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Es definitivo, el 'it bag' ha muerto

Según el último estudio de Bain&Co, los zapatos han desplazado a los bolsos como accesorio principal. Este dato coincide con el triunfo de los bolsos sin logos.

Foto: Es definitivo, el 'it bag' ha muerto

Según el último estudio de Bain&Co, Global Luxury Goods Worldwide Market Study Fall 2014, los zapatos han desplazado a los bolsos como accesorio principal, algo que no ocurría desde 2007. Entonces, eran tiempos en los que los complementos se alzaban, por primera vez, como los ejes de las colecciones. La boutique Matches decidió ceder el espacio de la entrada de su tienda a los accesorios, y su dueño, Tom Chapman, señaló que era importante que las compradoras vieran antes que la ropa los bolsos de las diferentes firmas a su llegada. El terreno estaba preparado para la fiebre de los it bags, término que surge en los 90 y que es el heredero del status bag que impusiera la marca italiana Roberto di Camerino.

Las firmas comenzaron a dar nombres propios a sus bolsos (como el modelo Jessica, de Marc Jacobs), algo que si bien no era nuevo (no olvidemos el Kelly de Hermès, por ejemplo), sí dejaba claro que los accesorios estaban tomando la delantera. Los precios no paraban de subir y las marcas desafiaban a la cada vez más inestable situación económica al crear modelos totalmente diferentes cada temporada. El bolso de estética tribal de la colección primavera-verano 2009 de Louis Vuitton nada tenía que ver con los diseños denim del verano siguiente, que a la llegada del otoño quedaban obsoletos ante los doctor bags de estética fifties de la firma. Eran tiempos, al fin y al cabo, de bolsos carísimos pero con fecha de caducidad muy clara.

Las celebrities eran el mayor motor de las ventas. Si Kate Moss llevaba un diseño concreto, las listas de espera se disparaban sin importar el precio del modelo en cuestión. Y entonces ocurrió lo inesperado, debido, en gran parte, al Muse de Yves Saint Laurent. Tantas personas tenían este bolso que, en cierto modo, perdió su estatus de it bag. "Un it bag lo es cuando no es asequible para todo el mundo", sentenció Christos Garkinos, copropietario de la tienda Decades Two, al ver cómo Banana Republic o Forever21 sacaban sus versiones del Muse de YSL, que nada tiene que ver con los modelos que hoy Heidi Slimane ha creado para Saint Laurent.

Imagen: Saint Laurent
Imagen: Saint Laurent

La gente empezaba a inclinarse por modelos más discretos en los que los logos tenían un papel secundario. Ya no se buscaba un bolso que solo iba a estar de moda durante seis meses, sino un modelo para siempre. Y ¿qué quiere decir para siempre? Que la calidad y los acabados de los bolsos se convertían en su mejor baza, una baza ajena a señales claramente reconocibles. Se sembraban las bases del triunfo de la atemporalidad frente a la fugacidad de las tendencias.

Hoy, tras señalar Bain&Co que los bolsos han pasado a un segundo plano, queda claro que es el momento del Sleath Bag. Se trata de un bolso sin nombre, sin logos o con logos muy pequeños, que manda el mensaje de que su poseedor está tan acostumbrado a tenerlo todo, que no necesita que los demás lo sepan. También es un arma del lujo silencioso, ese que emerge en un reducido círculo en el que solo los insiders son capaces de reconocer un bolso determinado. De esta forma, se reconocen entre ellos, y parecen formar parte de un pequeño y exclusivo club. La clave para ser reconocidos es, precisamente, el anonimato.

En 2011 firmas como Céline o Victoria Beckham apostaron por la ausencia de logos. The Row, la marca de las hermanas Olsen, lanzaba una mochila de cocodrilo carente de logos con un precio de 34.000 dólares. ¿La sorpresa? No tardó en agotarse. Como dice Emanuele Carminati Molina, presidenta de la marca de lujo italiana Valextra, los ricos aman el placer de redescubrir el lujo privado. Quizás por ello Chanel prescindió de su doble C o del acolchado clásico de la marca en su modelo Boy.

Imagen: Mansur Gavriel
Imagen: Mansur Gavriel

Jil Sander, Chloé o Marni son otras de las firmas que abogan por la magia de la atemporalidad. No es de extrañar que en este marco, el bolso más deseado sea el Mansur Gavriel. Agotado desde hace meses (no volverá hasta diciembre, anuncia su web), su bestseller, el bucket bag, carece de logos y se caracteriza por la calidad de su piel italiana. De hecho, lo que lo hace reconocible es un sutil detalle: el contraste de su interior en un color diferente al del bolso. Sus diseñadoras se acercan a la estética que Bonnie Cashin impuso en Coach en los años 60. Su bolso se conoce como el anti it bag, nombre que, por cierto, Phoebe Philo dio a la colección de bolsos primavera-verano 2010 de Céline

Jeremy Scott crea bolsos con silueta de cazadoras perfecto y Dolce & Gabbana presenta diseños que son cajas de muñeca que nunca se convertirán en modelos atemporales, pero que tampoco son los clásicos con logos que antes serían tildados de it. Quizás sea su defensa contra los bolsos de moda o quizás una nueva forma de expresión, pero demuestran que el clásico it bag ya no existe. Ante ellos, los modelos de Mark Cross, The Row o Mansur Gavriel presumen de simplicidad y de esa ausencia de signos que los hacen reconocibles para aquellos que no pertenecen a un selecto club. 

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