En el amplio catálogo de IKEA hay productos que terminan convirtiéndose en auténticos iconos del diseño accesible. Uno de los más reconocibles de los últimos años ha sido su famosa lámpara con forma de rosquilla, una pieza que se volvió viral en redes sociales y que durante meses ha sido difícil de encontrar en tiendas. Ahora, la marca sueca ha decidido reinventarla con una versión renovada que no solo mantiene su estética característica, sino que también da el salto al hogar inteligente.
La lámpara en cuestión es la VARMBLIXT, una creación de la diseñadora neerlandesa Sabine Marcelis que desde su lanzamiento se ha interpretado casi como una pequeña escultura luminosa. Su forma circular, similar a un donut, y su color translúcido la convirtieron rápidamente en una de las piezas más fotografiadas de la firma. Aunque su funcionamiento era relativamente sencillo —se conectaba por Bluetooth—, su diseño minimalista y su cálida iluminación lograron conquistar tanto a amantes de la decoración como a creadores de contenido.
La lámpara puede cambiar de color. (Ikea)
La nueva versión de esta lámpara llega con un cambio importante: su integración completa en el ecosistema de hogar conectado. El modelo actualizado incorpora compatibilidad con el estándar Matter, lo que permite conectarla con múltiples plataformas de domótica. De este modo, ya no se trata solo de una lámpara decorativa, sino de un dispositivo inteligente que puede integrarse en diferentes sistemas de control del hogar.
Además, el nuevo modelo puede gestionarse desde el sistema de domótica de la marca a través del hub DIRIGERA y la aplicación IKEA Home smart. Con esta configuración, los usuarios pueden ajustar la intensidad de la luz, elegir entre doce colores predefinidos o programar rutinas automáticas desde el móvil. Por ejemplo, es posible programar que la lámpara se encienda a determinadas horas del día o crear escenas de iluminación para diferentes momentos del hogar.
La lámpara se renueva pero mantiene el diseño de donut. (Ikea)
Su popularidad creció especialmente en redes sociales, donde se convirtió en un objeto habitual dentro de la tendencia conocida como “dopamine decor”, caracterizada por el uso de colores vibrantes y piezas llamativas que aportan personalidad a los espacios. El tono naranja translúcido de la lámpara y su forma orgánica encajaron perfectamente en esta estética, multiplicando su presencia en vídeos y fotografías virales.
En el amplio catálogo de IKEA hay productos que terminan convirtiéndose en auténticos iconos del diseño accesible. Uno de los más reconocibles de los últimos años ha sido su famosa lámpara con forma de rosquilla, una pieza que se volvió viral en redes sociales y que durante meses ha sido difícil de encontrar en tiendas. Ahora, la marca sueca ha decidido reinventarla con una versión renovada que no solo mantiene su estética característica, sino que también da el salto al hogar inteligente.