Las cocinas abiertas al salón se han convertido en una de las soluciones más habituales en las reformas de viviendas familiares. Aportan sensación de amplitud, favorecen la entrada de luz y permiten un uso más social del espacio, pero también exigen una planificación muy precisa para que el resultado sea cómodo, funcional y duradero en el día a día.
Tal y como explica Julia Gómez en el canal de YouTube de For+ Cocinas, el punto de partida en este tipo de proyectos debe ser siempre el análisis de las necesidades reales de quienes van a vivir la cocina. En el caso que detalla, se trata de un matrimonio con dos hijos que tenía claro que quería mantener un frigorífico americano de gran capacidad procedente de su vivienda anterior.
La experta detalla cómo aprovechar el espacio. (YouTube / For+ Cocinas)
Este tipo de electrodoméstico, de formato 90 y con medidas estándar, condiciona de forma directa la distribución. Es imprescindible prever el espacio necesario para que las puertas puedan abrirse por completo, ya que una mala colocación puede limitar el acceso al interior. Por ese motivo, en este proyecto el frigorífico se situó al inicio de la cocina, evitando obstáculos y garantizando una apertura cómoda y total.
La distribución general del espacio fue otro de los aspectos clave. Para evitar rincones difíciles de aprovechar y respetar el tránsito natural de la vivienda, se optó por una península en lugar de una isla. Esta solución permite conectar la cocina con el salón sin invadir los recorridos habituales de la casa y facilita una circulación fluida entre la entrada, la zona de estar y las habitaciones.
El uso de una península ayuda a aprovechar el espacio. (YouTube / For+ Cocinas)
La península incorpora además una barra pensada para el uso cotidiano de la familia. Esta zona permite comer de manera informal, que los niños se sienten mientras se cocina o acompañar a la persona que está preparando la comida sin necesidad de utilizar siempre la mesa del comedor. Para no aumentar el volumen visual, se trabajó con un fondo reducido en la parte de la barra, incorporando al mismo tiempo espacio extra de almacenamiento.
Otro de los elementos destacados del proyecto es la zona de desayuno, diseñada para concentrar pequeños electrodomésticos como la cafetera. Se resolvió con un acabado en madera clara, que aporta calidez al conjunto, combinado con una superficie porcelánica que protege frente a posibles salpicaduras. Ese mismo acabado se utilizó en el frontal de la península para reforzar la continuidad visual con el salón.
La experta explica qué materiales se han utilizado. (YouTube / For+ Cocinas)
En cuanto a materiales, la encimera se realizó en porcelánico tipo calacatta gris, presente tanto en la península como en la zona de desayuno. Las puertas blancas supermate con acabado antihuellas, junto a la gola blanca y el zócalo a juego, suavizan el conjunto sin interferir con electrodomésticos en acero inoxidable o acabados oscuros.
El proyecto se completó cuidando aspectos técnicos como la altura correcta de la campana, la previsión de enchufes en la península y las holguras necesarias para garantizar una correcta apertura de puertas y cajones, detalles que deben resolverse desde la fase de medición para evitar problemas posteriores.
Las cocinas abiertas al salón se han convertido en una de las soluciones más habituales en las reformas de viviendas familiares. Aportan sensación de amplitud, favorecen la entrada de luz y permiten un uso más social del espacio, pero también exigen una planificación muy precisa para que el resultado sea cómodo, funcional y duradero en el día a día.