Césped artificial, ventajas e inconvenientes de este truco deco
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A favor y en contra

Césped artificial, ventajas e inconvenientes de este truco deco

Antes de tomar la decisión y colocar un césped artificial en tu jardín, terraza o balcón, apunta los pros y contras de este tipo de elemento para las zonas exteriores

Foto: Césped artificial, ventajas e inconvenientes. (小谢 para Unsplash)
Césped artificial, ventajas e inconvenientes. (小谢 para Unsplash)

Si te encanta disfrutar de tiempo al aire libre, y cuentas con una zona para ello, querrás saber cuál es la mejor manera de lograr que jardines, terrazas o balcones se vean siempre perfectos. Siempre que pensamos en zonas ajardinadas, un césped verde, sano y refrescante en el que disfrutar de nuestros ratos de ocio nos viene a la mente, pero no todas las superficies nos permiten tener un césped natural, aunque todas nos permiten optar por uno artificial.

Hasta en los balcones más pequeños podremos optar por este elemento decorativo, sobre el que podremos colocar nuestra mesa exterior con sillas a juego o una tumbona en la que disfrutar del atardecer en la ciudad. Un rincón urbano que podremos convertir en un pequeño reducto de naturaleza haciendo que se vea más alegre y lleno de vida.

Como hemos apuntado, todas las superficies son válidas para colocar sobre ellas un césped artificial, esto incluye no solo las zonas de tierra típicas de los jardines más tradicionales, también cualquier tipo de baldosa, hormigón e incluso interiores como el parquet. De esta manera puedes tener en un momentito una zona verde y resplandeciente en tu casa, terraza o rodeando tu piscina. Un jardín que siempre permanecerá verde.

No necesita sol para crecer fuerte, por lo que hasta los suelos en los que siempre da la sombra pueden tener ese aspecto más natural, además suponen un ahorro importante de agua, puesto que, como es evidente, no es necesario regarlo para que se vea bonito. Es más resistente que una planta real y no crece, por lo que te ahorras el esfuerzo que supone tener que cortarlo de forma constante, así como abonarlo o replantarlo para que se vea perfecto.

Hay muchos tipos de césped artificial y no todos tienen un aspecto lo suficientemente natural como para engañar a la vista, de hecho no es raro que para encontrar uno que consiga encantarnos tengamos que invertir una cantidad de dinero mayor. Eso sí, el resultado será de lo más satisfactorio, un césped agradable a la vista que nos invitará a tumbarnos sobre él y disfrutar de las tardes de verano al aire libre, pero que no tendrá el olor y el tacto de la hierba natural.

Porque si bien hemos visto que las ventajas de poner este tipo de suelos en nuestra zona de exterior son muchas, también cuenta con algunos inconvenientes. De hecho los amantes de la jardinería verán que ambos pueden ser los mismos porque de un plumazo se han quedado sin la posibilidad de cuidar su jardín a diario, ocupándose de que el césped crezca fuerte y sano porque el artificial apenas requiere mantenimiento.

Que sea artificial no quiere decir que no tengas que cuidarlo, tendrás que recoger las hojas, cepillarlo y limpiarlo con los productos adecuados para eliminar manchas y bacterias. Además no permite que el agua se filtre, por lo que será necesario tener un sistema de drenaje; la instalación de este tipo de suelos supone un desembolso económico inicial. Este tipo de césped es ignífugo, pero no inmune, por lo que, si haces una barbacoa y cae una brasa, por ejemplo, no provocará fuego, pero sí puede aparecer una quemadura.

También puede llegar a producirnos abrasiones en la piel tras una caída o un golpe brusco, pero esto cada vez es menos habitual, y en ocasiones la temperatura del césped puede ser un poco superior a la ambiental, algo también poco frecuente, sobre todo en los de mayor calidad. Así las cosas, solo queda poner en una balanza los pros y contras y decidir si merece la pena apostar por el césped artificial y disfrutar de nuestro jardín o terraza sin salir de la ciudad.

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