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La top, cada día más sexy

Cara Delevingne: de payasa a buenorra por exigencias de Hollywood

La metamorfosis del estilo de la modelo huele a estrategia hollywoodiense. Diseños femeninos y sensuales y peinados dignos de editorial de moda son las nuevas armas de la top que se dio a conocer por sus muecas y sus 'looks' masculinos

Foto: Cara Delevingne: de payasa a buenorra por exigencias de Hollywood

Hay un término que jamás falta en un texto que trata sobre el estilo de Cara Delevingne: tomboy. Sin embargo, parece que su nueva andadura cinematográfica va a exigir nuevos adjetivos con los que ilustrar el allure del armario de la británica.

El cambio ha sido sutil. A medida que se acercaban las premières de Paper Towns, Cara comenzó a apostar por los trajes masculinos de los que suele hacer gala. ¿La diferencia? Los escotes eran cada vez más vertiginosos y su estética masculina comenzaba a dejar paso a modelos cada vez más sensuales. En la fiesta de Grisogono, en Cannes, sorprendió con un vestido blanco de corte tail-hem diferente a sus habituales dos piezas.

Lleva meses ensayando cómo comportarse en la alfombra roja. En la gala de los premios Elle, en febrero, se enfrentó al escotazo del vestido como lo haría una adolescente que se atreve por primera vez con un modelo escotado. En la convocatoria de Tag Heuer intentó huir de las muecas y consiguió limitar sus bromas a ponerse un chicle durante un segundo bajo la nariz a modo de bigote. En su primera alfombra roja de Paper Towns ya tenía la lección aprendida: mirada seria, morritos y pose estudiada. La chica rebelde de la moda había sido vencida por Hollywood.

Su periplo promocional de Paper Towns indica que una nueva Cara Delevingne ha nacido. En su día a día londinense sigue apostando por su habitual estilo masculino, siempre accesorizado con sus inseparables gafas de sol de Fendi, pero la varita mágica de Hollywood ha tocado su armario. Cuando visita una ciudad en la que presenta película, su estilo vuelve a sofisticarse. Nada de pantalones chandaleros de Zoe Karssen ni deportivas Converse. La nueva Cara no se baja de sus tacones y apuesta por los últimos modelos vistos en pasarela.

Se paseó por Berlín con un chaleco de Etro y unas maxibotas de Sophia Webster, convertida en toda una Kate Moss que da a la estética setentera pinceladas bohemias. Por el día disfrutó de la ciudad de Madrid con un minivestido floral de Dolce & Gabbana y sandalias jaula de Sophia Webster, y para la noche, en ambas ocasiones, eligió modelos que dejaban ver sus piernas. De repente, sus looks parecían más acordes a Taylor Swift que a Cara Delevingne. El póster promocional del single de Taylor, Bad Blood, cuenta con una explosiva Delevingne presumiendo de escotazo al más puro estilo Sin City. De ser la alocada reina de la pasarela ha pasado a postularse como la sensual promesa del cine.

Cara ha declarado que ser modelo no es su sueño, sino una fase. Afirma que simplemente lo ha sido porque se encontró con la oportunidad, pero desde los cuatro años sabe que lo suyo es el cine. Los rumores dicen que ha dejado Storm Model Management. Es imagen de Topshop, John Hard, Tag Heuer, DKNY, YSL Beauty y Pepe Jeans, pero sus apariciones en pasarela se han limitado a Chanel. Por mucho que asegure que lo suyo con la moda sigue adelante, cada vez está más claro que Cara prefiere la alfombra roja a la pasarela. No solo se niega a perder peso por exigencias provenientes del diseñador de turno, sino que parece haberle cogido el gusto a hacer de la sensualidad su mejor compañera. Al fin y al cabo, nadie dijo que ser rebelde estuviera reñido con ser sexy. 

 

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