Renovar una habitación no siempre implica grandes reformas ni inversiones elevadas. A veces basta con pequeños detalles que transforman la luz, el color y la sensación del espacio. Uno de esos trucos recurrentes entre interioristas es sencillo pero sorprendentemente eficaz: añadir una capa de cortinas de color translúcido detrás de las cortinas blancas para inyectar calidez y alegría sin saturar la decoración. La última novedad de IKEA —el visillo rosa claro MATILDA— es el recurso ideal para conseguirlo.
El principio detrás de esta idea es simple: en lugar de limitarse a las cortinas opacas o completamente blancas, se suman visillos de color suave que dejan pasar la luz natural y, al mismo tiempo, filtran tonos que cambian el ambiente. Las cortinas translúcidas suavizan la luz y añaden una sensación acogedora, mientras que el color elegido actúa como una pincelada que refresca visualmente cualquier habitación.
La cortina rosa de Ikea. (Ikea)
El pack de visillos MATILDA en rosa claro destaca por su tono delicado y versátil, lo que lo convierte en una opción accesible para diferentes estilos decorativos. Rosa claro no significa “demasiado femenino”, sino más bien una luz cálida que suaviza espacios neutros, añade profundidad a paredes blancas o grises y complementa maderas claras sin competir con otros elementos visuales.
Al replicar este truco en mi propio salón, la combinación de las cortinas blancas habituales con los visillos rosa claro generó un efecto inesperado. El tono empolvado no solo aportó calidez, sino que también suavizó la percepción del espacio en días nublados o al atardecer. Las habitaciones con ventanas orientadas al norte o con luz más fría se beneficiaron especialmente, pues el filtro rosado compensó la paleta natural, equilibrando la temperatura visual de la estancia.
Otro de los motivos por los que los interioristas recomiendan este tipo de soluciones es su flexibilidad. A diferencia de las cortinas gruesas o de colores intensos, los visillos translúcidos permiten jugar con otras piezas de decoración: cojines, plantas, lámparas o cuadros. El rosa claro de la colección MATILDA se integra con tonos tierra, beige y blanco, pero también con contrastes más vivos como el verde oliva o el azul marino.
El efecto es sutil pero acumulativo. No se trata de un cambio radical, sino de una mejora perceptible que transforma el ánimo de la habitación. En tiempos en que pasamos tanto tiempo en casa, pequeños ajustes como este pueden influir en nuestra sensación de bienestar sin necesidad de grandes presupuestos ni obras complejas.
Renovar una habitación no siempre implica grandes reformas ni inversiones elevadas. A veces basta con pequeños detalles que transforman la luz, el color y la sensación del espacio. Uno de esos trucos recurrentes entre interioristas es sencillo pero sorprendentemente eficaz: añadir una capa de cortinas de color translúcido detrás de las cortinas blancas para inyectar calidez y alegría sin saturar la decoración. La última novedad de IKEA —el visillo rosa claro MATILDA— es el recurso ideal para conseguirlo.