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Las duchas italianas: esta alternativa a la mampara es la reforma más funcional que he hecho en mi casa
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Las duchas italianas: esta alternativa a la mampara es la reforma más funcional que he hecho en mi casa

Cuando entro en el baño, tengo la sensación de estar en un espacio más abierto, cómodo y coherente con el ritmo de vida actual

Foto: La ventaja de las duchas italianas frente a las mamparas convencionales. (Pexels)
La ventaja de las duchas italianas frente a las mamparas convencionales. (Pexels)

Durante años conviví con una bañera con mampara que, aunque cumplía su función, acumulaba cal en los raíles, ocupaba espacio visual y resultaba poco práctica en el día a día. Hasta que decidí apostar por una ducha italiana. Hoy, convertida en la reforma más funcional de mi casa, puedo decir que no solo transformó el baño: cambió por completo la forma en que lo uso. Las llamadas duchas italianas —también conocidas como duchas a ras de suelo— se integran directamente en el pavimento del baño, sin escalones ni platos elevados. El resultado es una superficie continua, más amplia y limpia a la vista, donde el agua se evacua a través de una ligera pendiente y un sistema de drenaje lineal o puntual.

Uno de los grandes mitos es que este tipo de duchas solo funcionan en baños amplios. La realidad es la contraria. Al eliminar barreras visuales y prescindir de estructuras voluminosas, el espacio parece crecer. En mi caso, el baño no superaba los cuatro metros cuadrados, pero tras la reforma ganó amplitud y luminosidad. La continuidad del suelo —especialmente si se utiliza el mismo material en toda la estancia— crea una sensación de orden difícil de lograr con platos tradicionales o mamparas con perfiles gruesos.

placeholder La ducha italiana permite aprovechar mejor el espacio. (Pexels/ Vecislavas Popa)
La ducha italiana permite aprovechar mejor el espacio. (Pexels/ Vecislavas Popa)

Si algo me convenció fue la facilidad de limpieza. Sin raíles inferiores ni juntas complicadas, la acumulación de suciedad se reduce considerablemente. En lugar de una mampara completa, opté por un panel fijo de cristal templado, minimalista y sin perfilería excesiva. La ventilación mejora y el mantenimiento se simplifica. La ausencia de recovecos también limita la aparición de moho, uno de los problemas más habituales en baños con mucha humedad.

Otro punto fuerte es la accesibilidad. Al estar a ras de suelo, la entrada y salida resulta mucho más cómoda, algo especialmente relevante en hogares con personas mayores, niños o movilidad reducida. No hay que salvar escalones ni bordes resbaladizos. Este aspecto, que inicialmente parecía secundario, se ha convertido en una de las ventajas más valoradas con el uso diario.

placeholder La ducha italiana es más fácil de limpiar. (Pexels/ Jill Burrow)
La ducha italiana es más fácil de limpiar. (Pexels/ Jill Burrow)

Lejos de ser una tendencia pasajera, la ducha italiana encaja en múltiples estilos decorativos. Desde ambientes minimalistas con microcemento hasta baños más cálidos con porcelánicos efecto piedra o madera. La clave está en la pendiente —imperceptible a la vista pero fundamental para el correcto drenaje— y en una impermeabilización bien ejecutada. Eso sí, la planificación es esencial. No es una reforma que deba improvisarse.

Un mal sellado o una pendiente insuficiente pueden provocar filtraciones. Por eso conviene contar con profesionales especializados y materiales de calidad. Aunque la inversión inicial puede ser ligeramente superior a la de un plato prefabricado, el resultado compensa. La durabilidad, la facilidad de mantenimiento y la mejora estética convierten esta reforma en una apuesta práctica y sostenible en el tiempo.

Durante años conviví con una bañera con mampara que, aunque cumplía su función, acumulaba cal en los raíles, ocupaba espacio visual y resultaba poco práctica en el día a día. Hasta que decidí apostar por una ducha italiana. Hoy, convertida en la reforma más funcional de mi casa, puedo decir que no solo transformó el baño: cambió por completo la forma en que lo uso. Las llamadas duchas italianas —también conocidas como duchas a ras de suelo— se integran directamente en el pavimento del baño, sin escalones ni platos elevados. El resultado es una superficie continua, más amplia y limpia a la vista, donde el agua se evacua a través de una ligera pendiente y un sistema de drenaje lineal o puntual.

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