La flor de Pascua, conocida también como poinsettia, se ha convertido en uno de los símbolos indiscutibles de la Navidad. Cada diciembre, su característico color rojo invade salones y recibidores, acompañando al árbol, el belén y las luces festivas. Sin embargo, una vez terminan las fiestas, muchas de estas plantas acaban en la basura por desconocimiento de sus cuidados. Lo que pocos saben es que mantenerla en buen estado durante meses —e incluso años— es más sencillo de lo que parece.
La clave para que la flor de Pascua no se marchite tras las celebraciones está en dos factores básicos: la ubicación y el riego. Se trata de una planta que necesita abundante luz natural y que tolera bien incluso el sol directo durante el invierno. Por ello, lo más recomendable es situarla cerca de una ventana o, en climas templados, en el exterior, siempre protegida de las bajas temperaturas. Los espacios poco iluminados, por el contrario, aceleran su deterioro y favorecen la caída de las hojas.
Flor de Pascua, la planta navideña por excelencia. (Pexels)
El riego es otro aspecto fundamental. La poinsettia no soporta el exceso de agua, por lo que conviene regarla de forma moderada y asegurarse de que la maceta drena correctamente. El encharcamiento puede provocar la pudrición de las raíces y acabar con la planta en poco tiempo. También es importante evitar colocarla en zonas con corrientes de aire, así como mantenerla fuera del alcance de las mascotas.
Cuando la flor de Pascua empieza a verse mustia o pierde gran parte de sus hojas tras varias semanas en casa, muchos interpretan este cambio como una señal de que la planta ha llegado a su fin. Sin embargo, según explican expertos en jardinería, este proceso es natural y no implica que esté muerta. De hecho, puede ser el inicio de una fase de renovación que, con los cuidados adecuados, permitirá que la planta recupere su vitalidad.
Otro gesto clave es cambiarle la tierra. Durante este proceso, Domínguez recomienda retirar la bolsa en la que suele venir el esqueje inicial, ya que, aunque sea biodegradable, puede dificultar el desarrollo completo de las raíces. Una vez hecho esto, la planta debe colocarse en un sustrato nuevo y enriquecerse con un poco de humus de lombriz o té de plátano, que aportan nutrientes esenciales.
La flor de Pascua, conocida también como poinsettia, se ha convertido en uno de los símbolos indiscutibles de la Navidad. Cada diciembre, su característico color rojo invade salones y recibidores, acompañando al árbol, el belén y las luces festivas. Sin embargo, una vez terminan las fiestas, muchas de estas plantas acaban en la basura por desconocimiento de sus cuidados. Lo que pocos saben es que mantenerla en buen estado durante meses —e incluso años— es más sencillo de lo que parece.