Raquel González, cosmetóloga: “debemos bajar los cuidados a cuello y escote para evitar la degradación del colágeno y la aparición de manchas"
El cuello es uno de los grandes olvidados a la hora de aplicar skincare y como consecuencia, los primeros signos de la edad se aprecias especialmente en esta zona
El cuello y el escote son los graandes olvidados de las rutinas de skincare diarias. (Launchmetrics Spotlight)
Cuando se trata de seguir la rutina de skincare diaria, parece como si, por inercia, todas nos paráramos en la línea de la mandíbula, dejando al desnudo tanto el cuello como el escore. Sin embargo, la piel no entiende de fronteras anatómicas. Este es uno de los errores más comunes en el cuidado personal y, como apunta Raquel González, cosmetóloga y fundadora de marca de cosmética Byoode, la clave de una piel joven y saludable reside en ampliar nuestro campo de acción.
A menudo olvidamos que el cuello y el escote tienen una piel más fina y con menor cantidad de glándulas sebáceas que el rostro, lo que las convierte en áreas mucho más propensas al envejecimiento prematuro.
“Cuando hablamos de rostro, debemos comprenderlo desde un área más amplia. El rostro no acaba en el mentón, sino en el escote. Todos los cuidados debemos bajarlos a cuello y escote para evitar la degradación del colágeno y la aparición de manchas”, indica la cosmetóloga.
El cuello y el escote muestras también manchas y pérdida de elasticidad. (Launchmetrics Spotlight)
No es solo una cuestión de genética, factores externos como la exposición ambiental juegan un papel determinante. Por ejemplo, en zonas donde la incidencia del sol es más alta, cuello y escote están desprotegidos durante gran parte del año, sufriendo fotoenvejecimiento acumulativo.
“Cuello y escote son zonas muy expuestas al sol durante gran parte del año, especialmente en países como España. La radiación ultravioleta, además de la luz azul, acelera la degradación del colágeno y favorece la aparición de manchas y la pérdida de firmeza”, señala las cosmetóloga Raquel González. La luz azul (que procede de las pantallas y dispositivos móviles) y la radiación UV actúan rompiendo las fibras de elastina y colágeno, lo que se traduce en flacidez e hiperpigmentación.
Tapados durante parte del año, cuello y escote se asoman a las estaciones cálidas especialmente desprotegidos. (Launchmetrics Spotlight)
Para evitar la sensación de que el rostro y el cuello tienen un tono y textura difertentes, más que comprar un cosmético específico apra cada parte del cuerpo, a recomendación de la cosmetóloga es aplicar la continuidad terapéutica a través de una estrategia de protección y la renovación.
Por la mañana, aplica protección y antioxidantes también en cuello y escote. Como la idea es progere la piel de los radicales libres generados por el sol y la polución que aceleran el proceso de envejecimeinto de la piel, recurre a cosméticos con antioxidantes como las vitaminas C o E para neutralizar el daño, seguidos siempre de protección solar.
Por la noche es cuando nuestro cuerpo se regenera, por ello, es fundamental aprovecharse de la renovación celular. "Lo ideal es tratar cuello y escote igual que tratamos el rostro. Es decir, incorporar antioxidantes por la mañana para proteger la piel y activos renovadores por la noche, como retinoides o exfoliantes suaves que mejoren la textura”, concluye la cosmetóloga.
Las líneas horizontales en el cuello pueden salir de forma prematura por el gesto del 'tech neck'. (Launchmetrics Spotlight)
Otros detalles a tener en cuenta son pequeños gestos diarios en los que no reparamos pero que tienen una repercusión en nuestros cuello y escote. Una de ellas es evitar el 'tech-neck', el gesto de mirar el móvil girando el cuello hacia abajo y que acentúa las arrugas horizontales del cuello.
A la hora de aplicar los cosméticos, además de no olvidarte del cuello y el escore, extiende tus cremas con movimientos ascendentes, desde el pecho hacia el mentón, para favorecer el drenaje y la firmeza. Y por último, sé constante, introduce estos pequeños cambios en tu día a día y no salgas jamás de casa sin protección solar.
Cuando se trata de seguir la rutina de skincare diaria, parece como si, por inercia, todas nos paráramos en la línea de la mandíbula, dejando al desnudo tanto el cuello como el escore. Sin embargo, la piel no entiende de fronteras anatómicas. Este es uno de los errores más comunes en el cuidado personal y, como apunta Raquel González, cosmetóloga y fundadora de marca de cosmética Byoode, la clave de una piel joven y saludable reside en ampliar nuestro campo de acción.