Cambiar las ventanas de casa suele ser una de esas decisiones que parecen indiscutibles: más aislamiento, menos ruido y ahorro energético. Sin embargo, lo que para muchos es una mejora inmediata del confort puede esconder un efecto inesperado si no se tiene en cuenta un factor clave: la ventilación. Expertos en edificación alertan de que una vivienda demasiado estanca puede acabar generando problemas que van mucho más allá de la simple humedad.
El arquitecto técnico Jordi Martí lo explica en un vídeo compartido en sus redes sociales, donde advierte del “peligro” de sustituir ventanas antiguas por modelos muy herméticos sin revisar cómo respira la vivienda. Según detalla, cuando una casa tenía cerramientos antiguos, la ventilación se producía de forma involuntaria por pequeñas filtraciones de aire. Al instalar ventanas modernas con rotura de puente térmico y juntas de estanqueidad, ese intercambio natural disminuye.
Esta falta de ventilación puede favorecer la aparición de condensaciones y, con el tiempo, moho en esquinas y superficies frías. El experto también pone el foco en un riesgo menos conocido: la acumulación de gas radón, un gas natural procedente del terreno que puede entrar en las viviendas a través de grietas o juntas. Si la casa ventila menos tras cambiar las ventanas, ese gas puede concentrarse en el interior.
La Organización Mundial de la Salud advierte de que la exposición prolongada a concentraciones elevadas de radón aumenta el riesgo de cáncer de pulmón. Por este motivo, la normativa actual obliga a que los edificios de nueva construcción incorporen medidas de protección frente a este gas, especialmente en zonas de España con mayor presencia.
Para un cambio de ventanas es mejor dejarse asesorar por expertos. (Freepik)
Martí insiste en que cambiar las ventanas sigue siendo una de las mejores inversiones para mejorar el confort del hogar, pero recomienda observar posibles señales de alerta y, si es posible, medir la calidad del aire interior.
Si aparecen condensaciones o problemas de humedad, la solución pasa por ventilar más y consultar con un técnico que valore opciones como mejorar el aislamiento o instalar sistemas de ventilación mecánica. La clave, resume, es entender la vivienda como un conjunto y planificar las reformas con una estrategia global.
Cambiar las ventanas de casa suele ser una de esas decisiones que parecen indiscutibles: más aislamiento, menos ruido y ahorro energético. Sin embargo, lo que para muchos es una mejora inmediata del confort puede esconder un efecto inesperado si no se tiene en cuenta un factor clave: la ventilación. Expertos en edificación alertan de que una vivienda demasiado estanca puede acabar generando problemas que van mucho más allá de la simple humedad.