No hay duda de que el sol tiene numerosos beneficios, mejora el estado de ánimo, activa la vitamina D y forma parte de muchos de nuestros mejores momentos al aire libre. Pero también sabemos que una exposición sin la protección adecuada es una de las principales causas del envejecimiento prematuro de la piel.
Siempre se ha hablado sobre el SPF, sin embargo, los expertos coinciden en que la piel se enfrenta a muchas más amenazas que los rayos solares: desde la luz visible hasta la contaminación urbana o la radiación infrarroja.
Es por ello que la protección solar está evolucionando hacia fórmulas más completas e inteligentes, diseñadas para ayudar a la piel a defenderse del entorno en el que vivimos. Y así es como BIODERMA nos presenta Photoderm XDEFENSE, su nueva crema ultra fluida pensada para ofrecer una protección más global frente a las agresiones externas del día a día.
Cuando pensamos en proteger la piel, el primer enemigo que nos viene a la mente es el sol. Pero la realidad es que, cada vez que salimos a la calle, nuestra piel se enfrenta a una combinación de factores ambientales que pueden afectar a su salud y acelerar el envejecimiento cutáneo. Entre los principales agresores destacan:
1 Rayos UVA
Penetran profundamente en la piel y están directamente relacionados con el envejecimiento prematuro y la pérdida de firmeza.
2 Rayos UVB
Son los responsables de las quemaduras solares y de los daños más visibles provocados por la exposición al sol.
3 Luz visible
Procede tanto del sol como de dispositivos electrónicos y puede incluir en la aparición de manchas y alteraciones en el tono de la piel.
4 Radiación infrarroja
Genera calor y contribuye al estrés oxidativo de la piel que acelera el envejecimiento celular.
5 Polución y micropartículas
Las partículas contaminantes presentes en el ambiente pueden adherirse a la piel y favorecer la aparición de signos de envejecimiento y pérdida de luminosidad.
En conjunto, todos estos factores contribuyen a lo que los expertos conocen como exposomas, es decir, el impacto acumulativo del entorno sobre nuestra piel.