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¿PARA TODA LA VIDA?

El truco definitivo para lavar tus vaqueros y que te duren para siempre

Te quedan fenomenal y te sirven tanto para irte de picnic como para triunfar en una entrevista de trabajo. Por el amor de Dios, ¡cuida tus jeans y que no se vuelvan blanquecinos al poco de comprarlos!

Foto: El truco definitivo para lavar tus vaqueros y que te duren para siempre

Anda que si alguien les dice a Jacob Davis y a Levi Strauss que 142 años después su blue jean iba a ser la prenda más universal de la historia, lo mismo se reían. Has hecho bien los cálculos, en el año 1873 ellos fueron los creadores de tus adorados vaqueros que, sí, se llamaron así porque fueron originalmente diseñados como ropa de trabajo para vaqueros y mineros. Pero poco tardó el jean en dejar las granjas y minas

Para que nos hagamos una idea: durante la II Guerra Mundial, el Plan Marshall incluía en sus cargamentos para las bases militares cestas con víveres básicos y blue jeans. Los vaqueros salieron del campo para quedarse para siempre. A partir de la década de los 50, se hicieron populares entre los adolescentes, especialmente entre los conocidos como 'greasers', y entre los 60 y los 70 se convirtieron en un símbolo de igualdad: una prenda que, como hoy, lucían personas de cualquier raza o sexo en todo el planeta. 

Desde la más 'in' de las 'celebrities' hasta tu abuela, poca gente habrá en la actualidad que no tenga entre sus pertenencias un pantalón vaquero. Ya sean pitillos, de campana, 'skinny' o de corte recto; cuentes con unos Levi's, Seven for All Mankind, Lee, J Brand, Citizens of Humanity, Guess, Diesel, Wrangler, Lois o unos de marca blanca, el hecho es que se trata de una prenda comodísima, fácilmente combinable para cualquier ocasión y de lo más duradera. ¿O no? ¿Se te estropean enseguida? Posiblemente, los estés lavando mal. Con estos sencillos consejos podrás mantener su color y calidad. Toma nota y dales larga vida a tus jeans. 

Ahora ya los venden directamente tan hechos polvo como los de estos muchachos, pero puedes cuidarlos para que no se rompan más.
Ahora ya los venden directamente tan hechos polvo como los de estos muchachos, pero puedes cuidarlos para que no se rompan más.

No te pases de limpia: ojo con los lavados

Una mala costumbre que tenemos casi todos: echarlos al cesto de la ropa sucia sin valorar cuantas puestas lleva. Y claro, de tanto centrifugado van perdiendo su color y textura original. Aunque te pueda sonar antihigiénico, los vaqueros hay que lavarlos solo cuando sea necesario. Más que contar cuántas veces los has usado, considera que hay que darles un agua cuando huelan mal o están demasiado sucios. 

Mientras, trata de airearlos antes de devolverlos a su percha o prueba con un truquillo: cuélgalos en el baño mientras te duchas para que el vapor y los olores del gel y el champú se impregnen en los vaqueros dándoles un olor agradable y fresco. Y cuando ya no haya más remedio... Al agua. 

Lávalos a mano

Buf, qué pereza, ¿verdad? Pero lo cierto es que si quieres que te duren, lo mejor es sumergirlos en una palangana con agua y dejarlos reposar entre 20 y 30 minutos. Lo ideal es que utilices agua fría (a temperatura ambiente) y evites la caliente, una de las grandes culpables de que los jeans encojan y empiecen a perder su color.

 

Antes de meterlos en el agua, procura que el detergente esté bien disuelto para evitar que algunas partes se pringuen con los pegotes de jabón. No olvides enjuagarlos bien, ya que cuando los pongas a secar, los restos de detergente que queden por las perneras dejarán mancha.

Ponlos siempre del revés

Antes de lavarlos haz dos cosas: asegúrate de que no hay nada en los bolsillos (todos hemos sufrido ese traumático momento protagonizado por un clínex olvidado) y dale la vuelta al pantalón. Es la mejor forma de evitar que se decolore. 

Si piensas aprovechar el lavado y meter más prendas, que sean siempre del mismo color o al menos similar. Conservarán mejor su tono original y no te arriesgarás a que se manchen si se destiñe algo o a destrozar el resto de complementos si es tu jean el que pierde tinta. 

Aliño para el lavado: el toque mágico

Está claro que cualquier detergente para prendas delicadas te servirá, pero si de verdad quieres que la relación con tus vaqueros sea para toda la vida hay un consejo de lavado que nunca falla: añade un chorro de vinagre en el agua. Además de ser un remedio excelente para mantener intactos los tintes en las telas, es un suavizante natural que no dañará el pantalón. No te preocupes, el olor se va cuando se sequen. 

¡Ojo! Porque para los primeros lavados se recomienda otro tipo de aderezo que también te hará pensar en ensalada: añade un puñado de sal en el agua para que conserven su color y no se destiñan. 

Venga, también puedes a máquina

Eso sí, importantísimo separarlos del resto de prendas. Como mucho, que vayan en una lavadora de color, a poder ser azul marino. Si tenemos claro que el frotar se va a acabar y decidimos meterlos en la lavadora, la única forma de que no se dañen es hacer un programa para ropa delicada, siempre con agua fría y utilizando un detergente suave o, mejor, uno especial para ropa de colores oscuros. 

Cuélgalos con pinzas

Cuidado que esta parte del proceso de lavado también tiene su aquel. Para que se sequen bien y la tela no se desgaste, lo mejor es que los cuelgues derechos y sin doblarlos. Es decir, poniendo las pinzas en la cintura del pantalón para que no se deformen ni queden marcas en ninguna otra parte.

Lo mejor: se secarán más rápido. Y si los pones bien estirados, te ahorrarás tener que planchar las terribles dobleces que has hecho en las rodillas. Si tiendes fuera, evita que se pasen muchos días bajo el sol o perderán más rápido su color y se quedarán acartonados.  

Planchado y hundido

Si tienen algún detalle de tela, cuero u otros materiales, deberás poner mucho cuidado en el momento de plancharlos y lavarlos, ya que estos pueden encogerse o desteñirse. Y el vaquero queda hecho un Cristo. Si el truco de las pinzas no te ha servido de nada y tienen más arrugas que un shar pei, tendrás que plancharlos. Hazlo siempre a una temperatura baja y poniéndolos del revés para no dañar directamente el color. 

Nunca los guardes sucios

¿Incongruente? No. A pesar de que no se recomienda lavarlos a menudo, lo que jamás debes hacer es dejarlos sucios cuando hagas el cambio de armario. Igual que le ocurre al resto de  prendas, su color y tejidos se estropearán más. Además, que los vaqueros te sirven para cualquier estación, así que ya sean de pata de elefante o shorts, no los subas al altillo y tenlos siempre a mano por si cambia el tiempo.

Y nunca, nunca...  

Por si en el proceso de lavado te encuentras perdido, evita siempre los siguientes pasos: 

  • No los laves en seco. Solo conseguirás que las fibras del pantalón se debiliten mucho más rápido. 
  • Meterlos en la secadora. Si es absolutamente necesario siempre con un programa suave. 
  • Evita los detergentes con blanqueadores y los quitamanchas. Por muy sucios que estén, te cargarás el color. 
  • No los dejes mucho tiempo en remojo, los jeans no necesitan mucho esfuerzo para quedar limpios.
Moda

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