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¿Con curvas, pequeña, recta? A cada silueta, su vestido

Largo o corto, con más o menos volumen, liso o estampado. Así es tu cuerpo, así será tu vestido. Lee estos trucos y ponte el que mejor te sienta.

Foto: ¿Con curvas, pequeña, recta? A cada silueta, su vestido

La temporada más esperada del año, la de los vestidos, ya ha comenzado. Por eso, te hemos preparado una guía para ayudarte a buscar el tuyo. Tanto si tienes curvas, tu talla es pequeña o las líneas de tu silueta son rectas, hay un vestido hecho para ti. Esperándote. Ceñido, mini, voluminoso, asimétrico... Seguro que lo encuentras en esta galería.

SI TIENES CURVAS

Es decir, si puedes presumir de pecho y de unas caderas de lo más sensuales. Tienes dos opciones igualmente válidas. Si eres de las que prefieren disimular el pecho, tu mejor inversión será un vestido o cualquier prenda que tenga escote en 'uve’. La razón fundamental: te ayuda a estilizar la parte superior del cuerpo porque alarga el torso visualmente y te hace parecer más delgada al dejar al aire las clavículas. Si lo que quieres es estilizar tus caderas, juega con estampados y colores. Un vestido bicolor te proporcionará las ilusiones ópticas que necesitas. ¿La regla básica? Colores oscuros en las zonas que quieres distraer y más claros en el resto. Si lo tuyo son las curvas, ten siempre presentes a mujeres como Beyoncé o Kim Kardashian. Serán tus iconos. ¿Su apuesta? Ajustar la ropa al cuerpo como si fuera una segunda piel. Con un truco de profesional: convertir el vestido en un conjunto de dos piezas, como hace Kardashian. La combinación de crop top y falda tubo está pensada solo para valientes, pero si te ves bien frente al espejo, ni lo dudes. Lo que es imprescindible es que tus curvas estén bien prietas y trabajadas en el gimnasio. Si no es así, mejor vuelve a la primera opción.

 

SI ERES PEQUEÑA

Si eres lo que técnicamente se llama ‘petite’, la verdad es que no lo tienes muy fácil. Porque necesitas prendas especialmente pensadas para ti y cuesta encontrarlas. En realidad, casi es más difícil dar con estas tallas que con las grandes. Ten estas tres cosas en cuenta a la hora de buscar vestidos. La primera: elegirlos cortitos, prácticamente mini, que te quedarán por encima de la rodilla. Cuanta más pierna quede al aire, más larga parecerá tu figura. Pero tampoco te pases: una falda demasiado corta tampoco te favorecerá. El largo perfecto es un par de centímetros por encima de la rodilla, para que no sea imprescindible calzarte unos tacones. La segunda: opta por vestidos en los que asome mucha piel, de manga corta o sin mangas. Cuanta más piel a la vista, mejor. La tercera: juega al despiste con los vestidos y las faldas con asimetrías. La diferencia de largos o los orificios y cortes en zonas estratégicas, bajo el pecho o en los hombros, te ayudarán a ‘crecer’.

 

SI LO TUYO ES LA LÍNEA RECTA

Te lo puedes poner casi todo, pero eso no significa necesariamente que todo te siente bien. Las curvas no son lo tuyo, pero te gusta crearlas. Ten en cuenta que el viejo truco de añadir un cinturón no funciona. Es cierto que te ciñe la cintura, pero también que de donde no hay no se puede sacar. Por mucho que aprietes solo parecerá lo que es: que intentas crear una cintura que no existe. En vez de eso, juega a crear volúmenes. ¿Cómo? Utilizando recursos como volantes, rayas o estampados en zonas puntuales, como los hombros, la cintura o las caderas. Es decir, los puntos en los que necesitas un refuerzo óptico.

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