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ERES UNA FASHION VICTIM

Desvelamos los seis trucos secretos de las tiendas para hacerte comprar más

Ya sabes que las cadenas de ropa usan estrategias de marketing para que compres a lo loco y te quedes mucho más tiempo en sus tiendas. Te contamos lo que hacen para que estés preparada

Foto: Desvelamos los seis trucos secretos de las tiendas para hacerte comprar más

No hemos nacido ayer. Está claro que sabemos que las cadenas de ropa utilizan estrategias de marketing para que compremos más y nos quedemos más rato en sus tiendas. Desde el clásico musicón que acompaña tu día de shopping (en algunos sitios incluso te hace sentir como si estuvieses en una rave ilegal) hasta la colocación de las prendas, los olores que te resulten familiares o asocies a un determinado comercio, los juegos de luces, los espejos que no muestran del todo la realidad... Todo un circo a la medida del consumidor para que no se vaya de allí con las manos vacías. O, por lo menos, para asegurarse de que volverá. 

El proceso es simple: entras, miras, te pruebas algo, lo pagas y te vas. Ya. Lo que quizás no sabes es que hay un equipo de expertos detrás que es capaz de determinar por qué estás ahí, qué te llevó a elegir una u otra prenda o las secciones que siempre evitas. Y saben cómo conseguir que, si no en esta ocasión, cada vez que les visites te lleves más y más. 

A ver, esto tampoco es una conspiración, ni pretenden dejarte en la ruina por el consumo excesivo de camisetas de tirantes a 2,95 euros (¿a ti también se te ha ido de las manos? No estás sola, pero deja de pensar que son superútiles y úsalas, ¡por el amor de Dios!). Pero nunca está de más conocer las tácticas que usan y que sepas si tu decisión de compra se basa en hechos reales o en que has caído en la trampa.  

No es que seas más débil y no uses la cabeza, los métodos de vigilancia y trucos de merchandising que utilizan las grandes superficies nos afectan a todos. A diferencia de las carteras maxi, el saber no ocupa lugar, y cuanto más te informes y reflexiones sobre sus artimañas, más les costará engañarte en tu próxima compra. Presta atención porque algunas te sorprenderán.  

1. LO BUENO, SI ES BARATO, ES QUE NO ES TAN BUENO 

Si de vez en cuando te pasas por tiendas de minoristas con muchos menos productos pero más exclusivos y originales, habrás notado (al margen de la atenta mirada de la dependienta de turno deseosa de que desees alguna talla, cualquier cosa) al menos dos cosas: son más caras y la calidad de las telas es mejor. 

Aquí viene la gracia. A menudo nos encontramos con que grandes cadenas de tiendas sacan puntualmente una colección de tal o cual diseñador que solo podríamos haber encontrado en las mencionadas tiendas, o, mejor aún, vas a un outlet y te vienes arriba. "¡Es mi momento de conseguir esos diseños tan bonitos! ¡Y a un precio fenomenal!", pensarás, pero, ojo, porque aunque las formas y patrones suelen ser los mismos, utilizan telas más viejas y de peor calidad y escatiman en detalles para conseguir un producto más barato. 

“La mayor parte de la mercancía que se saca a los puntos de venta masivos, en realidad está específicamente fabricada para ellos”, explica Connie Wang en Refinery 29. No es un descuento real. Esas prendas no son las mismas que crees y el precio se reduce a medida que lo hace la calidad de las mismas. 

2. POR ESTO TE PIDEN EL CÓDIGO POSTAL

Te lo han pedido, ¿verdad? No quieren cartearse contigo ni es por entablar amistad. Lo que hacen es tratar de retener información sobre tus hábitos de compra. Según la revista Forbes, cuando hacemos compras con tarjeta de crédito, las tiendas pueden fácilmente preguntarnos nuestro código postal para introducirlo en una base de datos de los consumidores habituales y aprender tu dirección, número de teléfono e historial de compras. De ahí que, sin comerlo ni beberlo, empieces a recibir en tu buzón catálogos de tiendas que nunca has contratado.

