Los secretos de moda de los Oscar 2015
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Los secretos de moda de los Oscar 2015

Preparar el look perfecto para los Oscar exige una dedicación que comienza meses antes de la esperada gala. V Tendencias sabe los secretos de la gran noche.

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Conseguir el look perfecto para la noche de los Oscar exige una preparación frenética que comienza seis meses antes de la esperada gala. Elegir el vestido perfecto, dar con los accesorios que eleven el look y lograr una piel espectacular para la gran noche son solo algunas de las máximas por las que actrices, publicistas y estilistas tienen que luchar. Hablamos con los insiders para saber cómo se prepara una actriz para la alfombra roja de los Oscar 2015.

"En Hollywood, los vestidos se piden con seis meses de antelación. Tras los desfiles, los estilistas esperan poder conseguir las últimas propuestas, pero solo las superestrellas consiguen hacerse con los diseños con tanta antelación. En la última prueba del fitting se selecionandos vestidos preferidos. La opción B se bloquea por si ocurriera cualquier contratiempo de última hora. En este tipo de eventos, no solo tienes que tener un plan B, sino también una tercera opción", asegura Jorge Parra, director creativo de Bow Handmade y estilista de Elena Anaya. Porque, a la hora de la verdad, los contratiempos tienden a aparecer cuando menos te lo esperas."Es la Ley de Murphy: la cremallera siempre se va a romper", cuenta a The Daily Beast Jessica Paster, queejerce de estilista en los Oscar desde que en 1997 vistiera a Kim Basinger.En una ocasión, la estilista tuvo que arreglar un vestido con hilo dental en la parte de atrás del coche.

Los estilistas han de ponerse en contacto con las firmas de calzado deseadas, mientras que los publicistas de las marcas luchan por intentar que actrices como Angelina Jolie apuesten por sus diseños. Una publicista confesó a The Hollywood Reporter que el 60%del tiempo, las famosas acuden a las firmas que representa, mientras que el40% restante se dedica a intentar que sean las actrices las que apuesten por esas marcas. De las intérpretes que le piden modelos concretos, tiene que rechazar al 15%. Al fin y al cabo, son los publicistas los que tienen que comunicar a las actrices que la marca no quiere que lleven sus diseños.

Sin embargo, muchas actrices no quieren siquiera plantearse una firma hasta que no saben si han sido nominadas. Es decir: las estilistas tienen que prepararlo todo en tiempo récord. En cuanto salen las nominaciones, llaman a sus clientas para discutir cuál es el look adecuado y hablar con los diseñadores.La estilista Jessica Paster asegura que los zapatos y las joyas terminan, desafortunadamente, por decidirse a última hora. Por ello manda a sus clientas bailarinas de Dr Scholl para que se sientan cómodas durante la noche. Por supuesto, nunca hay un único par de tacones en el coche junto con la actriz, sino que las estilistas tienen al menos dos pares por si algo fallara. Jorge Parra coincide en señalar que los accesorios se eligen con menos tiempo, pero pone el énfasis en la importancia de los zapatos. "Es esencial tener en cuenta qué zapato llevará la actriz para hacer arreglos en el vestido. Dependiendo de la altura del tacón, así como de la propia altura de la intérprete, habrá que modificar el largo del vestido elegido".

Las estrellas son más dadas a cambiar de vestido a última hora. La estilista Rachel Zoe asegura que le gusta ser sincera con las firmas al respecto, por lo que les confiesa que su clienta considera llevar su diseño como una opción. Hasta que no están en el coche camino de la gala, no llama a la firma para contar a su equipoque han sido elegidos. Zoe asegura que algunas estilistas se quedan con los vestidos que no van a llevar sus clientas hasta la gran noche, para evitar que otras estilistas los elijan para sus actrices. Es decir: a veces, la carrera fashionista para los Oscar se convierte en la guerra.Los estilistas exigen en muchos casos a las firmas vestidos hechos a medida. Más de 40 millones de personas ven los Oscar, por lo que el que la actriz del momento elija tu marca es un maravilloso escaparate. Se dice que Jennifer Lawrence tiene un contrato con Christian Dior valorado en 15 millones de dólares. Giambattista Valli afirma que adora a los estilistas y que está en la cumbre gracias a ellos. Tienen acceso a colecciones exclusivas, pues la mayoría de las grandes marcas hacen eventos VIP al margen de la pasarela. Cuando Olivia Wilde llevó un maravilloso vestido bicolor de Valentino en la pasada elección de los Oscar, el diseño fue enviado a su estilista, Karla Welch, desde la firma, que realizó un boceto del diseño.

Es fundamental que el vestido siente a la perfección a la actriz en cuestión, pues una mala imagen o crítica puede desembocar en un fracaso estrepitoso. Juan Vidal nos comentó durante la Semana de la Moda madrileña que se niega a ceder un vestido para la alfombra roja de los Goya si él no puede hacerlo a medida.

La alfombra roja es ya un escaparate en el que podemos elegir el vestido deseado y comprarlo poco después de que la actriz que lo lleva haya tomado asiento en el Teatro Kodak. La web Moda Operandi planea abrir un trunk show en el que venderá looks vistos en los Oscar 2015, tal como hiciera con los Globos de Oro 2015. En la reciente edición pusieron a la venta, entre otros, el vestido de Anna Kendrick de Monique Lhuillier, valorado en 7.995 dólares. También hicieron posible que los internautas se hicieran con algunos de los bolsos vistos en la gran noche, cuyos precios partían de los 895 dólares. Los pendientes más caros del trunk show de los Globos de Oro estaban valorados en 78.500 dólares.

