Los vaqueros pierden el trono: el deporte es el nuevo rey de la moda
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Los vaqueros pierden el trono: el deporte es el nuevo rey de la moda

Hablar de ropa para hacer ejercicio en la actualidad es dar la espalda a una realidad: el 'sportswear' es hoy mucho más que un reducto de la industria textil.

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Hablar simplemente de ropa para hacer ejercicioesdar la espalda a una realidad: el sportswear es mucho más que un reducto de la industria textil concebido para sudar. Las firmas de costura se suman a este sector con colaboraciones junto a firmas de moda deportiva, y las grandes casas de moda han hecho de las deportivas los nuevos tacones. Incluso los portales de venta online más prestigiosos ya planean abrir websites centradas exclusivamenteen esta industria, que en 2013 se hizo con 11.5 billones en América, según unestudio de NPD Group.¿Es el sportswear el nuevo denim?

En 1870, John Redfern fue uno de los primeros diseñadores en crear ropa pensada específicamente para hacer deporte. Lo especial es que sus diseños fueron adoptados por sus clientas para su día a día, sin necesidad de ser utilizados para montar a caballo o jugar al tenis. Había nacido el sportswear.

Entonces llegó Coco Chanel, que en los años 20 introdujo diseños que, pese a no poder seretiquetados como sportswear, sí podrían ser utilizados para hacer ejercicio (teniendo en cuenta que antes no había Zumba ni aerobic,claro). Su archienemiga, Elsa Schiaparelli, también se unió a esta corriente. La diferencia con el sportswear americano, la verdadera cuna de la moda deportiva, es que frente ala flexibilidad de los tejidos estadounidenses, los diseños franceses solo podían utilizarse en determinados momentos. De ahí el auge de Calvin Klein, Ralph Lauren o Tommy Hilfiger.

El hip-hop adoptó las sudaderas y los chándales a su indumentaria, sacándolos del gimnasio, y firmas ajenas a la moda deportiva, como Monique Lhuiller, comenzaron a introducir elementos sporty en sus diseños. Alexander Wang es la firma que ha dado, sin duda, el giro callejero al sportswear. A él le debemos el furor de las sudaderas (no olvidemos el boom que los suéteres de Kenzo han experimentado) y de los trackpants. Luego llegaron las beisboleras de Isabel Marant, dejando claro que el deporte había tomado elasfalto.Karl Lagerfeld siempre ha criticado los chándales, pero en su colección invernal ha presentado deportivas de más de 5.000 euros que invitan a echarse una carrera. Las runners de Dior también han cambiado la idea que teníamos de las sneakers, que ahora combinamos con vestidos y faldas de tubo.

La moda low cost también ha encontrado en el activewear un filón. Oysho tiene una maravillosa colección sporty, al igual que Primark, Bershka,Uniqlo, H&M o Forever21. Al igual que ha ocurrido con la moda vaquera, la ropa de gimnasio se cuela cada día más en nuestra agenda, aunque no tengamos en mente entrenar ni sudar una gota.

Glenn Murphy, CEO de GAP, señala que la moda deportiva lleva el mismo camino que la industria denim. Al igual que le pasóa la moda vaquera, ya surgen firmas que quieren elevar prendas de precios más o menos asequibles a otro nivel, como ocurre con Lululemon.El analista Ashma Kunde explicó quehace tiempose consideraría extraño que alguien pagara 200 dólares por unos pantalones pitillo. Hoy, firmas como la citada Lululemon venden pantalones de yoga por 100 dólares, por no olvidar a Lucas Hugh, cuyos leggings alcanzan los 300 dólares.

Esta tendencia no solo indica que el sport deluxe es un hecho, sino que estos precios anuncian materiales de mejores calidades que abogan por ser usados durante todo el día, por lo que al igual que el denim ya no es una prenda casual únicamente, ahora la moda de gym se escapa las 24 horas del gimnasio.

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