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trucos de estilista

¿Quién dijo que esto no se podía llevar a la oficina?

Porque hay cosas que, a veces, ni siquiera hemos pensado que pudiéramos llevar a la oficina. Prendas que parecen difíciles, pero se revelan imprescindibles.

Foto: Imagen de la serie Pictures de Zara.
Imagen de la serie Pictures de Zara.
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Porque hay cosas que, a veces, ni siquiera hemos pensado que pudiéramos llevar a la oficina. Prendas de esas que parecen difíciles, pero que se revelan, sin embargo, como las piezas imprescindibles para dar un toque especial y muy personal a nuestro uniforme laboral. Te hemos preparado tres estilismos a prueba de despachos. Elige tu preferido o, mejor aún, ¡pruébalos todos!

LA MEZCLA DE ESTAMPADOS

La clave es atreverte, pero nunca pasarte. ¿Cómo conseguir encontrar el equilibrio? Además del sentido común, el secreto es, en primer lugar, partir de una base neutra, es decir que el color de fondo sea lo más sencillo posible -blanco, nude, negro, gris-, o apostar por tonos pastel suaves y claros. En segundo lugar, jugar con estampados parecidos, no necesariamente iguales, pero sí del mismo tamaño aproximadamente, o si no, en los mismos tonos dominantes. Y, en tercer lugar, que sean discretos, por supuesto: los experimentos con prints exagerados, en color o en tamaño, mejor déjalos para el fin de semana o citas especiales. Después de todo, vas a la oficina, no a una pasarela.

Camisa blanca de Zara (25,95 €). Pantalón con print en príncipe de Gales de Mango (29,99 €). Zapatos con puntera dorada, de Guess (c.p.v.). Bolsito de mano de Furla (c.p.v.).

EL COLOR BLANCO

¿Un total look blanco para el despacho? ¿Por qué no? Resulta de lo más elegante. Apuesta por un truco infalible: que por lo menos una de las prendas sea en un blanco más cálido. Piensa en incluirlo en uno de esos días que puedas llevar un look más informal, como, por ejemplo, un viernes sin reuniones ni citas en tu agenda laboral. Y si quieres subirle el nivel apuesta por combinarlo con accesorios en color nude: unos buenos tacones y un bolso de mano convierten en elegante cualquier estilismo, aunque incluya unos pantalones con parches.

Top con encaje de Berenice (c.p.v.) Pantalones vaqueros de Paige (260 €). Bolso de Marc by Marc Jacobs (425 €). Zapatos salón en color nude de Nine West (120 € aprox.).

LOS COLORES FUERTES

Sí, se pueden llevar, no hay problema, siempre y cuando apuestes por tonos que no sean demasiado exagerados, como neones o fluorescentes. ¿Que te gustan esos tonos? Puedes probar a incluirlos en dosis reducidas, como detalles en los accesorios, por ejemplo, un cinturón o un bolso. Pero si quieres incluirlos en tu estilismo, entonces opta por tonos laboralmente aceptables, como el azul turquesa, el rojo o incluso más fuertes, como el naranja o el amarillo. La clave pasa por incluirlos en una sola prenda del conjunto y que el resto sean tonos tranquilos, como azul marino, negro, gris o blanco. De tu habilidad para mezclarlos depende el éxito de tu uniforme. ¿Un consejo? Empieza con manchas de color ‘controlables’, como camisas o tops, una blazer, y elige siempre prendas con cortes muy sobrios y elegantes, como un vestido o una blusa femenina.

Vestido de Gucci (c.p.v.). Maxicárdigan de Zara (59,95 €). Botines de tacón de Tod’s (c.p.v.). Bolso en print de cocodrilo de Zara (39,95 €).

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