Rachel Zoe y Jamie King en 'The Rachel Zoe Project'Pero¿se quedan las actrices los vestidos tras la gran noche? Si están hechos a medida, es bastante probable que terminen por formar parte de sus armarios. Si se trata de un modelo deAlta Costura, comenta la estilista Rachel Zoe a USA Today, los diseñadores suelen quererlo de vuelta para guardarlocomo recuerdo. "El vestido se queda en el archivo de la marca. En Hollywood, si la actriz nominada se lleva el Oscar, la marca le regala el vestido", asegura Jorge Parra.“Las celebrities devuelven vestidos, joyas, zapatos y bolsos". Normalmente no pagan nada de su bolsillo, a no ser que sean unos zapatos que se mueran por tener", explica la experta de estilo Lindsay Albanese a Fox News.El estudio suele pagar al estilista elegido, pues forma parte de la estrategia de mkareting de la película a promocionar. Sin embargo, el estilistaGeorge Kotsiopoulos afirma a WWD que no es algo que esté regulado. "Si trabajas con una estrella y el estudio no paga el coste, probablemente lo harás igualmente, porque hay muchos estilistas que lo harían gratis".

Estar perfecta en la gran noche no es barato. Un maquillador puede costar entre 1.500 y 4.000 dólares por sesión, cifra que se repite con el peluquero. El día previo a la gala cuenta conuna agenda rebosante de 'retoques'de última hora. Entrenadores personalesun par de meses antes de la gran noche (por unos 300 dólares la sesión) y tratamientos cosméticos como los que prepara el dermatólogo de Beverly Hills Tony Nakhla, que tiene consultas especiales para los Oscar que alcanzan los 30.000 dólares, son algunos de los gastos que se han de sumar a la preparación de los Oscar.Asegura que los procedimientos más demandados para la gala son el rejuvenecimiento de manos, relleno en los labios y retoques en los pómulos. Lasinyecciones de bótox en la axila también son habituales para evitar sudar durante la gala. Su precio en la consulta del cirujano plástico Tony Youn es de 1.000 dólares. Pero tranquilos: el estudio de cinees el encargado, normalmente, de pagar todos estos gastos. Una actriz puede costar unos 75.000 dólares esa noche, pero si estamos hablando de una estrella o de la chica del momento, la cifra se eleva hasta el millón de dólares.

Las joyas tienen un papel esencial en los Oscar. La mayoría de actrices cuenta con suculentos contratos con las grandes casas (por ejemplo, Charlize Theron recibió 200.000 dólares por llevar joyas de Chopard en los Oscar, así como 50.000 dólares por llevarlas en los Bafta), pero las más jóvenes comienzan a apostar por firmas menos conocidas. Las joyas de Mouawad, sin embargo, no quieren estar presentes solo durante esa gran noche, por lo que huyen de contratos que solo impliquen una fecha. Aunque Amy Adams eligió sus diseños en los Oscar 2013, la casa nunca sabe cuándo sus joyas estarán presentes en la alfombra roja. Aparecer en la red carpet, por cierto, da beneficios no solo en materia publicitaria, sino que también puedeterminar en cashque proviene de las actrices. Las intérpretes se enamoran muchas veces de las joyas que llevan y terminan por convertirse en clientas de las marcas. Jim Kloiber, de la cadena de desarrollo de firmas de lujo GCK Partners, asegura a Business of Fashion que "las firmas no suelen hablar de sus clientas y no presumen de sus ventas por motivos de privacidad, pero si aparecer en la alfombra roja no fuera tan rentable y efectivo a tantos niveles, no ocurriría".No solo tienen que pagar a las actrices por llevar sus joyas, sino que tienen que contratar a un equipo de seguridad para evitar desapariciones. Estamos hablando de tarifas de cuatro cifras.

El riesgo no suele estar presente en la noche de los Oscar. La alfombra roja no suele ser una pasarela sobre la que arriesgar. "Las actrices, como todos, tienen inseguridades, por lo que para grandes eventos suelen recurrir a vestidos con los que se sientan seguras al 100%. Las críticas les afectan, y buscan looks elegantes conun punto diferente", asegura Jorge Parra, estilista de Elena Anaya y creador directivo de Bow Handmade.Micaela Erlanger, estilista de Lupita Nyong’o, asegura que las cosas están cambiando. "En Hollywood la gente comienza a arriesgar más. La red carpet es una plataforma perfecta para demostrar al púúblico que no siempre sigues las normas". El diseñador Antonio Marras confesó al New York Times que admira a las actrices que no siguen las convenciones. "Me gustan las mujeres que tienen el coraje de salirse de lo habitual. Están en conexión con la actualidad", asegura. El riesgo cada vez se alaba más en la alfombra roja. Es por eso por lo que Emma Stone enamora con sus elecciones. En los Globos de Oro, logró hacerse con el primer puesto de las listas de las mejor vestidas gracias a su mono de Lanvin. Otras actrices, como Jessica Chastain, prefieren jugar sobre seguro. Cuando el año pasado un amigo le preguntó qué vestido elegiría para la noche de los Oscar, respondió: "Me pondré el vestido con el que América me quiere ver".

¿Son seis meses, miles de euros y decenas de reuniones demasiado trabajo para pisar la alfombra roja durante unos minutos? Rotundamente no. "Lo que una actriz lleva puede cambiar su destino", aseguraClare CoulsonaThe Telegraph. Tras enfrentarnos a los datos y a las declaraciones de diversos insiders de la noche de los Oscar, razón no le falta.

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