Tampoco te vuelvas paranaoico porque acceder a esta información y utilizarla bien cuesta un dinero, y no todas las tiendas pueden llegar tan lejos. Claro que si te piden el código postal y lo apuntan, pueden cotejar de dónde vienen algunos de sus clientes para, por ejemplo, poner más vallas publicitarias en su zona o, por qué no, abrir una nueva sucursal en sus barrios. ¡Qué bien! ¡Si lo tienes en tu propia calle podrás ir más! Claro, y gastar más dinero.   

3. LOS 'MADE IN' Y LO QUE DE VERDAD SIGNIFICAN

“Hay ciertas zonas del mundo que tienen una gran reputación como fabricantes de productos de alta calidad”, comenta Wang. Si en la etiqueta pone que se ha hecho en Italia, EEUU, Japón o el patrio 'fabricado en España', sabemos ipso facto que estamos comprando algo bueno. Pero no siempre es así.

Muchas veces las marcas ponen un made in + país con caché cuando en realidad la mayor parte del proceso de fabricación se ha realizado en otro sitio, pero ¡eh!, que lo acabaron ahí. Vamos, que de español tiene la hebilla de turno o los botones y te cuelan que es producto nacional. 

Olvídate de tópicos. Porque algo esté made in China no quiere decir que necesariamente sea de peor calidad: “A menudo, las fábricas chinas tienen un nivel mucho más alto de producción y la tecnología a un precio inferior”, explica la experta. Al margen de las condiciones de sus trabajadores, del desprecio por los derechos humanos y el medioambiente del que suelen hacer gala estas grandes productoras, también muchas se adhieren a las normas éticas y son técnicamente superiores. Que algo esté made in primer mundo no asegura que no se hayan pasado por alto alguna que otra norma laboral y moral ni que su calidad sea buenísima.

4. ROPA INALCANZABLE EN LAS ALTURAS  

No te acomplejes por tu tamaño. De verdad que a ese cárdigan de cachemir que está en la balda de arriba no llega ni Pau Gasol. Las tiendas separan la ropa ordenada por tamaño o tipo, y algunas prendas dan a parar a sitios inaccesibles. No es por falta de espacio o error: disuaden al consumidor de que las compren porque son más baratas o tienen algún descuento y dejan a su alcance las que tienen su valor real.

La mayor parte de la mercancía saldrá a la venta tarde o temprano cuando lleguen las rebajas o vaya acabándose el stock, así que les interesa dejar estas opciones lo más alejadas de los consumidores y reservarlas para cuando no les quede más remedio. 

5. MUCHA ALARMA PERO ROBAR ES MUY FÁCIL 

Tanto es así que, como salió a la luz hace poco, trabajadores de tiendas como Zara tienen un lenguaje en código para avisarse entre ellos de que hay rateros en la sala. “Para las tiendas es muy complicado detener a quienes les roban” y delegan en sus empleados para que traten de atraparles en medio del hurto.

Cuidado, porque más allá de que confíen en ellos, en muchos casos les descuentan de su salario o de sus beneficios mensuales las prendas que les han sustraído durante su turno. Piénsatelo dos veces antes de creer que no estás haciendo daño a nadie por robar en una gran cadena porque algunos curritos terminan por pagar tus 'últimas adquisiciones'. 

6. SUS CÁMARAS SABEN QUIÉN ERES

Como si fuese una película de ciencia ficción, la última tecnología en cámaras de seguridad es capaz de identificar rostros. Graban a diario las interacciones entre consumidor y vendedor, y supuestamente podrían reconocernos como habituales y determinar qué secciones nos interesan, cuáles se pasan más por alto según edad, sexo o peso, así como los precios y ofertas a los que acudimos en tropel. Claro que las compañías niegan estar utilizando esta tecnología de reconocimiento facial para estos propósitos. Ya. 

Obviamente no todas las tiendas cuentan con esta seguridad futurista, pero más allá del control de tus actos -que ya da miedito-, recuerda el punto anterior antes de hacer un 'sin-pa' en según qué comercios.

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