como actriz y como madre”. No habla tanto de estética como de actitud. “La belleza, para mí, tiene que ver con la convicción: el valor de marcar tus propias reglas y la confianza para mantenerlas”.
Ese tipo de discurso no es nuevo en la industria, pero sí hay un matiz interesante en cómo se está aterrizando. Ya no se trata solo de hablar de “belleza real” como concepto amplio, sino de poner caras que, de alguna manera, ya representan esa idea sin necesidad de explicarla demasiado. Saldaña, con su mezcla de blockbuster, cine de autor y producción propia, encaja ahí.
Desde la marca lo refuerzan en esa misma línea. Vania Lacascade, presidenta global de Lancôme, lo resume así: “Zoe es mucho más que un icono global. Ella es un motor de cambio que une mundos, culturas y generaciones”. Y añade un punto que explica bastante bien por qué perfiles como el suyo están ganando peso: “Aporta una autoridad serena y una profundidad intelectual poco común que resuena con las mujeres de hoy, que buscan esencia por encima de lo superficial”.
Y con Demi tampoco se quedan cortos: "Icono absoluto y referente intergeneracional, Demi encarna una idea de belleza ligada a la autoaceptación y la evolución personal. Con una carrera que ha desafiado constantemente los límites de la industria, su voz aporta profundidad y relevancia a la conversación en torno al paso del tiempo y la redefinición de los estándares".
Más allá del relato, estos nombramientos vienen acompañados de un lanzamiento importante dentro de la estrategia de skincare de la firma: Absolue Longevity MD. Es su primera línea desarrollada bajo el concepto de “Longevity Integrative Science™”, una forma de abordar el envejecimiento cutáneo que pone el foco no tanto en corregir arrugas visibles, sino en trabajar lo que llaman “edad biológica de la piel”.
La propuesta se estructura en tres ejes bastante claros: ANTICIPATE, INTERCEPT y RESET. Es decir, anticipar los signos antes de que aparezcan, interceptarlos cuando empiezan a desarrollarse y, en última instancia, resetear la piel para recuperar su equilibrio. Es un enfoque que se alinea bastante con hacia dónde se está moviendo el cuidado facial ahora mismo: menos reacción y más prevención.
En su primera campaña con Lancôme, Saldaña será la imagen de INTERCEPT, que es, probablemente, el punto intermedio más interesante. No habla de una piel joven idealizada, sino de una piel que se mantiene en buen estado entendiendo sus cambios.
Este tipo de lanzamientos también responden a una conversación que lleva tiempo creciendo dentro del sector: la de la longevidad aplicada a la belleza. Ya no se trata solo de “antiaging”, un término cada vez más cuestionado, sino de cómo alargar la calidad de la piel en el tiempo. Más que borrar, mantener.
Y ahí vuelve a tener sentido el perfil de Saldaña. No es una embajadora asociada a una edad concreta ni a un momento puntual, sino a una idea de continuidad.
Además, se suma a un grupo de embajadoras bastante diverso dentro de la marca, donde conviven perfiles muy distintos: desde Julia Roberts o Isabella Rossellini hasta Olivia Rodrigo o Aya Nakamura. Una mezcla generacional y cultural que responde a ese intento de Lancôme de ampliar su discurso sin perder identidad.En el fondo, este tipo de movimientos dicen bastante de hacia dónde va la industria. Menos campañas centradas solo en producto y más construcción de relato alrededor de quién lo representa. Y en ese equilibrio, entre narrativa y eficacia, es donde las marcas se están jugando ahora la diferencia.
Hubo un momento, no hace tanto, en el que cumplir 45 equivalía, a nivel publicitario, a volverse casi invisible. Las grandes campañas de belleza hablaban sobre todo de juventud: pieles lisas, melenas largas, cuerpos intactos. La madurez quedaba confinada a líneas muy concretas. Ahora, ese relato ha dado un giro. Y no precisamente discreto.