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Joaquín Torres, arquitecto de los famosos: "En este piso de menos de 40 metros cuadrados aprovechamos el pasillo para hacer la cocina"
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Joaquín Torres, arquitecto de los famosos: "En este piso de menos de 40 metros cuadrados aprovechamos el pasillo para hacer la cocina"

Un piso pequeño, sí, pero inteligentemente pensado: el pasillo se transforma en cocina, el salón cambia según el momento y cada decisión suma

Foto: El arquitecto Joaquin Torres en 2022. (Getty/WireImage/Pablo Cuadra)
El arquitecto Joaquin Torres en 2022. (Getty/WireImage/Pablo Cuadra)

Vivir en menos de 40 metros cuadrados no tiene por qué ser sinónimo de estrechez ni de renuncias. Al contrario: puede convertirse en un auténtico ejercicio de creatividad arquitectónica. Así lo demuestra Joaquín Torres, fundador del estudio A-cero y uno de los arquitectos más solicitados por rostros conocidos, en uno de sus últimos proyectos residenciales, donde el pasillo deja de ser un espacio residual para transformarse en una pieza clave de la vivienda: la cocina. “Os voy a seguir enseñando apartamentos de superficie menores que 40 metros”, adelanta Torres al recorrer este pequeño piso concebido bajo una premisa clara: aprovechar cada centímetro sin caer en el exceso decorativo. Aquí manda el principio del menos es más, aplicado con precisión milimétrica.

La decisión más potente del proyecto está en la distribución. El tradicional distribuidor se convierte en una cocina lineal, compacta y completamente equipada. “Aprovechamos el pasillo, o sea, el distribuidor, para colocar la cocina, la pequeña cocina donde tiene todo”, explica el arquitecto. El conjunto se resuelve con muebles blancos sin tiradores que se funden visualmente con la arquitectura, ocultando electrodomésticos y almacenaje. El toque de contraste llega con una trasera de vidrio negro que aporta profundidad y, además, resulta especialmente práctica: “El vidrio negro es muy limpio para la cocina”, subraya Torres.

Otro de los grandes aliados del proyecto es la verticalidad. En lugar de compartimentar, el diseño aprovecha la altura para conectar visualmente las distintas zonas. Tras la cocina, el recorrido desemboca en un salón-comedor continuo donde cada función encuentra su lugar. “Pasamos, con este tipo de alturas, a lo que es el salón comedor”, comenta el arquitecto, poniendo en valor la amplitud que se percibe pese a la superficie reducida. La continuidad visual y la ausencia de barreras refuerzan esa sensación de espacio abierto.

El salón está pensado como una estancia adaptable, capaz de transformarse según las necesidades del día a día. “Es un salón que también hemos querido posibilitar esa idea de que se pueda hacer salón, sillón cama, se pueda ir a dormir con prácticamente nada de decoración”, explica Torres. El mobiliario es ligero y funcional, sin piezas superfluas. Paredes, techos y suelos se visten de blanco para eliminar el ruido visual y potenciar la luz natural. “Los remates los pintamos todo en blanco y a mí no me molesta en absoluto”, afirma, defendiendo una estética que aporta orden y amplitud.

El baño mantiene la misma coherencia: blanco, cómodo y pensado para el uso real. “El baño es muy cómodo, muy funcional, blanco, muy limpio”, resume el arquitecto. La zona de descanso sigue idéntica filosofía: pocas piezas, máximo orden y una atmósfera serena. “La zona de dormir, otra vez la idea es pocas cosas y muy limpio”.

Este proyecto es un ejemplo de arquitectura honesta, donde nada sobra y nada falta. “Se pueden hacer cosas con 40 metros. Imaginación, imaginación. Y sobre todo, aquí sí, menos es más”, concluye Joaquín Torres.

Vivir en menos de 40 metros cuadrados no tiene por qué ser sinónimo de estrechez ni de renuncias. Al contrario: puede convertirse en un auténtico ejercicio de creatividad arquitectónica. Así lo demuestra Joaquín Torres, fundador del estudio A-cero y uno de los arquitectos más solicitados por rostros conocidos, en uno de sus últimos proyectos residenciales, donde el pasillo deja de ser un espacio residual para transformarse en una pieza clave de la vivienda: la cocina. “Os voy a seguir enseñando apartamentos de superficie menores que 40 metros”, adelanta Torres al recorrer este pequeño piso concebido bajo una premisa clara: aprovechar cada centímetro sin caer en el exceso decorativo. Aquí manda el principio del menos es más, aplicado con precisión milimétrica.

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