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Los 10 vestidos de nuestras cantantes en Eurovisión que han hecho historia

¿Sabes qué cantantes extraviaron sus vestidos y tuvieron que comprar unos a última hora? ¿O qué vestido valía lo mismo que la mitad de un seiscientos? ¿O cuál le fue arrebatado a la mismísima Grace Kelly?

Foto: Los 10 vestidos de nuestras cantantes en Eurovisión que han hecho historia

Aunque se trate de un festival de canciones, en Eurovisión el atuendo de los participantes siempre ha sido casi tan importante como la música. Al igual que con las canciones, España ha sido capaz con sus looks de lo mejor y de lo peor, y muchos de los vestidos de nuestros representantes tienen curiosas historias detrás que muchos desconocen. Repasamos los 10 estilismos más míticos de España en el Festival de Eurovisión.

MASSIEL (LONDRES, 1968)

La primera vez que España se hizo con un triunfo no fue con ropa de un diseñador español. Según Massiel, nadie del mundo de la moda se interesó por aquel entonces en vestirla para el festival así que, unos días antes del concurso, viajó a París y allí compró un diseño sixties con flores de André Courrèges, uno de los precursores de la minifalda y del futurismo en la moda. El traje se lo mandaron directamente a Londres y costó 49.000 pesetas de la época, aproximadamente un 50% de lo que valía un seiscientos. El vestido es, como la canción, historia de España y la cantante aún lo guarda como oro en paño.

 

SALOMÉ (MADRID, 1969)

Si a Massiel la habían ignorado, con Salomé pasó todo lo contrario. España era la anfitriona y quería dar imagen de un país moderno y, sobre todo, con dinero, así que contrataron para vestirla al modisto más laureado del país por aquel entonces: Pertegaz, uno de los pocos españoles que había presentado sus colecciones en Nueva York y que, años atrás, se había barajado como uno de los sustitutos de Christian Dior. Y Pertegaz lo dio todo con un traje de flecos de porcelana y gasa que es todo un icono. Suponemos que Salomé tendría una gran presión por actuar en su país, pero también porque el traje  pesaba un total de 14 kilos y el look se completaba con dos collares de dos kilos cada uno. 

 

KARINA (DUBLÍN, 1971)

Después del programa Pasaporte a Dublín, España vivió algo parecido a lo que décadas después vivimos con Rosa de España. Karina se hizo archifamosa y todos esperaban que ganara, así que todo se cuidó al máximo. El escogido para vestirla fue el modisto canario Antonio Nieto, que ideó un vestido de seda color celeste con un agujero en la parte baja de la falda al que llamaron jocosamente "la gatera". La verdad es que era un perfecto reflejo de muchas de las tendencias de finales de los 60 y principios de los 70. 

 

BETTY MISSIEGO (JERUSALÉN, 1979)

Aunque hoy en día nos parezca una batamanta o un traje de los que sirven para planear, el vestido de Betty Missiego era una túnica de gasa color celeste con incrustaciones de plata y cristal. Betty lo compró ella misma a un modisto de túnicas del que era clienta habitual y, según dijo, le costó mucho conseguirlo porque ya estaba reservado "a una dama de la alta sociedad". Solo cuando la cantante le dijo al vendedor que lo luciría ante millones de personas, este se lo cedió y le confesó quién era aquella misteriosa dama a la que se lo había arrebatado: la mismísima Grace Kelly. 

 

LA DÉCADA PRODIGIOSA (DUBLÍN, 1988)

Aunque ahora parezca imposible, durante la década de los 80 el Gobierno llevó a cabo campañas institucionales para promocionar a los diseñadores a través de la marca Moda de España. Y  Eurovisión era un escaparate perfecto. Así que los encargados de los estilismos del grupo fueron los mismísmos Francis Montesinos y Antonio Alvarado, dos de los creadores más importantes de la Movida y los 80. Reminiscencias toreras, hombreras, faldas de tul, lencería... Viéndolo hoy en día nos echamos las manos a la cabeza, pero en los 80... Era otra historia.

 

AZÚCAR MORENO (ZAGREB, 1990) 

A las hermanas de Los Chunguitos les salió todo mal en el festival. En primer lugar, al salir al escenario hubo un fallo con el sonido y tuvieron que parar y volver a empezar, aunque luego quedaron en un buen puesto. Pero es que, además de eso, perdieron poco antes de la final los vestidos que Francis Montesinos les había diseñado. Como mujeres de recursos que eran las hermanas Salazar, se fueron de compras por Zagreb y se hicieron con dos little black dress de marca desconocida, aunque cualquiera diría que son unos Versace de los 90. Curiosamente estaban mucho más elegantes y sexis que con los de Montesinos, que eran rojos y llevaban bien de volantes y lunares. 

 

LYDIA (JERUSALÉN, 1999)

Muchos espectadores no quisieron escucharla, porque quedó última con un punto, pero es que además la mayoria hubiesen preferido no verla. La cantante Lydia se atrevió con un vestido de Agatha Ruiz de la Prada con franjas de colores y escote corazón (¡literalmente con forma de corazón!) que aún se recuerda. Al menos ganó el premio Barbara Dex, que se otorga cada año a la peor vestida (y que Gisela ganó cuando acudió por Andorra).

 

ROSA (TALLÍN, 2002)

Durante aquel primer Operación Triunfo toda España debimos sufrir una alucinación colectiva. No solo por creer que ganaríamos, si no por pasar como normales los looks de los concursantes que hoy serían de Juzgado de Guardia. El atuendo de Rosa lo escogió el estilista Jorge Pérez, que básicamente le puso unos pantalones negros y una casaca del mismo color de gasa. Extensiones, complementos de plata en forma de flores y una cruz de Caravaca que llevaba cosida dentro del traje completaban el estilismo. Y el coro iba en una combinación de colores infernal: blanco y rojo. 

 

PASTORA SOLER (BAKÚ, 2012)

“Parece que lleva puesto el mantel de su madre”, así es como en The Guardian calificaron el vestido de Pastora Soler. El traje, de corte griego, estaba elaborado en gasa de color verde aguamarina y firmado por el diseñador de confianza de la cantante, Cañavate. Además, fue uno de los puntos fuertes de la puesta en escena al ponerse en marcha un potente ventilador, un clásico eurovisivo. En todo caso, y a pesar de las críticas, la cantante quedó en un digno décimo puesto.    

 

RUTH LORENZO (COPENHAGUE, 2014)

Aunque en un principio la marca Anmargo le había hecho un traje exclusivo, la cantante decidió cambiarlo en el último momento. Lo justificó por unos “problemas técnicos” que provocaban unas placas de acero inoxidable del traje al reflejar con las luces, pero lo cierto es que desde los ensayos el modelo no había gustado a nadie. Era poco favorecedor, con unas partes metálicas que afeaban el busto de la cantante murciana. Así que, a última hora y emulando a las Azúcar Moreno, Lorenzo consiguió que la firma danesa Karim Design le prestara uno mucho más sencillo. Y salió ganando con el cambio. Unos meses después, el programa Hable con ellas le regaló el vestido, que ella, para no ser objeto de críticas, había decidió no comprarse.

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